Oracion al Justo Juez

 

Santísimo Justo Juez, hijo de Santa María, que mi cuerpo no se asombre, ni mi sangre sea vertida. Donde quiera que vaya las manos de mi Señor me sostengan. Que mis enemigos tengan ojos y no me vean, si tienen armas no me hieran, con injusticias no me prendan, que el manto con el que fué Jesucristo envuelto, sea mi cuerpo cubierto, para que no sea herido ni muerto, ni a la verguenza de la cárcel expuesto.
 
Por la intersección del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Rezar un Padre Nuestro, una Salve y un Credo.
 
Published in:  on February 10, 2010 at 3:20 am Leave a Comment

Oración del Justo Juez

Justo Juez de mi Señor Jesucristo
Hijo de la Virgen María.
Guárdame por esta noche y mañana todo el día.
Que mi cuerpo no sea preso.
Ni mi sangre sea vertida.
Las armas de mis enemigos sean vencidas.
Y las mías sean guarnecidas.
A mis enemigos veo venir.
La sangre de Cristo me quieren pedir.
Yo no se la quiero dar.
Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar.
Todos mis enemigos que mis pasos me siguen.
Con dos los veo, con tres los ato,
con la del Padre ?, con la del Hijo ? y del Espíritu Santo ?.
Vengan mis enemigos a mis pies.
Como Jesucristo fue a manos de Pilatos.
Paz, Cristo, Paz.
Una cruz cayó del cielo y pasó junto a mí.
Ella sea mi defensa, responda y hable por mí.
Amén.
 
Published in:  on at 3:19 am Leave a Comment

ORACIÓN AL JUSTO JUEZ PARA PROTECCION

 

Santo y Juez Justo Jesús, Hijo de la Santísima Virgen María, sálvame de todo mal, protégeme de las tentaciones de Satanás y sus legiones infernales.
 
Átame a tí, y te imploro que con el manto que cubrió tu cuerpo ensangrentado me sirva de protección contra los ataques de mis enemigos. Amén.
Published in:  on at 3:17 am Leave a Comment

ORACIÓN AL JUSTO JUEZ PARA ARREPENTIMIENTO

Justo Juez, mi Padre amado, Hijo de la Virgen María. Me pasa de corazón haberte ofendido. Dios mío ten compasión de mi ingratitud, sé que no merezco perdón, mas concédemelo, Señor, por tu Sagrada Pasión.

 
No me abandones, incúlcame la fé, protégeme de mis enemigos y de todo mal. No me desampares en la hora de mi muerte y bendíceme para alcanzar el reposo en tu mansión celestial. Amén.
Published in:  on at 3:16 am Leave a Comment

Oracion al Justo Juez para el Hombre en Peligro de Sentencia

Santísimo Justo Juez, hijo de Santa María, que mi cuerpo no se asombre, ni mi sangre sea vertida. Donde quiera que vaya las manos de mi Señor delante las tenga , las de mi señor , San Andres , antes y despues , las de mi señor San Blas delante y detras , las de mi Señora Viegen Maria que vayan y vengan mis enemigos , salgan con ojos y no me vean, con armas y no me ofendan ,justicia y no me prendan, con el paño que Nuestro Señor Jesucristo fue su cuerpo envuelto sea mi cuerpo , que no sea herido , ni preso, ni a la verguenza de la carcel puesto,si en este dia hubiese alguna sentencia en contra mia, que se revoque por la bendicion del Padre * Del Hijo * y del Espiritu Santo .
Amen

 
La compañia de Dios sea conmigo y el manto de Santa Maria, su madre me cobije y de malos peligros me defienda, Ave Maria ,Gracia Plena , Dominus, Tecum, me libre de todo mal , de Espiritus malignos bautizado y por bautizar .Cristo Vence, Cristo Vence.Cristo reina..,Cristo de todos los males peligros me defienda.
 
El señor y Justo Individual , Hijo de Santa Maria Virgen , aquel que nacio en aquel solemne dia, que no pueda ser muerto , ni me quieran mal.
 
Amen.
 
Se reza 3 Padres Nuestros .
 
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ORACION AL JUSTO JUEZ PARA ENEMIGOS

 

Hay leones y leonas que vienen en mi contra:
 
Deténganse, como se detuvo mi señor jesucristo ante el “dominus deo” diciéndole al justo juez:
 
“Señor, a mis enemigos veo venir y por eso te pido que sus ojos no me vean, que sus manos no me toquen, que sus bocas no me hablen, que sus pasos no me alcancen.
 
Aquella santa camisa en la que tu hijo fue envuelto, es la misma que yo traigo puesta, y por ella me he de ver libre de prisiones, de malas lenguas, de hechicerías y maleficios; y para lo cual me encomiendo a todo lo angélico y sacrosanto, y me amparen los santos evangelios, pues primero nació el hijo de dios.
 
Que vosotros lleguéis derribados a mi, como el señor derribó el día de pascua a sus enemigos.
 
De quién se fía es de la vírgen maría y de la hostia consagrada que se ha de celebrar con la leche de los pechos virginales de maría santísima.
 
Por eso te pido verme libre de prisiones , no ser herido, ni atropellado, ni mi sangre derramada, ni morir de muerte repentina, también me encomiendo a la santa veracruz. Dios conmigo, yo con él, dios delante, yo detrás de él. Jesús, maría y josé.
 
Se rezará todos los días, un credo al gran poder de dios y salve a la santísima virgen, y debe poner su nombre el que lleve la oración consigo. Padre, hijo, espíritu santo.
 
Amén. Jesús.
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Antigua Oración del Divino y Justo Juez.

¡Oh! Divino y Justo Juez, nacedor del cielo y tierra. Rey de Reyes sin igual, Juez de suprema virtud que a las almas dáis salud, con tu poder paternal.

 
¡Oh! Señor Redentor mío, Salvador del Universo, por vuestro infinito amor defiéndeme del adverso, vos me guiaréis, sois mi luz, mi protector y mi gloria, por vuestro infinito amor defiéndeme en toda hora.
 
¡Oh! Señor Ominipotente Clementísimo Jesús, mándame una buena muerte por la que tú padeciste y tormentos que sufriste clavado en la santa cruz, prepárame un santo padre, igual al que convirtió a tus amados apóstoles Santo Tomás y San Pablo, líbranos como libraste a Santa María Magdalena y a otras vírgenes varias, haz que mi vida sea buena sin ser de obras temerarias, favoréceme de cuestas de caminos peligrosos, de las muy crueles prisiones y de los ríos caudalosos, de todos mis enemigos, de perturbación de demonios, de ladrones, malas lenguas y de falsos testimonios, líbrame oh Supremo Ser de caer en pecado mortal, pues este es el mayor mal que en el mundo puede haber, haz que en mí mis enemigos no tengan ningún poder, sean visibles o invisibles, nunca me puedan vencer, no me hayan de ver sus ojos ni de alcanzarme sus pies, no me toquen con sus manos y puesto que eres mi Juez, haz que no me hablen blasfemias y si quieren herirme se hagan pedazos las lanzas, que se les rompan los sables, que se doblen los cuchillos, armas de fuego no disparen. A vos Señor os suplico que ningún enemigo mío tenga que dañarme a mí, solamente Tú Señor, porque tu eres mi Juez, mi Padre, mi Redentor. Tenedme vos escondido en esa llaga sagrada de tu Divino Costado, y en aquel velo Sagrado del Santísimo Sacramento os suplico Padre amado que sea mi cuerpo cubierto, que no sea herido, ni muerto, ni preso, ni cautivo, ni puesto en las manos de ningún enemigo, sean mis enemigos vencidos.
 
El Padre me libre, el Hijo me guarde, el Espíritu Santo me acompañe y por mi hable.
 
Amén Jesús.
 
Esta Sagrada oración es del Arco Iris de Paz. Es tomada y aprobada por la Santa Inquisición, y dada a reconocer por S. Santidad León XII que la mandó extender en años del siglo V. (Sigue la oración con la que saludó Nuestro Señor a la Santa Cruz).
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Escudo fuerte contra los “Enemigos”

 

¡Oh! Cruz santa y preciosa, por mí tantos tiempos buscada, tantas veces deseada, con ardiente afecto solicitada, y ya con grande gloria para mí preparada ¡Ven descanso mío, alivio único de mis abrasadas ansias, fin glorioso de mis tormentos, dolores y fatigas, principio de mi gloria, centro de mi reino, triunfo de mis victorias, insignia de mis capitanes y estandarte real de mis ejércitos! Ven ahora a mis brazos amada mía, y luego me recibirás en los tuyos, descansa tú ahora en mí que luego descansaré y dormiré en ti.
 
Con ésta santa oración se libró el Papa Pío IX, cuando lo fue a asesinar el impío Víctor Manuel agregando estas palabras, dijo:
 
Señor, enemigos veo, me quieren asesinar,
 
alabado sea el Santísimo Sacramento del altar.
 
Todo aquel que la cargue bajo de buena intención, se verá libre y vencedor de todos sus enemigos, se hará invisible a la vista de malos perseguidores y vencerá fácilmente a todos los malhechores.
 
Es tan linda esta oración que todo aquel que la carga se hace invisible a la vista de todos sus enemigos, si la reza en los peligros es libre de todos ellos.
 
El santo Padre León XIII, se vio rodeado de enemigos y al rezar esta oración se hizo invisible para ellos, y huyeron espantados luego de que se les perdió.
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Oración al Justo Juez

 
Los tres clavos que taladraron tus manos y pies son símbolos de tu tortura. Acudo a ti para hacerme justicia a toda hora. Mi corazón está atormentado pues acudo a ti querido padre, para solicitar su ayuda y concejos en arreglar mis problemas. El Señor está cerca de todos lo que lo llaman; a todos lo que lo llaman sinceramente.
 
Yo ___________ te llamo para conceder esta petición.
 
Tengo__________ en el corazón.
 
Ayúdame querido Padre, protégeme de mis enemigos y del mal. Hazme un hogar feliz.
 
Gracias Padre mío por tu amor, protección, y orientación te honro todos los días de mi vida. Amén.
 
Enviada por:
 
Roccorojo
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Dies irae

 

Dies Irae (“Día de la ira”) es un famoso himno latino del siglo XIII atribuido al franciscano Tomás de Celano (1200-1260), amigo y biógrafo de San Francisco de Asís. También se han considerado como posibles autores al Papa Gregorio Magno, San Bernardo de Claraval o los monjes dominicos Umbertus y Frangipani. Suele considerarse el mejor poema en latín medieval, y difiere del latín clásico tanto por su acentuación (no cuantitativa) como por sus líneas en rima. El metro es trocaico. El poema describe el día del juicio, con la última trompeta llamando a los muertos ante el trono divino, donde los elegidos se salvarán y los condenados serán arrojados a las llamas eternas. Este himno se usó como secuencia en la Misa de Réquiem Católico romana hasta la revisión del Misal Romano de 1970.
 
El poema
 
Texto original en latín
Dies iræ, dies illa,
Solvet sæclum in favilla,
Teste David cum Sibylla !
Quantus tremor est futurus,
quando judex est venturus,
cuncta stricte discussurus !
Tuba mirum spargens sonum
per sepulcra regionum,
coget omnes ante thronum.
Mors stupebit et Natura,
cum resurget creatura,
judicanti responsura.
Liber scriptus proferetur,
in quo totum continetur,
unde Mundus judicetur.
Judex ergo cum sedebit,
quidquid latet apparebit,
nil inultum remanebit.
Quid sum miser tunc dicturus ?
Quem patronum rogaturus,
cum vix justus sit securus ?
Rex tremendæ majestatis,
qui salvandos salvas gratis,
salva me, fons pietatis.
Recordare, Jesu pie,
quod sum causa tuæ viæ ;
ne me perdas illa die.
Quærens me, sedisti lassus,
redemisti crucem passus,
tantus labor non sit cassus.
Juste Judex ultionis,
donum fac remissionis
ante diem rationis.
Ingemisco, tamquam reus,
culpa rubet vultus meus,
supplicanti parce Deus.
Qui Mariam absolvisti,
et latronem exaudisti,
mihi quoque spem dedisti.
Preces meæ non sunt dignæ,
sed tu bonus fac benigne,
ne perenni cremer igne.
Inter oves locum præsta,
et ab hædis me sequestra,
statuens in parte dextra.
Confutatis maledictis,
flammis acribus addictis,
voca me cum benedictis.
Oro supplex et acclinis,
cor contritum quasi cinis,
gere curam mei finis.
Lacrimosa dies illa,
qua resurget ex favilla
judicandus homo reus.
Huic ergo parce, Deus.
Pie Jesu Domine,
dona eis requiem. Amen. Traducción
Día de la ira; día aquel
en que los siglos se reduzcan a cenizas;
como testigos el rey David y la Sibila.
¡Cuánto terror habrá en el futuro
cuando el juez haya de venir
a juzgar todo estrictamente!
La trompeta, esparciendo un sonido admirable
por los sepulcros de todos los reinos
reunirá a todos los hombres ante el trono.
La muerte y la Naturaleza se asombrarán,
cuando resucite la criatura
para que responda ante su juez.
Aparecerá el libro escrito
en que se contiene todo
y con el que se juzgará al mundo.
Así, cuando el juez se siente
lo escondido se mostrará
y no habrá nada sin castigo.
¿Qué diré yo entonces, pobre de mí?
¿A qué protector rogaré
cuando ni los justos estén seguros?
Rey de tremenda majestad
tú que, al salvar, lo haces gratuitamente,
sálvame, fuente de piedad.
Acuérdate, piadoso Jesús
de que soy la causa de tu calvario;
no me pierdas en este día.
Buscándome, te sentaste agotado
me redimiste sufriendo en la cruz
no sean vanos tantos trabajos.
Justo juez de venganza
concédeme el regalo del perdón
antes del día del juicio.
Grito, como un reo;
la culpa enrojece mi rostro.
Perdona, señor, a este suplicante.
Tú, que absolviste a Magdalena
y escuchaste la súplica del ladrón,
me diste a mí también esperanza.
Mis plegarias no son dignas,
pero tú, al ser bueno, actúa con bondad
para que no arda en el fuego eterno.
Colócame entre tu rebaño
y sepárame de los machos cabríos
situándome a tu derecha.
Tras confundir a los malditos
arrojados a las llamas voraces
hazme llamar entre los benditos.
Te lo ruego, suplicante y de rodillas,
el corazón acongojado, casi hecho cenizas:
hazte cargo de mi destino.
Día de lágrimas será aquel día
en que resucitará, del polvo
para el jucio, el hombre culpable.
A ese, pues, perdónalo, oh Dios.
Señor de piedad, Jesús,
concédeles el descanso. Amén.
 
Sobre el final
 
El poema debiera estar completo al terminar la antepenúltima estrofa. Algunos eruditos se plantean si la continuación es un añadido para servir a los fines de conveniencia litúrgica, ya que la última estrofa rompe el esquema de rimas de tres versos en favor de dísticos rimados; además, los dos últimos versos abandonan la rima en favor de la asonancia, y son catalécticos.
 
Uso en la liturgia católica
 
A partir del siglo XIV se incorporó a la Misa de Requiem y el Concilio de Trento (1545-1563) lo confirmó como parte fija en esta Misa. En la forma ordinaria del rito romano, el Dies irae se volvió opcional en 1967 y se suprimió en 1969; en la forma extraordinaria del rito romano su uso sigue siendo mandatorio, por lo que aún puede escucharse en las iglesias donde se celebra la llamada Misa tridentina.
 
Inspiración y comentario
 
La inspiración para este himno parece venir de la Vulgata latina en su traducción de Sofonías I:15-16: Es interesante en la primera estrofa la mención de la Sibila, que adquiere un carácter profético, anunciador del fin del mundo junto con el profeta David. El prestigio de las sibilas en el mundo católico parece deberse a su aparición (concretamente de la Sibila de Cumas) en la Egloga IV de Virgilio, tan apreciada por autores católicos de los primeros siglos.
 
Fuentes manuscritas
 
El texto más antiguo se encuentra, con algunas variaciones menores, en un manuscrito del siglo XIII que se conserva en la Biblioteca Nacional de Nápoles. Se trata de un Misal franciscano que se puede datar entre 1253-1255, puesto que no contiene el nombre de Santa Clara de Asís, canonizada en 1255 y que sin duda figuraría si el manuscrito fuera posterior a esa fecha.
 
 
Published in:  on at 3:09 am Leave a Comment