No hay evidencias contundentes en estos momentos que el coco nos haga perder peso o acelere el metabolismo pero si hay varios estudios que indican que podría ser verdad.
El aceite de coco virgen (virgen coconut oil) es mejor que la manteca y los aceites hidrogenados que se usan en muchos hogares. Además de añadir sabor es más saludable.
Varios estudios señalan que el aceite de coco podría acelerar el metabolismo y no engorda tanto como otras grasas porque se le quema en el hígado.
Si el coco ayuda o no a adelgazar esta en debate lo que no esta en debate es el hecho que consumir mas aceite no adelgaza sino engorda. Si deseas probar con el aceite de coco para adelgazar no aumentes tu consumo de aceite, sustituye parte de la grasa que usas para cocinar con aceite de coco.
El autor de otro libro (en ingles) acerca del coco “El milagro del aceite de coco y las curas del coco” recomienda ingerir máximo 3.5 cucharadas de aceite de coco al día para obtener sus beneficios de acelerar el metabolismo. Según el autor, Bruce Fife, esto es el equivalente de la pulpa de medio coco maduro.
El Libro “La dieta del coco” no es mas que otro libro de dietas bajas en carbohidratos (hidratos de carbono) que intenta vender mas libros con un titulo de moda. Las latinas sabemos bien que muchas personas en el Caribe que cocinan con aceite de coco son gordas, el coco no es una cura mágica para la gordura pero si es un buen alimento si se le consume con moderación.
Antes que nada, lo imprescindible y que la mayoría olvida:
1- Lo mejor, siempre, es consultar personalmente con un especialista (nutricionista) pues no existen las soluciones universales, y lo que funciona en otra persona no necesariamente lo hará en usted
2- Si usted tiene algún problema de salud –fuere cual fuere- además de la obesidad es imprescindible que consulte primero con su médico tratante.
Y ahora sí, y a título orientativo, una guía para orientarse en el mundo de las dietas:
· Si usted es sedentario, seleccione una dieta o un plan que acentúe el ejercicio físico.
· Si a usted le gustan los dulces, considere una dieta específica para combatir la adicción a los carbohidratos.
· Si usted es insulinadependiente y no es muy gordo, considere la GO-diet (una dieta baja en carbohidratos, pero de características especiales)
· Si usted tiene problemas de azúcar en la sangre, considere la dieta del Dr. Atkins.
· Si usted cuida su cuerpo con aparatos, chequee las dietas Targeted Ketogenic o Cycling Ketogenic (variantes de las dietas cetogénicas)
· Si usted es vegetariano y desea una dieta más rigurosa, o tiene problemas de hígado, intente con las dietas que contengan pocas grasas.
· Si usted desea cambiar sus preferencias para gozar de alimentos más simples, intente una dieta a corto plazo (no más de 3 días). Esto restaurará sus preferencias a la hora de comer.
· Si usted tiende a darse rienda suelta antes los alimentos sabrosos, ricos en azúcar y grasas, intente con la Raw Diet (alimentos crudos) o la macrobiótica. Aunque estas dietas no fueron pensadas para ese propósito, pueden ser muy eficaces.
· Si usted está en búsqueda de un programa basado en la espiritualidad, pruebe con la Dieta Weigh Down
· Si usted no soporta las dietas restrictivas, intente con la Dieta de Suzanne Somer
· Si usted quiere una dieta baja en carbohidratos pero no quiere comer ni frutas ni vegetales ilimitadamente, pruebe con la Dieta de Energía.
· Si usted tiene problemas de corazón o presión arterial, evite tomar píldoras para bajar de peso que contengan Efedrina.
· Si usted tiene problemas de salud relacionados con su obesidad, consulte a su médico acerca de si usted puede beneficiarse con el uso de drogas para la pérdida de peso.
Siempre elija una dieta que pueda ser parte de su estilo de vida. No confíe en las dietas que prometen una rápida pérdida de peso sin ningún esfuerzo.
Tampoco confíe en las dietas que prometen resultados sin ejercicio y/o cambios en los hábitos alimentarios
Más allá de lo que sugiere la evidencia científica, la verdad es que muchas de las personas que hacen dieta (y, por algún motivo, muchas de las personas que guían a estos en sus primeros pasos en las dietas) suponen que los productos lácteos engordan y, por lo tanto, los eliminan, completamente o en gran medida, de sus hábitos alimenticios.
Gran error.
Esta idea es una especie de leyenda urbana muy difundida en nuestra sociedad, pero que no tiene demasiado basamento en la realidad.
Si bien los productos lácteos engordarían (ya que tienen calorías y tienen “crema”, que es alta en tenor graso), lo cierto es que los productos lácteos son ricos en calcio, con lo cual en realidad colaboran en la lucha contra la obesidad, tanto para reducirla como para prevenirla.
A diferencia de la leyenda urbana anterior que, aún con cierto visos de verdad no tiene asidero en la realidad, los estudios científicos (en gran numero y realmente muy recientes) demuestran esto que hemos venido diciendo.
Los productos derivados de la leche son una importante herramienta cuando son bien utilizados, y permiten sacar una gran ventaja, que no puede ser de ninguna forma dejada de lado, cuando estamos haciendo dieta.
El consumo de productos ricos en calcio como leche, quesos, yogures u cualquier otro que podamos pensar, nunca debe estar ausente de nuestro plan para perder peso.
Gran Diferencia
Hasta el momento hemos hablado, en forma un tanto abstracta, de que el calcio puede ayudar a eliminar la grasa corporal, a perder peso, y de que lo puede hacer en forma importante, no sólo un poco.
Pero, ¿de cuánto estamos hablando?
De acuerdo a los estudios disponibles, estamos hablando de porcentajes tan elevados como hasta un setenta por ciento (si establecemos el aumento de la dosis ingerida de calcio por día en el equivalente a dos pociones diarias de productos lácteos, en un adulto medio) para la prevención de la obesidad.
Parece muchísimo, ¿no? Bien, en realidad lo es. Lo cual demuestra qué tan importante puede ser el calcio como herramienta en el combate de la obesidad, que ha sido llamada más de una vez la “epidemia moderna”.
El calcio puede ser el arma definitiva, si lo usamos bien, para ajustar nuestro organismo como si fuese una máquina de quemar grasa, de ponerlo en un estado de combustión mucho más efectivo de lo habitual.
Para esto, por supuesto, lo mejor es utilizar productos lácteos descremados, ya que reúnen las características positivas del alto contenido de calcio, pero no tienen los puntos negativos que nombramos anteriormente, básicamente, el alto contenido de calorías y el alto tenor graso.
Los estudios demuestran, además, que el calcio que se obtiene de los productos lácteos es mucho más efectivo en la función de la quema de grasas que el calcio que se obtiene de otras fuentes.
Pacientes que sufrían de obesidad (o sea, en este caso no era cuestión de prevenirla, sino de encontrar una ayuda para solucionarla) sometidos a una dieta rica en calcio, y que tenían como fuente de calcio el consumo de yogur bajas calorías, demostraron tener una mucho mayor perdida de grasa corporal que aquellos que estaban sometidos a una dieta pobre en calcio.
Además, también fue mayor la reducción de grasa del cuerpo que en pacientes cuyo calcio provenía de otras fuentes de calcio, no incluidas en los productos lácteos.
Funcionamiento del Calcio Lácteo
Está probado, entonces, que el calcio es un quemador de grasas excelente, y también que es mucho más efectivo cuando proviene de productos lácteos que cuando proviene de otras fuentes (como podría ser, por ejemplo, la cáscara de huevo, de muy alto contenido en calcio).
La pregunta ahora es a qué se debe esto, por qué debería un tipo de calcio funcionar mejor que los otros, porque no son todos iguales. Esta es la pregunta que tiene ocupados a los investigadores en estos momentos.
La teoría más popular es ese aspecto apunta a los nutrientes que tiene la leche, más allá del calcio propiamente dicho.
Lo que se supone es que los otros nutrientes de la leche actúan a la vez que el calcio, en unidad, para reducir la grasa de una forma mucho más eficiente de lo que podrían hacerlo en soledad cualquiera de ellos.
En particular, las miras apuntan a ciertas sustancias que se encuentran en el suero de la leche, llamadas glicomacropéptidos, los cuales, entre otras características que tienen, tienen una bastante particular: crean una sensación de saciedad en quien los consume.
Por supuesto, el sentirse lleno tiene como consecuencia que se consume menos alimentos y, por lo tanto, se consumen menos calorías.
Consecuentemente, las proteínas que se encuentran en el suero de la leche y en el producto lácteo en sí mismo, así también como en sus derivados, podrían tener una gran importancia en estos procesos, y serian los responsables directos de la mayor efectividad del calcio derivado de productos lácteos.
La clave está en la elección de las comidas y en la variedad. También es bueno poder agregar una rutina de ejercicios físicos.
Las dietas mágicas pueden conseguir resultados inmediatos pero con el paso del tiempo no se sostienen. La clave es lograr un cambio en los hábitos alimentarios, y esto se traduce en disminuir el consumo de grasas e hidratos de carbono, incorporar verduras y frutas y practicar ejercicios con cierta constancia.
Hay que reeducar la forma de comer, vigilar la calidad y la cantidad de lo que se come.
No se deben cometer algunos errores comunes como por ejemplo vivir a dieta todo el tiempo. En vez de dieta tiene que existir un plan alimentario de acuerdo a cada metabolismo.
Este plan no debe tener prohibida la ingesta de algunos alimentos, ya que las prohibiciones pueden tener el efecto contrario y derivar en una compulsión a comer lo prohibido. Por eso es que cuando se abandona una dieta se sube de peso rápidamente.
En realidad cualquier plan de alimentación ayuda a bajar durante los primeros días, pero es insostenible si no se lo acompaña con actividad física.
Por ello es indispensable introducir variaciones, previendo incluso actividades sociales y comidas fuera del hogar, y además incorporar 30 minutos de ejercicio diario. Puede ser una caminata rápida, tres veces al día de 10 minutos.
Consejos para bajar de peso
· Limitar la ingestión de grasas y preferir los vegetales, que tienen menos colesterol.
· Comer fraccionado. Así se evitan los ataques de hambre.
· El famoso dicho: desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo.
· Beber agua. Es recomendable un vaso de agua en ayunas para incentivar la evacuación intestinal. Y durante el día tomar agua por intervalos, no mucha de golpe.
· La comidas calóricas deben comerse en poca cantidad y despacio, y luego complementar con algo no calórico para saciar el hambre.
· Si va a una fiesta no vaya con el estómago vacío. Coma de todo pero poco.
· Se recomienda bajar entre un kilo y un kilo y medio por semana. Esto permite que su organismo se vaya adaptando.
· El ejercicio es clave no tanto para bajar sino para mantener el peso.
· No se trata sólo de meterse dentro de un gimnasio. Si no tiene tiempo lo recomendable es por ejemplo bajarse antes del colectivo y caminar, subir escaleras, etc. En el caminar está la clave.
Para mantener un buen peso debe incorporar a la dieta frutas y verduras, desayunar bien, caminar mucho y darse algún gusto de vez en cuando.
Lo que no debe hacer es comer salteado, juntar hambre, no cumplir reglas estrictas, y abusar de los productos “light”.
Alimentos que elevan los niveles de azúcar en la sangre (índice glucémico)
Alto Indice:
Pan blanco, arroz blanco, zanahoria, papas fritas, remolacha, melón, ananá, banana.
Indice Moderado:
Pan integral, arroz integral, batata, kiwi, uva, pera, durazno, manzana, ciruela, naranja.
Indice Bajo:
Porotos, lentejas, soja, vegetales de hoja verde, cereza, tomate, yogur diet, leche.