Para detectar los nudos emocionales, hay que recurrir al estado corporal, que es una noble imagen de los sentimientos influyentes que la persona ha sufrido. Las áreas afectadas también dan claras señales de los orígenes del problema.
Un bloqueo en las caderas (zona que comprende a los genitales), delata posibles traumas sexuales; mientras que las contracturas musculares en el cuello (sostén de la cabeza), hablan de una persona que no puede mantener tantas obligaciones o que no reconoce sus limitaciones y se siente desbordada por los compromisos que asumió. Los dolores de espalda, que en muchos casos obligan al individuo a adoptar la postura de “encogerse de hombros”, hablan además, de pesadas cargas de índole emocional.
La espalda se transforma en un depósito de ira, ya que la persona, ante su incapacidad de deshacer sus conflictos, termina responsabilizando a quienes la rodean. Los pies son la conexión con el mundo, con la tierra receptiva y contenedora.
Las huellas de las pisadas indican una particular forma de relacionarse con el exterior: si todo el apoyo se realiza con el talón, es señal de que la persona que tiene parada frente a sí, teme asomarse a la vida mundana, a refugiarse en el pasado como una forma de protegerse de posibles ataques o agresiones. En cambio, quienes “pisan fuerte” suelen ser decididos, con tendencia al egoísmo y a la agresividad. Las piernas funcionan como base de la estructura corporal, pero a diferencia de los pies, ellas nos ofrecen la capacidad de movernos hacia donde queramos.
Entonces, los sentimientos y emociones contenidos van haciendo una coraza sobre la rodilla, que no por poco visible es menos rígida.
Los paquetes musculares se tensan y llegan a tener la dureza del acero, cuando lo que se pretende controlar o reprimir es demasiado poderoso. Por lo pronto, todo lo que se vuelve rígido delata miedos, resentimientos e inseguridades y funciona como defensa imaginaria frente a una posible agresión.
Las soluciones terapéuticas más rápidas y eficaces, toman como principal elemento a la respiración; ya que en estas técnicas de relajación, actúa como un masaje interno que afloja tensiones y así libera energías bloqueadas.
Pero el campo fisco no es más que el reflejo de del emocional, el mental y el espiritual. Por lo tanto, los beneficios de esta práctica se extenderán a todos los planos.
Terapia Holística
Ser terapeuta Holístico, significa tener una preparación especial y una mente abierta, para analizar y entender al ser humano en su totalidad, el cuerpo, la mente y el espíritu. Los grandes maestros de todas las civilizaciones (incluso a. C.), han llegado a la humanidad técnicas muy precisas para el tratamiento de las afecciones del ser humano.
La palabra “holística” viene del griego “holos” que significa “Completo”.
La tarea del Terapeuta Holístico es, mediante la observación previamente entrenada y por medio de una consulta, el descubrir y solucionar los conflictos y problemas que afectan al paciente, y llevarlos a un estado de armonía, equilibrio y salud.
El diagnostico holístico es una condición importante para una sensación completa.
El terapeuta tiene en cuenta a la persona también con su entorno de vida. Pues muchas enfermedades tienen los mismos síntomas, pero en cada persona puede haber de fondo otras causas.
El escuchar atentamente cuando el paciente describe sus síntomas y la historia de su enfermedad es para el terapeuta Holístico lo más importante. Así se manifiestan claramente las circunstancias de la enfermedad que con frecuencia es el paciente mismo el que las establece y expresa. Al finalizar la prueba de diagnóstico el terapeuta establece junto con el paciente el plan de terapia a utilizar.
Por lo tanto con las técnicas holísticas se ayuda a sanar Cuerpo, Mente y Eter, considerando al ser humano como un individuo integral, y no como un paciente, un enfermo o un numero de expediente más.
Desde hace cientos de años venimos repitiendo las palabras de Aristóteles “Mente sana en cuerpo sano” , pero no hemos prestado atención al problema de formar el cuerpo-mente, el instrumento que tiene que ver con el aprendizaje y el vivir.
El cuerpo: comprende todos los órganos y sistemas que lo componen, se refiere a todas las partes físicas del ser humano. En esta área se recomiendan los tratamientos naturales a base de plantas, verduras y frutas, para desintoxicar el organismo, purificarlo de todos los depósitos acumulados durante mucho tiempo, ya sea por falta de cuidados, mala alimentación o falta de conocimiento, y adicionar nutrientes al cuerpo con todas las vitaminas, minerales y aminoácidos necesarios para regenerar y mejorar la salud.
También son recomendables terapias de ejercicio, respiración, reflexología, magnetoterapia, con el fin de relajar y tonificar los órganos, músculos y nervios.
La mente: contiene todas las emociones, carácter y actitudes. Sabemos bien que todas las afecciones se originan desde la mente por stress, angustias, miedos, fobias, tristeza, preocupación, frustraciones, etc. Estos estados de ánimo hacen que la mente no reaccione de la forma correcta, y se produce una modificación en el funcionamiento de todos los sistemas, provocando al principio una ligera molestia, dolor, inflamación y luego un padecimiento real en el cuerpo físico. Cuando los seres humanos, en lugar de conocerse a sí mismos, se la pasan comparándose con los demás, se ocasionan inconformidades y vacíos, lo que hace que actúen como robots de la sociedad o de las circunstancias.
El éter: abarca la energía biomagnética invisible para el ojo humano, pero que actualmente gracias a los avances de la tecnología científica, ya se puede detectar con dispositivos electrónicos. En esta área se trabaja desde los centros vitales de energía, llamados “Chakras”, abriendo y retirando la basura acumulada y colmando de energía positiva todos los átomos del cuerpo etérico, desbloqueando todos los canales por donde fluye la energía vital llamada “Ki”, y de esta forma se logra que todas las moléculas tengan una vibración y recobren el balance de Polaridad.
Los seres humanos también funcionamos con dos polos de energía vital. El positivo (Yang) y el negativo ( Yin), se debe buscar el equilibrio de estas dos fuerzas y para lograrlo se utilizan terapias como radiestesia, magnetoterapia y aplicación de energía sutil (bioenergía).
Al tratar en conjunto las tres áreas anteriores, fomentamos el proceso de curación para que sea mas completo. Se orienta a la persona para que retire y elimine los antiguos patrones de conducta, los hábitos nocivos de actitud y los bloqueos emocionales y a reprogramar su mente hacia objetivos positivos.
Una persona feliz es una persona sana, no puede entrar la desarmonía ni el desbalance, no hay estancamientos, solo hay que estar dispuesto a trabajar con paciencia, disciplina y esforzarse hacia un objetivo noble y una meta firme de bienestar y tranquilidad.
La Terapia Holística no es nada nuevo, de hecho era utilizado desde los tiempos antiguos, lo que se está haciendo ahora es rescatar toda esa sabiduría que por mucho tiempo estuvo guardada y adaptarla a los tiempos que corren.
El abrir nuestra mente a otros campos de estudio nos permite avanzar junto con la ciencia, al mismo tiempo nos expande nuestra conciencia para ver desde distintos puntos de viste todo lo que nos rodea.
Estamos entrando en una nueva era, en donde las mentes tienen la solución, pueden hacer el cambio, y solo se requiere el deseo de dar y compartir con muy poco esfuerzo, para llegar a las futuras generaciones la ilusión de vivir una realidad en un universo lleno de armonía entre los seres humanos.
Sanando las emociones, sanamos el cuerpo.