Oracion al Justo Juez
Oración del Justo Juez
Hijo de la Virgen María.
Guárdame por esta noche y mañana todo el día.
Que mi cuerpo no sea preso.
Ni mi sangre sea vertida.
Las armas de mis enemigos sean vencidas.
Y las mías sean guarnecidas.
A mis enemigos veo venir.
La sangre de Cristo me quieren pedir.
Yo no se la quiero dar.
Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar.
Todos mis enemigos que mis pasos me siguen.
Con dos los veo, con tres los ato,
con la del Padre ?, con la del Hijo ? y del Espíritu Santo ?.
Vengan mis enemigos a mis pies.
Como Jesucristo fue a manos de Pilatos.
Paz, Cristo, Paz.
Una cruz cayó del cielo y pasó junto a mí.
Ella sea mi defensa, responda y hable por mí.
Amén.
ORACIÓN AL JUSTO JUEZ PARA PROTECCION
ORACIÓN AL JUSTO JUEZ PARA ARREPENTIMIENTO
Justo Juez, mi Padre amado, Hijo de la Virgen María. Me pasa de corazón haberte ofendido. Dios mío ten compasión de mi ingratitud, sé que no merezco perdón, mas concédemelo, Señor, por tu Sagrada Pasión.
Oracion al Justo Juez para el Hombre en Peligro de Sentencia
Santísimo Justo Juez, hijo de Santa María, que mi cuerpo no se asombre, ni mi sangre sea vertida. Donde quiera que vaya las manos de mi Señor delante las tenga , las de mi señor , San Andres , antes y despues , las de mi señor San Blas delante y detras , las de mi Señora Viegen Maria que vayan y vengan mis enemigos , salgan con ojos y no me vean, con armas y no me ofendan ,justicia y no me prendan, con el paño que Nuestro Señor Jesucristo fue su cuerpo envuelto sea mi cuerpo , que no sea herido , ni preso, ni a la verguenza de la carcel puesto,si en este dia hubiese alguna sentencia en contra mia, que se revoque por la bendicion del Padre * Del Hijo * y del Espiritu Santo .
Amen
ORACION AL JUSTO JUEZ PARA ENEMIGOS
Antigua Oración del Divino y Justo Juez.
¡Oh! Divino y Justo Juez, nacedor del cielo y tierra. Rey de Reyes sin igual, Juez de suprema virtud que a las almas dáis salud, con tu poder paternal.
Escudo fuerte contra los “Enemigos”
Oración al Justo Juez
Los tres clavos que taladraron tus manos y pies son símbolos de tu tortura. Acudo a ti para hacerme justicia a toda hora. Mi corazón está atormentado pues acudo a ti querido padre, para solicitar su ayuda y concejos en arreglar mis problemas. El Señor está cerca de todos lo que lo llaman; a todos lo que lo llaman sinceramente.
Dies irae
Dies iræ, dies illa,
Solvet sæclum in favilla,
Teste David cum Sibylla !
Quantus tremor est futurus,
quando judex est venturus,
cuncta stricte discussurus !
Tuba mirum spargens sonum
per sepulcra regionum,
coget omnes ante thronum.
Mors stupebit et Natura,
cum resurget creatura,
judicanti responsura.
Liber scriptus proferetur,
in quo totum continetur,
unde Mundus judicetur.
Judex ergo cum sedebit,
quidquid latet apparebit,
nil inultum remanebit.
Quid sum miser tunc dicturus ?
Quem patronum rogaturus,
cum vix justus sit securus ?
Rex tremendæ majestatis,
qui salvandos salvas gratis,
salva me, fons pietatis.
Recordare, Jesu pie,
quod sum causa tuæ viæ ;
ne me perdas illa die.
Quærens me, sedisti lassus,
redemisti crucem passus,
tantus labor non sit cassus.
Juste Judex ultionis,
donum fac remissionis
ante diem rationis.
Ingemisco, tamquam reus,
culpa rubet vultus meus,
supplicanti parce Deus.
Qui Mariam absolvisti,
et latronem exaudisti,
mihi quoque spem dedisti.
Preces meæ non sunt dignæ,
sed tu bonus fac benigne,
ne perenni cremer igne.
Inter oves locum præsta,
et ab hædis me sequestra,
statuens in parte dextra.
Confutatis maledictis,
flammis acribus addictis,
voca me cum benedictis.
Oro supplex et acclinis,
cor contritum quasi cinis,
gere curam mei finis.
Lacrimosa dies illa,
qua resurget ex favilla
judicandus homo reus.
Huic ergo parce, Deus.
Pie Jesu Domine,
dona eis requiem. Amen. Traducción
Día de la ira; día aquel
en que los siglos se reduzcan a cenizas;
como testigos el rey David y la Sibila.
¡Cuánto terror habrá en el futuro
cuando el juez haya de venir
a juzgar todo estrictamente!
La trompeta, esparciendo un sonido admirable
por los sepulcros de todos los reinos
reunirá a todos los hombres ante el trono.
La muerte y la Naturaleza se asombrarán,
cuando resucite la criatura
para que responda ante su juez.
Aparecerá el libro escrito
en que se contiene todo
y con el que se juzgará al mundo.
Así, cuando el juez se siente
lo escondido se mostrará
y no habrá nada sin castigo.
¿Qué diré yo entonces, pobre de mí?
¿A qué protector rogaré
cuando ni los justos estén seguros?
Rey de tremenda majestad
tú que, al salvar, lo haces gratuitamente,
sálvame, fuente de piedad.
Acuérdate, piadoso Jesús
de que soy la causa de tu calvario;
no me pierdas en este día.
Buscándome, te sentaste agotado
me redimiste sufriendo en la cruz
no sean vanos tantos trabajos.
Justo juez de venganza
concédeme el regalo del perdón
antes del día del juicio.
Grito, como un reo;
la culpa enrojece mi rostro.
Perdona, señor, a este suplicante.
Tú, que absolviste a Magdalena
y escuchaste la súplica del ladrón,
me diste a mí también esperanza.
Mis plegarias no son dignas,
pero tú, al ser bueno, actúa con bondad
para que no arda en el fuego eterno.
Colócame entre tu rebaño
y sepárame de los machos cabríos
situándome a tu derecha.
Tras confundir a los malditos
arrojados a las llamas voraces
hazme llamar entre los benditos.
Te lo ruego, suplicante y de rodillas,
el corazón acongojado, casi hecho cenizas:
hazte cargo de mi destino.
Día de lágrimas será aquel día
en que resucitará, del polvo
para el jucio, el hombre culpable.
A ese, pues, perdónalo, oh Dios.
Señor de piedad, Jesús,
concédeles el descanso. Amén.