Un perro orinó una pared y se materializó Jesús

 

Escrito por Alejandro Agostinelli | en Fenomenos, Religiosidad  Pop
 Miércoles Dic 17, 2008

Desde el jueves 14 de agosto de 2008, el barrio Santa Rosa de Lima, capital de la provincia de Santa Fe, Argentina, está alborotado. No es para menos: una multitud de vecinos participa de un acontecimiento extraordinario.

Todo comenzó cuando un perro callejero orinó contra la pared de un negocio dedicado a los juegos de azar y plasmó una imagen que -según los vecinos- es el rostro de Jesucristo. En pocas horas, una procesión espontánea se congregó ante el local, en Aguado al 2500, y encendió las primeras velas.

Como enviado por Astor Piazzola, un muchacho que descendió de una bicicleta juró haber visto el instante en que la mascota levantaba la patita. Otros midieron la relación entre las dimensiones del animal y la altura de la mancha respecto al suelo y consideraron la versión razonable. Para muchos vecinos, la mancha es una reparación, o un anuncio de bienaventuranza, para una zona especialmente castigada por la feroz inundación del 29 de abril de 2003.

Dicen los testigos que por las noches “la cara de Cristo se ve mejor” y se acercan ciudadanos de otras latitudes para persignarse y rezar. Otros, en cambio, ven el semblante del Martín Fierro. Y, otros, el del Che Guevara. Pero, hasta el momento, no celebraron ningún oficio para reivindicar el parecido.

El más beneficiado por la Santa Aguada o Santa Meada -como se le empezó a llamar al fenómeno- es el dueño de la agencia de quinielas El Litoral, adonde “todos los vecinos le jugaban al 33″, por la edad a la que murió Cristo. “No la voy a borrar nunca, ni loca la saco”, dijo la dueña.

No sería pertinente descartar que algún devoto se hubiese encargado de mimar o incluso de obsequiar un huesito al animal. Lo cierto es que en el informe, publicado aquí por cortesía del noticiero de Cablevideo Santa Fe, el pichicho es prácticamente ignorado por los fieles. Intermediario de una proeza escatológica, o protagonista central de un suceso que sólo cobra sentido a ojos humanos, la mascota es víctima de la asunción según la cual “los animales carecen de fe”, por cuanto fueron excluidos de toda previsión bíblica.

Un teólogo que prefirió el anonimato indicó: “Difícilmente la Iglesia Católica canonice al cuzco”.

El pasado 4 de octubre -Día de San Francisco de Asís, Santo Patrono de los animales, los veterinarios y los Lobatos y Lobeznas de Grupos Scouts Católicos- algunos vecinos esperaron que algún sacerdote descarriado se interesara por el alma del animalito que propició el milagro. Pero ninguno se acercó a entregarle una hostia de Ken-L o una bendición piadosa.

Fuentes:
El Litoral
Marcianitos Verdes
Diario del Sur Digital

Imágenes: Cortesía Cablevideo Santa Fe
Agradecimiento: Tomás Latino

 

http://criticadigital.com/magiacritica/?cat=20

Published in: on October 18, 2009 at 8:44 pm Leave a Comment

Virgen que Abre los Ojos

Published in: on October 3, 2009 at 12:11 am Leave a Comment

Rostro gigante en el cielo

Published in: on at 12:03 am Leave a Comment

Increible Aparicion Virgen en yucatan

Published in: on October 2, 2009 at 11:25 pm Leave a Comment

Apariciones de Jesús a sus discípulos

Fuente: Catholic.net
Autor: Omar López
Marcos 16, 9-15

Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios.
 
Ella fue a comunicar la noticia a los que habían vivido con él, que estaban tristes y llorosos. Ellos, al oír que vivía y que había sido visto por ella, no creyeron. Después de esto, se apareció, bajo otra figura, a dos de ellos cuando iban de camino a una aldea. 
 

Ellos volvieron a comunicárselo a los demás; pero tampoco creyeron a éstos. Por último, estando a la mesa los once discípulos, se les apareció y les echó en cara su incredulidad y su dureza de corazón, por no haber creído a quienes le habían visto resucitado. Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación».

Reflexión

Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe. (1 Co, 15,14). Desde la primera generación cristiana la Iglesia se reconoce en esta expresión de San Pablo. El problema que se ha siempre presentado es aquél de cómo interpretar esta verdad central del credo. 
 

¿Quiere decir que ha resucitado verdaderamente, es decir, que vive por siempre en su cuerpo y no solamente como simple manera espiritual?

Es esto lo que afirma la Escritura y la fe de la Iglesia. La resurrección en cuanto tal, es decir, el acto por el cual Dios glorifica a Jesús, es inaccesible y se puede alcanzar sólo por la fe. Por eso es importante que este hecho no huya de la búsqueda histórica.
 
Es inimaginable la primera predicación cristiana, sin la experiencia pascual de los apóstoles que testimonian que Jesús se ha manifestado muchas veces antes de la muerte. Sólo esta verdad da un significado auténtico y trascendental a la propia existencia, la ilumina y la hace vivir con optimismo.
 
 La resurrección de Cristo es vida para los difuntos, perdón para los pecadores, gloria para los santos. Todo tiene razón de existir con la resurrección de Cristo y el mismo dolor se transforma.


 
Enviado por:
 
 ”Sweet Girl”

 

 

Published in: on April 19, 2009 at 3:02 am Leave a Comment

Virgen con lágrimas de sangre -Cientos de creyentes desfilan ante ella

EFE

6 de Marzo de 2007

 

Nuevo Laredo, Tamaulipas – Cientos de personas han desfilado desde hace diez días ante una imagen de la Virgen de Guadalupe, en una humilde casa en la norteña ciudad mexicana de Nuevo Laredo, porque aseguran que llora sangre, aunque un sacerdote pide esperar a que se haga una investigación científica.

 

 

EFE

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Cientos de personas han visitado a una Virgen de Guadalupe que supuestamente llora lágrimas de sangre

María Guadalupe Salazar Martínez, dueña de la imagen, dijo que la Virgen comenzó a derramar lágrimas el pasado Miércoles de ceniza y que desde entonces ha seguido llorando.

La versión ha atraído a cientos de personas de Nuevo Laredo, ciudad fronteriza con la estadounidense de Laredo (Texas), que desfilan por la casa de Salazar, de 33 años, quien se declara una devota guadalupana desde hace una década.

La mujer, que vive con su esposo en una vivienda de madera, lámina y cartón, asegura que el pasado 21 de febrero, día de inicio de la Cuaresma, la imagen de la Virgen de Guadalupe comenzó a llorar “lágrimas normales” pero después se han convertido en sangre.

Salazar dijo que realizó el hallazgo mientras limpiaba el cuadro religioso y posteriormente dio aviso a sus familiares.
Piden milagros
 
La versión corrió rápidamente por el barrio de la mujer, cuya casa ha atraído a personas que oran ante la imagen y le dejan ofrendas.

Algunos creyentes acuden a pedir a la Virgen por la salud de algún familiar, o como en el caso de una mujer que declinó dar su nombre, el regreso de su esposo secuestrado hace unos meses.

El sacerdote Luis Antonio Romo Esparza, párroco de un templo de

Nuevo Laredo, dijo que tras conocer el hecho acudió al domicilio de Salazar para observar personalmente la imagen.
 

 

Demostrar autenticidad
Romo Esparza se declaró incompetente para afirmar la existencia o no de un milagro y dijo: “Antes de poderlo declarar como un milagro necesitamos la anuencia de nuestro Obispo, Ricardo Watty, para que se haga una investigación y se verifique científicamente la autenticidad de las lágrimas”

Romo Esparza, sin embargo, no descartó la posibilidad de que pueda tratarse de una manifestación divina.

Por el momento, los creyentes que acuden a ver esta imagen coinciden en que se trata de un mensaje divino y de solidaridad de la Virgen, que siente pena por el sufrimiento del pueblo debido al clima de violencia de los últimos años, pero también de esperanza y exhorto a sus devotos a los que demanda ser mejores personas.

 

Nuevo Laredo es una de las ciudades más violentas de México, donde los cárteles del narcotráfico se disputan a sangre y fuego el control de la plaza, clave en la distribución de drogas hacia Estados Unidos.

Según la leyenda católica, la Virgen de Guadalupe se apareció el 12 de diciembre de 1531 al indígena Juan Diego en el cerro del Tepeyac, donde antes existió un templo a una diosa azteca, en el centro de México.

La Virgen de Guadalupe es la patrona de México y su imagen plasmada en un tela, que según la tradición católica era el poncho de Juan Diego, atrae millones de personas cada 12 de diciembre que se reúnen en la basílica de la guadalupana, en el norte de Ciudad de México.
La mujer, que vive con su esposo en una vivienda de madera, lámina y cartón, asegura que el pasado 21 de febrero, día de inicio de la Cuaresma, la imagen de la Virgen de Guadalupe comenzó a llorar “lágrimas normales” pero después se han convertido en sangre.

Published in: on March 1, 2009 at 11:35 pm Leave a Comment

Cronograma de las Apariciones

Apariciones
Siglo XV
 
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Año Evento
1474 Un indio llamado Quauhtlatoatzin nace en Cuautitlan.
1476 Juan de Zumárraga nace en España.
1492 Cristóbal Colón toca tierra en una isla del Continente Americano y le da el nombre de San Salvador.
 
 
 
 
 
 
 
 
Apariciones
Siglo XVI
 
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Año Evento
1514 El primer santuario mariano en el nuevo mundo es establecido en la ciudad de Higuey, (primero en ser construido en suelo americano.)
1519 Hernán Cortés llega a México. 
1521 La ciudad capital de los Aztecas cae bajo las fuerzas de Cortés.
1524 Los primeros 12 franciscanos arriban a la ciudad de México.
1525 El indio Quauhtlatoatzin es bautizado por un sacerdote franciscano y recibe el nombre de Juan Diego.
1528 Juan de Zumárraga arriba al Nuevo Mundo.
1529 La esposa de Juan Diego, María Lucía, cae enferma y fallece.
1531 Ocurren las apariciones de Nuestra Señora a Juan Diego.
1533 El primer Santuario es erigido.
1541 El sacerdote Franciscano e historiador de la Nueva España, “Motolinia”, escribe que alrededor de nueve millones de aztecas habían sido convertidos al cristianismo.
1548 Muere Juan Diego.
1555 En el Consejo Provincial, el segundo Arzobispo de México, Alonso de Montúfar, formuló cánones que indirectamente aprobaban las apariciones.
1556 El Arzobispo Alonso de Montúfar comienza la construcción de la segunda iglesia.
1560 Un documento conocido como la Relación Valeriano es escrito por el erudito indio Antonio Valeriano. También conocido por las primeras palabras del relato: Nican Mopohua. (Entre 1540 y 1580.)
1564 Una imagen fue llevada en la primera expedición formal a Filipinas.
1567 La nueva iglesia ordenada por el Arzobispo Montúfar es terminada.
1570 El Arzobispo Montúfar envía al rey Felipe II de España una copia pintada al óleo de la imagen de Guadalupe. 
1571 El Almirante Doria lleva una copia de la imagen a bordo de su buque durante la Batalla de Lepanto, y atribuye a la Virgen de Guadalupe la victoria sobre las fuerzas del Imperio Otomano.
1573 El Papa Gregorio XIII concede indulgencia plenaria a quienes visiten el templo de la Virgen de Guadalupe.
1573 “Relación Primitiva” es escrita por el historiador Juan de Tovar, quien transcribe la historia de aún anteriores fuentes, probablemente de Juan González, el traductor del Obispo Zumárraga.
 
 
 
 
Siglo XVII
 
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Año Evento
1647 La imagen es cubierta con cristal por primera vez.
1648 El sacerdote Miguel Sánchez publica en la ciudad de México, en español, la obra titulada “Imagen de la Virgen María, Madre Guadalupana de Dios.”
1649 Luis Lasso de la Vega publica el “Huey Tlanahuicoltica”, relatando la historia de las apariciones en Nahuatl. Hace referencia a fuentes anteriores en Nahuatl.
1666 Se abre un proceso jurídico para documentar la historicidad de las apariciones de la Virgen de Guadalupe… los resultados fueron enviados a Roma y se conocen como las Informaciones de 1966.
1695 Es colocada la primera piedra del nuevo Santuario.
 
 
 
Siglo XVIII
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Año Evento
1709 Es solemnemente dedicado el nuevo Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.
1723 Se genera la investigación formal sobre el hecho guadalupano, ordenada por el Arzobispo Lanziego y Eguilaz.
1737 La Santísima Virgen María de Guadalupe es elegida como Patrona de la Ciudad de México.
1746 El patronazgo de Nuestra Señora de Guadalupe es aceptado para toda la Nueva España, la que entonces comprendía las regiones desde el norte de California hasta El Salvador.
1746 El Caballero italiano Boturini Benaducci promueve la solemne y oficial coronación de la imagen.
1756 El famoso pintor Miguel de Cabrera publica su intensivo estudio de la imagen en el libro “Maravilla Americana”.
1757 El Papa Benedicto XIV concede la Misa Propia y Oficio Divino para la fiesta del 12 de diciembre, fiesta de la Virgen de Guadalupe. La Virgen de Guadalupe fue declarada Patrona de los ciudadanos de Ciudad Ponce en Puerto Rico.
1767 Los Jesuitas son expulsados de los dominios españoles y la imagen y su devoción son llevadas a varias partes del mundo.
 
 
 
Apariciones
Siglo XIX
 
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Año Evento
1891 El Papa León XIII ratifica la concesión de Misa y Oficio Divino para la festividad de la Virgen de Guadalupe. Agrega referencias más explícitas de Juan Diego y el Nican Mopohua.
1894 León XIII otorga la Coronación Canónica de la Virgen de Guadalupe.
1895 Se lleva a cabo la Coronación de la imagen, con autoridad pontificia y la concurrencia de gran parte del Episcopado del continente.
 
 
 
 
 
Siglo XX
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Año Evento

1910 Pío X declara la Virgen de Guadalupe Patrona de Latinoamérica.
1911 Una iglesia es construida en el sitio donde estuviera la casa de Juan Bernardino.
1921 Una bomba colocada bajo la imagen, hace explosión, causando gran daño, pero no le ocurre nada a la imagen.
1924 Un muy importante antecedente histórico del siglo XVI documentando el milagro es encontrado en el Perú por el antropólogo M. Saville. Es un calendario pictórico conocido como el Codex Saville y muestra la imagen de Guadalupe ubicada en la posición representando el año 1531.
1928 Una coronación de la imagen se realiza en Santa Fe, Argentina.
1929 Primera observación documentada de la aparente imagen de un busto humano reflejado en un ojo de la Virgen, por el fotógrafo Alfonso Marcué.
1935 Pío XI extiende el Patronazgo de la Virgen de Guadalupe a las Filipinas.
1945 Pío XII declara que la Virgen de Guadalupe es “Reina de México y Emperadora de las Américas”, y que su imagen ha sido pintada “por pinceles que no eran de este mundo”.
1946 Pío XII declara que la Virgen de Guadalupe es “Reina de México y Emperadora de las Américas”, y que su imagen ha sido pintada “por pinceles que no eran de este mundo”.
1956 El Dr. Torroela-Bueno, oftalmólogo, examina los ojos de la Virgen en la tilma.
1958 El Dr. Rafael Torija-Lavoignet publica su estudio sobre el efecto de Purkinje-Samson observado en los ojos de la Virgen de Guadalupe.
1961 El Papa Juan XXIII se dirige a ella en oración como Madre de las Américas. Se refiere a ella como Madre y Maestra de la Fe de los pueblos de las Américas.
1962 El Dr. Charles Wahlig anuncia el descubrimiento de dos imágenes aparentemente reflejadas en los ojos de la Virgen al examinar una fotografía ampliada veinticinco veces.
1966 El Papa Paulo VI envía una Rosa Dorada a la Basílica de la Virgen.
1975 El cristal es removido para permitir que la imagen sea examinada por otro oftalmólogo, el Dr. Enrique Grave.
1976 Se realiza la solemne dedicación de la nueva Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.
1979 El Dr. Philip Callahan toma 40 fotos infrarrojas de la imagen. Luego concluye que la imagen original es inexplicable como una creación humana.
1979 El Papa Juan Pablo II se refiere a Ella como la “Estrella de la Evangelización”, se arrodilló ante su imagen, invocó su asistencia maternal y la llamó Madre de las Américas.
1979 El Dr. Jose Aste-Tonsmann anuncia el descubrimiento de al menos cuatro figuras humanas aparentemente reflejadas en ambos ojos de la Virgen. El Dr. Tonsmann utilizó sofisticadas técnicas de amplificación y procesamiento digital de imágenes con fotografías digitalizadas de ambos ojos.
1984 El Cardenal Ernesto Corripio da inicio al proceso canónico para elevar a los altares a Juan Diego.
1986 Se cierra el proceso diocesano de la causa de Juan Diego La congregación para la Causa de los Santos aprueba los trabajos.
1988 La celebración litúrgica de Nuestra Señora de Guadalupe del 12 de diciembre fue elevada al rango de fiesta en todas las diócesis de los Estados Unidos.
1990 Juan Diego es beatificado por el Papa Juan Pablo II en el Vaticano.
1990 El Papa Juan Pablo II vuelve a visitar la Basílica en la Ciudad de México. Preside la ceremonia de beatificación de Juan Diego.
1992 El Papa Juan Pablo II dedica una capilla en honor de Nuestra Señora de Guadalupe en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
1999 El 22 de enero de 1999, durante su cuarta visita a México, Juan Pablo II declaró a nuestra Madre, María de Guadalupe como “Patrona de todo el continente Americano” y “Estrella de la primera y de la nueva evangelización”.
 
 
 
Apariciones
Siglo XXI
 
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Año Evento
 
2001 Es aprobado el milagro sucedido por intercesión de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, con voto afirmativo y unánime. El decreto “acerca del milagro” fue promulgado en ciudad del Vaticano ante Su Santidad Juan Pablo II el 20 de diciembre de 2001.
2002 El Papa Juan Pablo II convoca al Consistorio Cardenalicio para consultar la canonización de Juan Diego. Los cardenales muestran su beneplácito. El 31 de julio de 2002 Juan Pablo II canoniza a Juan Diego.
 
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Published in: on February 14, 2009 at 4:57 am Leave a Comment

Nuestra Señora de Guadalupe (México)

Nuestra Señora de Guadalupe
Imagen Nuestra Señora de Guadalupe (México)
Reina de México y Emperatriz de América
Venerada en Iglesia Católica
Santuario Basílica de Guadalupe
Festividad 12 de diciembre
Patrona América, México y Filipinas

Nuestra Señora de Guadalupe es una advocación mariana cuya imagen se venera en la Basílica de Guadalupe, en el norte de la Ciudad de México. Para los católicos, es patrona de México y de toda América.

De acuerdo con el canon, la Virgen de Guadalupe se apareció cuatro veces a Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac. Tras una cuarta aparición, la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el primer obispo de México, Juan de Zumárraga. Juan Diego llevaba en su ayate unas rosas —flores que no son nativas de México y tampoco prosperan en la aridez del Tepeyac— que cortó en el Tepeyac, según la orden de la Virgen. Juan Diego desplegó su ayate ante el obispo Juan de Zumárraga, dejando al descubierto la imagen de Santa María, morena y con rasgos indígenas. Las mariofanías habrían tenido lugar en 1531, ocurriendo la última el 12 de diciembre de ese mismo año, aunque el relato canónico de las apariciones del Tepeyac —el Nican mopohua— fue publicado en 1649 en el marco de un resurgimiento del culto a la imagen guadalupana que se encontraba en retroceso desde principio del siglo XVII.

La veracidad de las mariofanías fue puesta en duda por diversas personalidades a lo largo de la historia. Ya desde el mismo siglo XVI, los franciscanos veían con recelo la veneración (aunque con rasgos de adoración) a la Virgen de Guadalupe —a la que los indígenas llamaban Tonantzin, como a la antigua diosa de la tierra de los mexicas— porque veían en ella un engaño de los indígenas recién cristianizados. En 1794, fray Servando Teresa de Mier pronunció un sermón que profundizaba en las raíces del culto guadalupano que le costó la cárcel y el destierro. Más reciente fue la declaración hecha en 1996 por el arcipreste de la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulenburg, en la cual negó que Juan Diego Cuautlatoatzin hubiese existido realmente.

Origen del culto a la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac

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El Tepeyac era el centro del culto a la diosa de la tierra antes de la llegada de los españoles. En la imagen, la más famosa efigie de Coatlicue, procedente del Templo Mayor de Tenochtitlan. Cultura mexica, Posclásico Tardío (ss. XII-XV).

Desde la época prehispánica, el Tepeyac había sido un centro de devoción religiosa para los habitantes del valle de México. En esta eminencia geográfica localizada en lo que fuera la ribera occidental del lago de Texcoco se encontraba el santuario más importante de la divinidad nahua de la tierra y la fertilidad. Esta diosa era llamada Coatlicue (náhuatl: cóatl-cuéitl, ‘Señora de la falda de serpientes’ )?, que por otros nombres también fue conocida como Teteoinan (náhuatl: téotl-nan, ‘dios-madre’ Madre de los dioses)? o Tonantzin (náhuatl: to-nan-tzin, ‘Nuestra venerable madrecita’ )?. El templo de Tonantzin Coatlicue fue destruido completamente como resultado de la Conquista. Conocedores de la importancia religiosa del santuario indígena del Tepeyac, los franciscanos decidieron mantener en el lugar una pequeña ermita. La decisión de mantener una ermita ocurrió en el marco de una intensa campaña de destrucción de las imágenes de los dioses mesoamericanos, a los que se veía como una amenaza para la correcta cristianización de los indígenas.[1] Uno de los primeros registros sobre la existencia de la ermita corresponde a la década de 1530. Al templo se dirigían los indígenas siguiendo la tradición prehispánica. Dos décadas más tarde, no sólo los indígenas acudían a la ermita del Tepeyac a rendir culto a una imagen —”pintada”, de acuerdo con los documentos de la época— de la Virgen María: la devoción hacia la imagen se había extendido entre los criollos hacia la mitad del siglo XVI.

Canónicamente, la aparición de la imagen de la Virgen de Guadalupe se ubica en el año 1531, menos de medio siglo después de la caída de México-Tenochtitlan en manos de los españoles. Esta fecha aparece registrada en el Nican mopohua, uno de los capítulos que integran el Huei tlamahuizoltica, obra en lengua náhuatl que la tradición ha querido atribuir al indígena Antonio Valeriano pero que en realidad fue escrita por Luis Lasso de la Vega.[2] Sin embargo, es posible que la imagen que se veneraba en 1530 no sea la imagen mariana que se encuentra en la actualidad en el altar mayor del santuario del Tepeyac. La falta de documentos de la época dificultan el esclarecimiento de la historia de la aparición de la imagen de la Virgen en la ermita, aunque resulta bastante plausible que el arzobispo Alonso de Montúfar haya participado decisivamente en el hecho. En 1555, Montúfar había ordenado la remodelación de la ermita y la confió al clero secular. Quizá en este mismo episodio ocurrió la sustitución de la imagen antigua por la que se conoce en el presente.[3] Los primeros registros de la aparición de la imagen mariana en la ermita corresponden precisamente a los años de 1555 y 1556. Entre otros testimonios tempranos del suceso se encuentran los Diarios de Juan Bautista y los Anales de México y sus alrededores. El primer documentos afirma que “en el año de 1555 fue cuando se apareció Santa María de Guadalupe, allá en Tepeyacac”,[4] mientras que los Anales ubican el suceso un año más tarde: “1556 XII Pedernal: descendió la Señora a Tepeyácac; en el mismo tiempo humeó la estrella”.[5] Años

más tarde, el chalca Domingo Francisco Chimalpahin Quauhtlehuanitzin recogería los primeros documentos en sus Relaciones de Chalco, en los cuales ubica el suceso en 1556:

Año 12-Pedernal, 1556 años. Iba quedando bien doblado y fuerte el muro de piedra que daría la vuelta a toda la ciudad de México. Para la obra hicieron reunir a toda la gente de todos los pueblos del rumbo, por orden de los jefes y según disposiciones de don Luis de Velasco, Visurrey. Así pudo terminarse la muralla. También entonces ocurrió la aparición, dicho sea con respeto, de nuestra querida madre, Sancta María de Guadalupe en el Tepeyácac.[6]

La imagen del Tepeyac siguió siendo llamada Tonantzin por los indígenas nahuas que acudían al santuario en romería. El nombre resultaba conveniente a los propósitos de la religión católica, en cuya doctrina María es la Madre de Dios, pero también es intercesora de los pecadores ante la divinidad. Cuando los españoles y criollos se apropiaron del culto, rebautizaron a la imagen con el nombre de Guadalupe, que obviamente hace alusión a la efigie de la Virgen que se venera en Extremadura.[7]

Al fortalecimiento del culto a la Virgen del Tepeyac contribuyó de manera decisiva la realización del Primer Concilio mexicano, que se celebró en la Ciudad de México entre el 29 de junio y el 7 de noviembre de 1555. El concilio fue organizado por el arzobispo Alonso de Montúfar y reunió a numerosos representantes de las órdenes monásticas de la Nueva España, entre ellos al franciscano Pedro de Gante; así como a los obispos Martín Sarmiento de Hojacastro (Tlaxcala), Tomás de Casillas (Chiapas), Juan López de Zárate (Oaxaca) y Vasco de Quiroga (Michoacán).[8] Entre otras

cosas, el Primer Concilio de la Iglesia novohispana resolvió reglamentar la manufactura de las imágenes religiosas, especialmente las realizadas por los indígenas. También se decidió favorecer el culto a los santos patrones de cada pueblo ytodas las advocaciones marianas.[9]

Desde la llegada de los franciscanos a México, los indígenas fueron instruidos en la pintura y se les permitió la producción de imágenes religiosas. De modo que cuando Montúfar se pronunció a favor de acabar con las “abusiones de pinturas e indecencia de imágenes” producidas por los indígenas que “no saben pintar ni entienden bien lo qué hacen”,[10] en realidad estaba atacando la

obra de los misioneros franciscanos representados por Pedro de Gante. El enfrentamiento sobre la producción de las imágenes religiosas y su papel en la cristianización de los indígenas era también el reflejo de los desencuentros entre el arzobispo de México y los franciscanos en lo referente al culto de la Virgen del Tepeyac. El 6 de septiembre de 1556, Montúfar pronunció una homilía en la cual se pronunciaba partidario de la promoción del culto a la Guadalupana entre los indígenas.[11] El 8 de septiembre de ese mismo año, el

arzobispo obtuvo una respuesta sumamente crítica por parte de los franciscanos en boca de Francisco de Bustamante.[12] La labor de

la Orden Franciscana en la cristianización de América había estado imbuida por la filosofía erasmiana que rechazaba la veneración de las imágenes, de modo que cuando Montúfar se mostro favorable a difundir el culto de la imagen del Tepeyac lo que obtuvo en contestación fue la siguiente declaración de Bustamante:

[...] la devoción de esta ciudad ha tomado en una ermita e casa de Nuestra Señora que han intitulado de Guadalupe, es un gran perjuicio de los naturales porque les da a entender que hace milagros aquella imagen que pintó el indio Marcos.[13]

Finalmente, la disputa entre los franciscanos y el Arzobispado de México se resolvió en favor de éste último. Para ello, Montúfar y sus partidarios tuvieron que moderar su discurso sobre la índole del culto a la Virgen de Guadalupe, aproximándose aparentemente a los preceptos defendidos por los franciscanos.[14] La promoción oficial del

culto guadalupano por parte de la Iglesia novohispana se inscribe en un proceso más amplio en el que la perspectiva humanista de los franciscanos y su obra misional fue sustituida por los preceptos adoptados oficialmente por medio de las resoluciones del Concilio de Trento. De acuerdo con éstas, la Iglesia debería promover y conservar el culto a las imágenes de Cristo, la Virgen y todos los santos, en una clara reacción contra la iconoclastia protestante que prosperaba en el norte de Europa.[15]

Bernardino de Sahagún (en la imagen), gran conocedor de la cultura y lengua de los nahuas, fue uno de los críticos al culto de la Virgen de Guadalupe durante el siglo XVI.

De modo pragmático, el Arzobispado de México hizo caso omiso de las advertencias vertidas por los franciscanos sobre la confusión que podía generar el culto de la imagen del Tepeyac entre los recién cristianizados indígenas del centro de México. A la voz de Francisco de Bustamante se sumaría después la de otros misioneros, entre ellos, Bernardino de Sahagún, que en su Historia general de las cosas de la Nueva España publicada en 1576 escribió que:

Cerca de los montes hay tres o cuatro lugares donde solían hacer muy solemnes sacrificios, y que venían a ellos de muy lejanas tierras. El uno de estos es aquí en México, donde está un montecillo que se llama Tepeacac, y los españoles llaman Tepeaquilla y ahora se llama Nuestra Señora de Guadalupe; en este lugar tenían un templo dedicado a la madre de los dioses que llamaban Tonantzin, que quiere decir Nuestra Madre; allí hacían muchos sacrificios a honra de esta diosa, y venían a ellos de muy lejanas tierras [...]; y ahora que está allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe también la llaman Tonantzin tomada ocasión de los predicadores que a Nuestra Señora la Madre de Dios la llaman Tonantzin. De dónde haya nacido esta fundación de esta Tonantzin no se sabe de cierto, pero esto sabemos de cierto que el vocablo significa de su primera imposición a aquella Tonantzin antigua, y es cosa que se debía remediar porque el propio nombre de la Madre de Dios Señora Nuestra no es Tonantzin sino Dios y Nantzin; parece esta invención satánica para paliar la idolatría debajo la equivocación de este nombre Tonantzin y vienen ahora a visitar a esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como de antes, la cual devoción también es sospechosa, porque en todas partes hay muchas iglesias de Nuestra Señora, y no van a ellas, y vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin como antiguamente.[16]

Títulos de la Virgen de Guadalupe

La imagen de la Virgen de Guadalupe de México tiene varios títulos y distinciones:

Basílica

La basílica de Nuestra Señora de Guadalupe es el segundo santuario católico más visitado del mundo (después de la Basílica de San Pedro en el Vaticano), con más de 14 millones de visitantes todo el año en innumerables peregrinaciones desde todas las partes del país, aunque en 2006 superó a la Basílica de San Pedro en número de visitantes, convirtiéndose durante un año en el santuario católico más visitado del mundo.[17]

El gran templo en que se venera esta imagen ha sido declarado basílica y santuario nacional por el Vaticano, siendo este recinto uno de los primeros santuarios marianos de América.

Se encuentra en La Villa de Guadalupe (conocida popularmente como «La Villita») en el norte de la ciudad de México.

Origen del nombre Guadalupe original

En España existían dos advocaciones previas de la Virgen de Guadalupe, en Cáceres y en La Gomera.

Los conquistadores conocían y veneraban a la Virgen de Guadalupe en la basílica construida en España por Alfonso XI en 1340.

El nombre Guadalupe (de la estatuilla extremeña cuya copia llevaron los conquistadores a México) proviene probablemente de una mezcla de árabe (wadi: ‘río’) y latín (lupus: ‘lobo’).

El nombre se debe probablemente[cita requerida]

a que la Guadalupe española fue encontrada en un río conocido como Río del Lobo o río Escondido.

Origen de esta historia

El Nican Mopohua (‘aquí se narra’, en idioma náhuatl) es el título de la narración en la que se cuentan las apariciones de la Virgen de Guadalupe. El elegante y complejo texto no está escrito en un náhuatl original sino en el lenguaje reformado en los conventos jesuitas.

En la Wikipedia en náhuatl se puede apreciar el texto original del nah:Nicān Mopōhua

Fue impreso en 1649 por el bachiller criollo Luis Lasso de la Vega (1605-1660), capellán del santuario de Guadalupe. Él se lo atribuye al doctor don Antonio Valeriano de Azcapotzalco (c. 1520 – c. 1605), que habría sido un indígena noble del siglo anterior (pariente de Moctezuma Xocoyotzin, noveno rey azteca), y quien como estudiante del Colegio de Santa Cruz de Santiago Tlatelolco habría sido uno de los alumnos nahuas de fray Bernardino de Sahagún (1499-1590). Según Lasso de la Vega, el indígena Valeriano había oído la historia directamente de labios de Juan Diego (quien —según el mismo Lasso— habría fallecido en 1548).

Basándose en la fecha del Primer Concilio Provincial Mexicano —que se celebró en la ciudad de México entre junio y noviembre de 1555—, el historiador Edmundo O’Gorman (1906-1995) opinaba que Antonio Valeriano había escrito el Nican mopohua en 1556. En ese sínodo, el arzobispo Montúfar ordenó que se examinaran las historias de los santuarios y de los iconos venerados en México, y que todos los que no tuvieran suficiente fundamento se destruyeran. Montúfar le habría ordenado al indígena Valeriano que escribiera una historia milagrosa que legitimara en México el culto a la Virgen de Guadalupe de España (que era la devoción del arzobispado de México).

El título del libro se deriva de las dos primeras palabras del texto, impresas en gruesos caracteres en su primera publicación. Forma parte de un texto más extenso, el Huei tlamahuizoltica (‘muy maravillosamente’, que son las dos palabras iniciales del texto). Este Huei tlamahuizoltica incluye —además del Nican mopohua— textos introductorios, oraciones y el Nican motecpana (‘Aquí se pone en orden’) que es la lista de algunos milagros atribuidos a la Virgen en los años que siguieron a su primera aparición.

El sacerdote católico Luis Becerra Tanco (s. XVII) cuenta que en una fiesta del 12 de diciembre de 1666 —sólo diecisiete años después de la publicación del texto náhuatl— oyó a unos indígenas que durante la danza cantaban en náhuatl cómo la Virgen María se le había aparecido al indígena Juan Diego, cómo había curado al tío de éste y cómo se había aparecido en la tilma ante el obispo.[18]

La obra está escrita en fina prosa poética (tecpiltlahtolli: ‘lengua noble’) y tuvo varias traducciones, siendo las más difundidas las de:

  • 1666: presbítero Luis Becerra Tanco
  • antes de 1688: Fernando de Alva Ixtlilxóchitl (historiador y gobernador de Texcoco, 1578-1650) traducción parafrástica al castellano, que aparece en La estrella del norte de México (1688) del presbítero Francisco de Florencia.
  • 1886: presbítero Agustín de la Rosa (traducción directa del náhuatl al latín)
  • 1926: licenciado Primo Feliciano Velázquez
  • 1978: presbítero Mario Rojas Sánchez (de la diócesis de Huejutla)
  • 1978: presbítero Ángel María Garibay Kintana (1892-1967)
  • 1989: Guillermo Ortiz de Montellano
  • 2002: Miguel León-Portilla (primera traducción laica).

Aparición ante san Juan Diego y Juan Bernardino

Según la leyenda narrada en el Nican Mopohua, la Virgen María se había manifestado un siglo antes al indígena Juan Diego, quien era originario de Cuautitlán (que pertenecía al señorío de Texcoco), y a su tío Juan Bernardino, ambos convertidos al cristianismo pocos años atrás a raíz de la conquista española.

El Nican Mopohua dice que la Virgen le reveló el nombre «Guadalupe» a Bernardino cuando éste se encontraba enfermo de gravedad. Los críticos escépticos opinan que es imposible que la Virgen se haya nombrado a sí misma Guadalupe ante el anciano, ya que Juan Bernardino no entendía la lengua castellana traída por los españoles al Nuevo Mundo, por tanto el diálogo tuvo que haberse desarrollado en la lengua nativa, que era el náhuatl (lengua viva hablada por más de 2,5 millones de personas), en la que no existen las consonantes g ni d.

Una explicación de este error podría ser que la aparición haya dicho que era la Virgen Tequatlasupe, y que —debido a que para los españoles era muy difícil de pronunciar ese nombre— los españoles la llamaron «Virgen de Guadalupe» (relacionándola con la Virgen de Guadalupe extremeña).

El obispo de México probablemente tenía interés en que el nombre de la virgen fuera el de Guadalupe, para así contar con la simpatía de Hernán Cortés, quien era devoto de la Virgen de Guadalupe —patrona de su región (Extremadura, España)— y que llevaba consigo una imagen de madera.

Una segunda explicación es que quizá la Virgen de Guadalupe se comunicase en el idioma nativo de Juan Diego, pero usó su nombre de Guadalupe (extremeño de origen árabe).

Una tercera explicación podría ser que todo el relato sea falso.

Otra etimología del nombre

Según los guadalupanos mexicanos actuales, el nombre de la Virgen mexicana de Guadalupe podría ser una deformación de un nombre original desconocido —pronunciado en idioma náhuatl— con el que el indígena Juan Diego habría mencionado a la Virgen que se le había aparecido.

Varios escritores[cita requerida] han tratado de

identificar palabras en idioma náhuatl que suenen parecido a Guadalupe y tengan algún significado religioso, para que pudieran ser el nombre que dijo la Virgen:

  • coatlallope: ‘la que aplasta a la serpiente’ (siendo coatl: ‘serpiente’, a: preposición y llope: ‘aplastar’).
  • tequantlanopeuh: ‘la que tuvo origen en la cumbre de las peñas’.
  • tequatlasupe: ‘la que aplasta la cabeza de la serpiente’.
  • tlecuatlahlope: ‘la que nos salva de ser comidos’.
  • tlecuauhtlacupeuh: ‘la que viene volando de la luz como el águila de fuego’.
    • cuahtlapcupeuh.
  • tlecuauhtlapcupeuh: ‘la que procede de la región de la luz como el águila de fuego’.

Milagro ante fray Juan de Zumárraga

El Nican Mopohua dice que uno de los testigos de las apariciones de la Virgen de Guadalupe fue fray Juan de Zumárraga, primer obispo de la ciudad de México, D. F..

La Virgen María, en su advocación de Virgen de Guadalupe, se apareció en varias ocasiones ante el converso mexica Juan Diego Cuauhtlatoatzin el sábado 9 de diciembre de 1531 en el cerro del Tepeyac y le pidió que fuera en busca del obispo y le dijera que ella solicitaba la creación de un templo en ese lugar. El indígena fue en busca de fray Juan de Zumárraga para contarle de la solicitud de la virgen, pero fray Juan no creyó en las apariciones, pues este tipo de historias de apariciones espirituales era común, así que le pidió una prueba.

En respuesta a la petición del obispo, la Virgen pidió al indígena que, como pudiera, cortara unas rosas de Castilla de la cumbre del cerro y se las llevara al obispo (En ese tiempo era invierno y la zona del cerro era una zona árida, no apta para el crecimiento de flores como las rosas). El indígena obedeció y guardó las rosas dentro de su tilma o ayate. Juan Diego bajó del cerro y pidió una audiencia ante el obispo para mostrarle la prueba. Al llegar donde estaba el obispo, el indio estiró su ayate para tender las rosas sobre la mesa. Sobre el ayate aparece la imagen estilizada (claramente artística, no fotográfica) de la Virgen de Guadalupe. La prueba para el fraile no fueron solamente las rosas, sino el milagro de la pintura de la Virgen de Guadalupe sobre el ayate.

La imagen que hoy en día conocemos sería la misma que la de ese día del año 1531.

Incoherencia

El español Juan de Zumárraga, primer arzobispo de México.

Fray Juan de Zumárraga vivió muchos años, escribió muchas cartas, notas y un catecismo. Pero en ninguno de estos textos menciona haber sido testigo del milagro que le adjudicarían más de un siglo más tarde. Por el contrario, dentro del catecismo —llamado Regla cristiana— se pregunta lo siguiente:
«¿Por qué ya no ocurren milagros?».
Y responde él mismo: «Porque piensa el Redentor del mundo que ya no son menester».

Sincretismo

El culto a la Virgen de Guadalupe podría ser un sincretismo con la diosa mexica Tonantzin (que significa ‘nuestra madre’), la diosa de la muerte; la cual se sabe que los mexicas veneraban en ese mismo cerro del Tepeyac.

Fray Bernardino de Sahagún lo menciona en uno de sus textos:

Cerca de los montes hay tres ó cuatro lugares donde solían hacer muy solemnes sacrificios, y que venían a ellos de muy lejanas tierras. El uno de estos es aquí en México, donde está un montecillo que se llama Tepeacac, y los españoles llaman Tepeaquilla, y ahora se llama Nuestra Señora de Guadalupe. En este lugar tenían un templo dedicado a la madre de los Dioses, que ellos la llamaban Tonantzin, que quiere decir nuestra madre. Allí hacían muchos sacrificios a honra de esta diosa, y venían a ellos de muy lejanas tierras, de más de veinte leguas de todas estas comarcas de México, y traían muchas ofrendas: venían hombres y mujeres y mozos y mozas.

En los escritos de Puebla (que se utilizaron para probar la santidad del indio Juan Diego) se eliminó —quizá deliberadamente, para evitar controversias acerca del sincretismo que se estaba realizando— el siguiente párrafo:

Era grande el concurso de gente en estos días; y todos decían «vamos a la fiesta de Tonantzin»; y ahora que está allí edificada la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también la llaman Tonantzin, tomando ocasión de los predicadores, que a Nuestra Señora la Madre de Dios la llaman Tonantzin. De dónde haya nacido esta fundación de esta Tonantzin no se sabe de cierto; pero esto sabemos de cierto, que el vocablo significa de su primera imposición a aquella Tonantzin antigua; y es cosa que se deberá remediar porque el propio nombre de la Madre de Dios, Señora nuestra, no es Tonantzin sino Dios y Nantzin. Parece esta invención satánica para paliar la idolatría debajo la equivocación de este nombre Tonantzin y vienen ahora á visitar á esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como antes; la cual devoción también es sospechosa porque en todas partes hay muchas Iglesias de Nuestra Señora y no van a ellas, y vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin como antiguamente.

La Virgen de Guadalupe en la historia de México

La Virgen María de Guadalupe ha tenido un lugar importante en la historia de México, desde un poco después de la Conquista de México, hasta nuestros días.

Independencia

Los Guadalupes, una sociedad secreta impulsada por los ideales liberales insurgentes, toman su nombre en honor de la Virgen de Guadalupe como símbolo de unidad nacional. Fueron los principales precursores de la Independencia de México. El movimiento de independencia de México tuvo como primer estandarte la Virgen de Guadalupe. En su camino de Dolores a San Miguel el Grande Miguel Hidalgo y Costilla se detuvo a orar en la iglesia de Atotonilco (Guanajuato) mientras sus seiscientos hombres esperaban en el atrio. Al salir enarboló la única imagen capaz de unir al pueblo para la empresa de la Independencia Nacional. La inscripción que se puso en las banderas de la revolución fue «Viva la religión. Viva nuestra Madre Santísima de Guadalupe. Viva Fernando VII. Viva la América y muera el mal gobierno».

El 11 de marzo de 1813, desde Ometepec (Guerrero), expide José María Morelos un decreto exaltando a la Guadalupana, «para que sea honrada y todo varón declare ser devoto de la Santa Imagen, soldado y defensor de la Patria» y dos años después pediría como última concesión ir a orar a la virgen antes de ser ejecutado en Ecatepec en 1815.[19]

Primer Imperio de México

Agustín I de México crea la Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe. A la muerte del emperador, en el otoño de 1821 cayó en desuso.

México independiente

  • Manuel Félix Fernández acampaba a un lado del arroyo en la Sierra Mixteca. Uno de sus hombres se atrevió a bajar hasta el agua y fue abatido por los arcabuces enemigos. El bravo general arrojó su sable a la otra orilla y gritó: «Va mi espada en prenda, voy por ella». Toda la tropa lo siguió hasta la victoria y él, agradecido, cambió su nombre por Guadalupe Victoria en agradecimiento a la Virgen por la victoria concedida. Posteriormente sería el primer presidente de México.
  • Otro presidente, el general Vicente Guerrero, peregrinó a Guadalupe para depositar personalmente a los pies de la Virgen las banderas y trofeos ganados a Barradas.
  • Antonio López de Santa Anna, Reactiva 30 años después de su fundación la Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe y consiguió el reconocimiento de la iglesia católica en 1854 por disposición del Papa Pío IX. Ese mismo año volvió a caer en desuso con el triunfo de la Revolución de Ayutla.
  • Ignacio Manuel Altamirano, en su libro: Pasajes y leyendas y costumbres de México, cuenta del presidente, general Juan Álvarez, antiguo insurgente, que «…hizo su peregrinación oficial a la Villa de Guadalupe», y repite la misma frase hablando del general Ignacio Comonfort, también presidente de México.
  • El licenciado Benito Juárez, presidente de la República, expide inteligentemente un decreto el 11 de agosto de 1859 por el que se declara día festivo el 12 de diciembre, y Sebastián Lerdo de Tejada, Ministro de Justicia, Relaciones y Gobernación, comenta este hecho llamando «intocable» a la fecha guadalupana. Ambos sucesos se realizaron con fines sociopolíticos, más que religiosos.
  • Valentín Gómez Farías encabeza una moción para «entronizar en el Congreso Nacional a Nuestra Santísima Madre de Guadalupe»

Segundo Imperio de México

Maximiliano I crea la Orden de Guadalupe una de las órdenes imperiales de México (originalmente Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe), conocida oficialmente en el imperio como Orden Imperial de Nuestra Señora de Guadalupe

Siglo XX

El licenciado Manuel Garibi Tortoler cuenta que cuando se dio la orden de expulsar de México al general Plutarco Elías Calles (presidente de la República y fundador del Banco de México), los comisionados para ejecutar la orden lo sorprendieron durmiendo; en la mesa de noche, junto a su lecho, encontraron una imagen de la Virgen de Guadalupe y una lámpara encendida ante ella.

  • El entonces presidente de México Adolfo López Mateos (1958-1964) fue cuestionado en una gira por Venezuela por una periodista quien le preguntó si la imagen de la Virgen de Guadalupe iba a formar parte del intercambio cultural México-Venezuela y la respuesta del presidente mexicano fue: «La imagen de la Virgen de Guadalupe no está sujeta a intercambio alguno, la imagen pertenece al pueblo creyente de México»; en rueda de prensa en Río de Janeiro, afirmó: «La imagen de la Virgen de Guadalupe no es considerada una obra pictórica porque las manos que la pintaron no son de este mundo…, es sin duda la más valiosa reliquia del género religioso que existe en México».
  • En el año 2000, el entonces presidente electo Vicente Fox Quesada al conocer el resultado de las elecciones levantó un estandarte de la Virgen de Guadalupe, así mismo visitó la Basílica de Guadalupe en los días posteriores, hecho que molestó a no creyentes y a grupos masónicos.

Canonización de Juan Diego

El Códice Escalada.

En 1998, la Congregación Vaticana para las Causas de los Santos decidió crear una comisión histórica para investigar la existencia histórica de Juan Diego. Esta comisión encontró en la tradición oral indígena, decisiva en cualquier estudio de los pueblos mexicanos, y en algunos documentos como el llamado Códice Escalada, fundamentos suficientes para afirmar la historicidad del indígena.

En el año 2002 el papa Juan Pablo II canonizó a Juan Diego.

 


Guadalupanos anti-aparicionistas

Existen algunas opiniones contrarias, dentro de la misma Iglesia.

En 1995, Guillermo Schulenburg (abad-director de la Basílica de Guadalupe) declaró a la revista católica mexicana Ixtus lo siguiente:[20]

Ixtus: ¿Existió Juan Diego?
Schulenburg: No. Es un símbolo, no una realidad.
Ixtus: ¿Entonces cómo encaja la beatificación que de él hizo el papa?
Schulenburg: Esa beatificación es un reconocimiento de culto, no es un reconocimiento de la existencia física y real del personaje; por lo mismo, no es propiamente una beatificación.

Semanas después de esta serie de declaraciones, Schulenburg tuvo que renunciar a su cargo de abad de la basílica de Guadalupe (habiendo ejercido el cargo por más de treinta años).[21]

Tela de maguey milagroso

Los fieles guadalupanos creen que la tela milagrosa está hecha de maguey.

El primer estudio de la tela se remonta al año 1666. Algunos pintores de aquel tiempo obtuvieron el permiso para examinar atentamente la tilma y con sorpresa constataron que la pintura no tenía una preparación de fondo y por lo tanto era imposible pensar que la imagen hubiera sido pintada al óleo o al temple. Además, el agave, del que estaba hecha la tilma, es un material extremadamente deteriorable. Expuesto, sin ningún tipo de protección, en un lugar donde el clima húmedo, rico de partículas de salitre, podía corroer incluso el hierro, se habría estropeado en pocos años. En cambio, cuando se hicieron esas investigaciones ya habían pasado 135 años y aquel agave estaba intacto. Esta observación se ha hecho en todas las otras investigaciones científicas sucesivas, quedando siempre sin respuesta. Es una interrogante que se nos plantea también hoy día: ese agave es el único que existe en el mundo que después de 461 años está aún intacto.

La Iglesia Católica[cita requerida] argumenta

que la tela del ayate sobre el que está la imagen de la Virgen es de fibra vegetal de maguey. Por su naturaleza, esta fibra se descompone por putrefacción en mucho menos de medio siglo. Así ha sucedido con varias reproducciones de la imagen que se han fabricado con tejido de maguey. El ayate, sin embargo, ha resistido más de 470 años.

No maguey, sino lino y cáñamo

Según la revista Proceso, en 1982, el perito José Sol Rosales (exdirector del Centro Nacional de Registro y Conservación para Obra Mueble, del INBA de México), a pedido del director de la basílica, Guillermo Schulenburg (que terminó siendo echado de la basílica trece años después, en 1995) examinó la tela con un microscopio estéreo y observó que la tela no es de ixtle o agave sino de lino con alguna mezcla de cáñamo o fibra de cactus.[22]

No es obra humana

En 1751 se llevaron a cabo investigaciones por parte de siete pintores mexicanos, a la cabeza de los cuales estaba Miguel Cabrera, y también concluyeron que «el cuadro no había sido pintado por una mano humana». Les pareció que los colores estaban como «incorporados» a la trama de la tela. Los pintores quisieron hacer algunas copias de la imagen y durante el trabajo se dieron cuenta de que era prácticamente imposible reproducir fielmente la expresión y los rasgos de aquella figura, porque eran fruto de una técnica maravillosa e inexplicable, que aprovechaba perfectamente los graves defectos de la trama de la áspera tela. Constataron, por ejemplo que, en la boca, el labio superior seguía la imperfección del tejido, obteniendo profundidad y expresividad.

Falta de verosimilitud

La imagen de la tela no es naturalista: no trata de ser una fotografía de una persona real, sino que se trata claramente de una representación artística. El rostro y las manos no tienen ninguna pretensión de verosimilitud: son claramente artísticas.

Las fotografías de acercamiento indican que se han aplicado pigmentos para iluminar áreas del rostro y para oscurecer la textura de la tela. También se ve un obvio resquebrajamiento de pintura a lo largo de las costuras de la tela. El infrarrojo también muestra que hay líneas oscuras debajo de la pintura de las ropas de la Virgen, que sugieren que antes de pintar la tela se le hizo un bosquejo preparatorio.[23]

El retratista Glenn Taylor señala que la raya del pelo ha sido mal centrada (o sea, se ve centrada en este cuadro porque la Virgen tiene la cabeza inclinada, pero si irguiera la cabeza y mirara hacia el espectador, la raya le quedaría corrida varios centímetros hacia su izquierda). Los ojos, incluidos los iris, tienen rebordes —como sucede frecuentemente en las pinturas… aunque no en la realidad—. Esos rebordes parecen haber sido hechos con un pincel. Esa y otras evidencias sugieren que probablemente la pintura fue copiada (por un artista no muy experto) de un original expertamente pintado.

El autor indígena del ayate

De hecho, durante una investigación formal de la tela en 1556 (año de la supuesta escritura del Nican Mopohua) se declaró que la pintura «la pintó un indio el año pasado», específicamente el pintor indígena Marcos. Probablemente sería el pintor azteca Marcos Cipac de Aquino, quien trabajaba en la ciudad de México en esos años.

No es pintura

En 1791 tuvo lugar un accidente que evidenció otras sorpresas. Algunos trabajadores encargados de limpiar el marco de oro en el que en 1777 había sido encerrada la tilma, tenían que usar una solución acuosa de ácido nítrico al 50%. Pero mientras llevaban a cabo el trabajo, sin darse cuenta dejaron caer el líquido sobre la tela. Según las leyes químicas, aquel líquido habría provocado un daño irreparable. El ácido nítrico, en contacto con las proteínas presentes en los tejidos de origen animal o vegetal, les da un característico color amarillo y disgrega la celulosa. Pero en aquel caso no sucedió nada de esto. El líquido caído en la tilma se evaporó, dejando una débil mancha que con el tiempo desapareció totalmente.

En aquella ocasión se observó otra sorprendente característica: en la tilma no había ni rastro de polvo ni de insectos vivos o muertos. El cuadro de la Virgen repelía el polvo y los insectos. Este curiosísimo e inexplicable fenómeno, se ha constatado todas las veces que se han hecho investigaciones en este sentido.

En 1936 el profesor Richard Kuhn, director de la sección de química del Kaiser Wilhelm Institut en Heidelberg (Alemania) —que dos años más tarde, en 1938, obtendría el premio Nobel de Química— tuvo la posibilidad de examinar dos hilos, uno rojo y uno amarillo, que se le enviaron desde México. Se le comunicó que ambos hilos provenían de la tilma milagrosa. El resultado de los análisis, llevados a cabo con las técnicas disponibles en aquel momento, demostraron que en las fibras no había restos de colorantes, ni vegetales, ni animales ni minerales.

A lo largo de los siglos, se hicieron añadidos pictóricos alrededor de la imagen primitiva de la Virgen. Estos añadidos se agrietaron y perdieron color, mientras que la imagen ha quedado siempre intacta, con los colores vivos que parecen frescos.

Pintura al temple

En 1982, el perito José Sol Rosales dictaminó que la tela fue preparada con una pincelada de imprimidor blanco (sulfato de calcio) y luego se pintó la imagen en pintura al temple (agua, pigmento y un medio de unión). El experto opinó que el artista utilizó una paleta muy limitada, consistente en pigmentos de sulfato de calcio (conocido entonces como tizatl) y

  • negro (extraído del hollín del humo del ocote),
  • blanco,
  • azul,
  • verde
  • tierra
  • carmín (elaborado a base de cochinilla) y
  • oro.

El análisis detalló otras características de la pintura:

  • su estilo,
  • varias capas de pintura que se le aplicaron a lo largo del tiempo
  • varias mutilaciones sufridas.

Rosales concluyó que la imagen no se habría generado sobrenaturalmente sino que habría sido un artista que utilizó los materiales y métodos del siglo XVI.[24]

Ojos ultrarrealistas

En 1929, el fotógrafo Alfonso Marcué, estudiando algunos negativos de la imagen, observó que en el ojo derecho de la Virgen había una figura humana. El descubrimiento fue una sorpresa. Otros fotógrafos intentaron aclarar el hecho. En 1951, Carlos Salinas, fotógrafo oficial de la Basílica de Guadalupe, afirmó que había constatado que una figura humana se veía también en el ojo izquierdo. Entonces empezaron a interesarse también los médicos. Uno de éstos, Rafael Torrija Lavoignet, obtuvo el permiso de estudiar la imagen sin la protección del cristal. Entre 1956 y 1958, hizo cinco investigaciones sirviéndose de lupas y oftalmoscopios y confirmó la presencia de imágenes de figuras humanas en los ojos de la Virgen.

En el ojo humano se forman tres imágenes reflejadas por los objetos observados. Se llaman «imágenes de Purkinje-Sanson»: los nombres de los dos investigadores que las descubrieron en el siglo XIX. Dos de éstas son ‘rectas’, una en la superficie externa de la córnea, la segunda en la superficie externa del cristalino. La tercera, que se forma invertida, aparece en la superficie interna del cristalino. En teoría, tales imágenes reflejadas además en los ojos de una persona viva pueden ser vistas en una fotografía, pero no pueden verse en los ojos de un rostro humano dibujado sobre una tela. El fenómeno se hizo evidente cuando fue observado y estudiado con los medios modernos más sofisticados ligados a las computadoras.

En 1979 visitó México el ingeniero peruano José Aste Tonsmann. En Lima, donde había nacido, había estudiado en el Colegio de San Luis. Fue siempre el primero de la clase y se recibió en Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de Ingeniería de Perú, donde también fue el mejor de su curso. Después consiguió una licenciatura en Filosofía y pasó a la Universidad Cornell, en los Estados Unidos, donde se especializó en Ingeniería de los Sistemas de Investigación a través de computadora. Trabajó con grandes empresas y dictó cursos en las más prestigiosas universidades estadounidense. Era, en definitiva, un investigador moderno calificado.

«No conocía nada de la Virgen de Guadalupe», explicó el ingeniero Aste Tonsmann. «Desde el primer día de mi llegada a México estaba muy interesado en digitalizar, a través de un elaborador, una señal representativa y característica de su cultura. Todavía no sabía cuál. Pensaba en el famoso Calendario azteca o en alguna cosa parecida. En aquellos días me cayó entre las manos una revista americana [sic, por estadounidense] que hablaba de los estudios hechos por el señor Carlos Salinas y se describían los detalles de la investigación en el ojo derecho de la imagen de la Virgen de Guadalupe. La noticia despertó mi interés y mi curiosidad. Me parecía que era un campo de investigación interesante. Me puse en contacto con los responsables del Santuario y empecé mis investigaciones».

El trabajo hecho por Aste en 23 años es asombroso. Sirviéndose de instrumentos de última generación, los que usa la NASA para descifrar las fotos enviadas por los satélites en el espacio, ha estudiado a fondo, en todos sus aspectos, los ojos de la imagen de la Virgen. Ha conseguido obtener ampliaciones de hasta 2.500 veces las dimensiones originales, con 25.000 píxeles por milímetro cuadrado.

Los ojos de la Virgen de Guadalupe, estudiados de esta forma, revelaron la presencia no de una única imagen, sino de una completa y compleja escena, de la que forman parte diez personajes. Se distinguen claramente: un indio sentado, desnudo, con la pierna izquierda apoyada en el suelo y la derecha doblada sobre la otra; tiene el pelo largo, recogido a la altura de las orejas, un pendiente y un anillo en el dedo. Junto a él, puede observarse un hombre anciano, casi calvo, barba blanca, nariz recta, cejas pronunciadas, con una lágrima que le desciende por la mejilla derecha: en este personaje se identificó al obispo Juan de Zumárraga. A su izquierda, se ve un hombre bastante joven, y se supone que se trata de Juan Gonzales, el intérprete. Más adelante, aparece el perfil de un hombre de edad madura, con barba y bigotes, nariz grande y aguileña, pómulos pronunciados, ojos hundidos y labios entrecerrados, que parece llevar una capucha: es un indio. En el momento en que está a punto de abrir su tilma, está mirando en dirección al anciano calvo.

De la descripción de estas imágenes, se comprende que la escena es la que aconteció cuando Juan Diego llevó las rosas al obispo. De esto se desprende que la Virgen estaba presente, sus ojos fotografiaron la escena y su imagen, que en aquel momento se imprimió en la tilma del indio, se conservó para siempre.

En la descripción de los varios personajes observados en los ojos de la Virgen, el ingeniero Aste individualizó también a una joven negra. Este detalle intrigó a los estudiosos ya que en tiempos de la aparición, en México, no había negros. Pero sucesivas investigaciones han esclarecido el enigma. Del testamento[cita requerida] del obispo Juan

de Zumárraga se supo que tenía a su servicio una esclava negra, a la que, antes de morir, quiso concederle la libertad por los valiosos servicios prestados.

Junto a estos personajes, que se encuentran perfectamente descritos también por las crónicas[cita requerida] del tiempo en que se

verificó el prodigio, José Aste individuó una segunda escena, separada de la primera, casi en segundo plano, con un grupo de personas anónimas, que podrían representar una familia azteca compuesta por padre, madre, abuelos y tres chiquillos.

Pareidolia

En 1985, el analista forense John F. Fischer y el escritor Joe Nickell informaron estas evidencias en una investigación iconográfica y folclórica de la imagen de Guadalupe en la revista estadounidense Skeptical Inquirer. También mencionaron algunas de las seudociencias que la imagen había atraído.

Por ejemplo, algunas personas declaraban ver rostros —incluido el de san Juan Diego— en fotografías magnificadas y retocadas del interior de los ojos de la Virgen, pero ello se considera sólo una evidencia de pareidolia (la habilidad imaginativa para percibir imágenes, al estilo de un test de Rórshaj).[25]

La fiesta de Guadalupe

La fiesta de la Virgen se celebra el 12 de diciembre. La noche del día anterior, las iglesias en todo lo ancho y largo del país se colman de fieles para celebrar una fiesta a la que llaman «las mañanitas a la Guadalupana» o serenata a la Virgen. El santuario de Guadalupe, ubicado en el cerro del Tepeyac en la ciudad de México, es visitado ese día por más de 5 millones de personas.

Se tiene por costumbre que tales peregrinaciones no sólo incluyan fieles y organizadores, sino danzantes llamados matachines, quienes lideran las procesiones hasta llegar a la basílica.

Lugares de veneración

Comercios alrededor de la iglesia de Guadalupe, en Monterrey (México).

http://es.wikipedia.org/wiki/Nuestra_Se%C3%B1ora_de_Guadalupe_(M%C3%A9xico)

Published in: on January 28, 2009 at 1:37 am Leave a Comment

Aparición mariana:La Virgen de Guadalupe

Una de la apariciones más famosas es la de Guadalupe en México

En el catolicismo, las apariciones marianas son las presuntas manifestaciones de la Virgen María – también llamadas mariofanías – ante una o más personas, en un lugar y tiempo histórico determinado. Algunas han sido reconocidas por la Iglesia.

Algunas de estas apariciones han dado origen incluso a lugares de culto o peregrinación conocidos como Santuarios, algunos de ellos muy famosos. Otras han inspirado la creación de órdenes religiosas (Mercedarios, Anunciata, Dominicos, Servitas, Orden de Guadalupe), pero la mayoría no han tenido un fin institucional, sino de renovación espiritual, y sirven también en los casos más conocidos como destino de peregrinación.

 

Apariciones de María

Las llamadas “apariciones” o manifestaciones de la Virgen María son fenómenos que aparentemente suceden a lo largo de la historia de la Iglesia, sobre todo durante el siglo XX. La Iglesia Católica ha reconocido muy pocas, y aún éstas son consideradas “revelaciones privadas”, dejando a los fieles en libertad de creer en ellas o no.

La primera es la de la Virgen del Pilar al Apóstol Santiago en Zaragoza, en torno al año 40 d. C. Luego aparece la Virgen del Carmen a través de San Simón Stock. En la Edad Media aparece en Puy. Aproximadamente en 1400 se aparece bajo la advocación de Virgen de la Candelaria a dos pastores guanches en Canarias, España. En el siglo XVI la aparición a San Juan Diego en México bajo el nombre de Guadalupe, la llamada Virgen del huerto se le apareció al joven Sebastian descalzo (en la mitad del siglo del 1700). En el siglo XIX aparece en La Salette a los pastores Melanie Calvat y Maximin Giraud (1846), en Lourdes (1858) a Santa Bernadette Soubirous y en Fátima (1917) a los pastorcitos Lucía dos Santos y Francisco y Jacinta Marto, también el 13 de julio de 1945 se le aparece a Pierina Gilli en Montichiari, Italia, llamándose Maria Rosa mística.

Otro ejemplo lo encontramos con las apariciones en la región de la ex Yugoslavia, en el pueblo de Medugorie en Citluk, Bosnia y Herzegovina, donde 6 niños, desde el día 24 de junio de 1981, aseguran que se les aparece la virgen (o como ellos le llaman en su lengua “gospa”) de manera frecuente y donde actualmente los videntes – hoy ya adultos – dicen que continuan teniendo las visitas. A pesar de ser la aparición moderna más famosa no tiene aprobación eclesiástica.

Prácticamente cada santuario mariano tiene como origen una revelación o un fenómeno extraordinario vinculado a María. La actitud de la Iglesia Católica ante estos fenómenos ha oscilado entre la aceptación, luego de un proceso de investigación y análisis intenso del caso, o de rechazo. Muchas apariciones, especialmente sucedidas en el siglo XX, no cuentan aún con este veredicto formal. Benedicto XV fijó las normas a seguir para estudiar estos casos, en los que participa también la ciencia.

La era de la aceptación fácil de las mariofanías en la Iglesia finalizó aproximadamente con la era de las grandes madres espirituales, como Santa Gertrudis y Santa Matilde. A partir del siglo XIV, la teología se hace mucho más racionalista y se construye, sobre todo desde la obra de Jean de Gerson (s. XIV), la opinión dominante muy restrictiva en la práctica eclesiástica, cuyo máximo ejemplo negativo será la condena a Juana de Arco.

La praxis de los favorecidos con las mariofanías, incluidos fundadores de órdenes religiosas, ha sido el secretismo de las supuestas comunicaciones de María, por temor al malentendido y el miedo a que la obra de fundación se viera perjudicada.

Los contrarios a las mariofanías las asocian a movimientos marginales en la Iglesia, a expresiones excesivas de la piedad popular o incluso a alucinaciones colectivas, y desde fuera de la Iglesia se las atribuye a veces a manipulaciones de la ignorancia popular por los eclesiásticos o por los mismos Gobiernos.


Las apariciones según el racionalismo teológico

En la teología católica, se ha acentuado la consideración negativista de las manifestaciones, ya fueran epifanías, pero sobre todo las marianas, tendencia articulada ya desde el siglo XIV por Gerson. Se las considera como Revelaciones Privadas, las cuales siempre han sido tratadas con sumo cuidado y reserva entre los formadores católicos, aduciendo testimonios como los siguientes:

Las revelaciones privadas no conciernen a la fe católica y no pertenecen al fundamento y principio de la doctrina eclesiástica, es decir, de la verdadera y auténtica teología, porque la fe no es una virtud privada, sino común

Melchor Cano, Opera de locis regis, libro 12

Se aduce también este párrafo de San Juan de la Cruz, que sacado de contexto, para extender el rechazo de las manfiestaciones, en favor de una religiosidad común, esto es, sin mística, y que debe ser entendida en el marco de la severa persecución sufrida por el santo, en el contexto de la represión de la mística popular propia del siglo XVI:

…el alma pura, cauta y sencilla, y humilde, con tanta fuerza y cuidado ha de resistir las revelaciones y otras visiones, como las muy peligrosas tentaciones

San Juan de la Cruz, Subida del Monte Carmelo, 2, c.27

Esto se debe a que en la teología católica la revelación de Dios ha quedado cerrada con la muerte del último de los apóstoles (Revelación pública), por tanto una revelación posterior y privada, sea de Jesús, María o un ángel, no puede añadir nada a lo ya revelado, es el principio de la certidumbre de la revelación contra la incertidumbre relativa de las apariciones que suponen un componente personal en el o los videntes.

Vistas en su aspecto positivo, las apariciones marianas ayudan en la medida en que motivan a los creyentes a una vida coherente con su fe, y los mensajes remitan siempre a la Revelación Pública. Como señala Santo Tomás de Aquino, las revelaciones privadas son relativas a la virtud de la Esperanza antes que a la de la Fe

Itinerario histórico

La tradición religiosa católica recoge como primera aparición mariana a la llamada “Virgen del Pilar“. Documentos del siglo XIII hacen mención a la antigua historia de la aparición de la Virgen María, estando ella viva en Jerusalém, al apóstol Santiago “el Mayor” cuando éste predicaba en tierras españolas, concretamente en Zaragoza, junto al río Ebro.

En la edad media los relatos de apariciones se hacen sumamente populares. En la literatura de ésta época, textos como Los milagros de Nuestra Señora, del español Gonzalo de Berceo (siglo XI) o las Cántigas de Alfonso X el Sabio reflejan la praxis celestial de María, para salvar de peligros, para consolar a sus devotos, para implantar un espíritu de misericordia, para renovar la fe, y reconquistar regiones enteras para la fe católica. Mujeres como Santa Gertrudis, Santa Brígida, Santa Catalina y Santa Juana de Arco (+1431) son una muestra de esta situación que, sin ser mensajes exclusivamente de la Virgen, son aceptados por las autoridades de la Iglesia.

Hasta el siglo XIII las apariciones tuvieron una fácil aceptación por la Iglesia. A partir de esa época, el clima dejará de ser tan favorable, especialmente por la difusión de las tesis de Jean de Gerson, que marcarán un pensamiento en extremo restrictivo, que plantearán la exigencia de “pruebas” mediante un método de criterios de verificación, que dejaba fuera el utilizado hasta entonces el “inspiracional” o revelación interna de los jueces, y que supondrán la entrada del racionalismo espiritualista. Este se escorará inevitablemente hacia un juicio negativo, como mero velo justificativo, ante la percepción de amenaza para el poder eclesial, que brotaba de cualquier movimiento espontáneo no organizado; el método tenía sus ventajas, al condenar ya fuera el fenómeno aparicionista cierto o no, se impedía un desarrollo del que nunca era previsible la evolución. Esto explicará porqué los primeros opositores a las videncias infantiles sean los mismos padres, sabedores del rigor inquisitorial y de los problemas ante el estamento eclesiástico y político, del hecho aparicionista.

En ese clima de semiclandestinidad, paradójico en un tiempo aún de dominio social y cultural del catolicismo, las apariciones serán de manera recurrente apreciadas por los creyentes del pueblo natural.

La reforma protestante, con su invocación exclusivista de Cristo, será prácticamente sin exclusión contraria a las apariciones o mariofanías. Ello ha sido así antes, durante y después de la Reforma: antes, por ejemplo en el movimiento de los hermanos de la fe común, dentro del clima de la mística renana y de los países bajos), serían devastados los santuarios marianos, originados en su mayor parte en mariofanías, porque, amén de fines de apropiación material, las iglesias reformadas no dan otro papel a María que el biológico o de simple honra humana; y ya en los tiempos modernos, los movimientos generados tras el orden conciliar, no plantean ningún valor epifánico a la figura de María, insistiendo en un orden “común” del que quedaría excluida la manifestación que no fuera de orden interno, por completo subjetiva.

Frente a estas tesis, la teología mariofánica de la pléyade de fundadores de órdenes religiosas es muy explícita a este respecto (Juan Eudes, padre Colin, Juan Bosco, Guillermo José Chaminade y naturalmente el fundador redentorista Alfonso de Ligorio, siendo uno de los mariófilos más grandes Santo Domingo de Guzmán fundador de la Orden de Predicadores) expondrá sin ambages la condición de vanguardia de María no sólo dogmática o devocional, sino de acción. Y esta acción incluye de manera genuina, y por decirlo así “natural”, la manifestación mariana y su conducción necesaria de la Iglesia en todos los órdenes, si bien estrictamente no es necesario el reconocimiento explícito oficializado, e incluso evita potenciales manipulaciones.

 
 
 
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Aparecen imágenes de la Virgen y Jesús en Texas

Aparecen imágenes de la Virgen y Jesús en Texas

Una imagen que se asemeja al rostro de Jesucristo ha aparecido en la carrocería de un auto de Laredo y otra que algunos dicen es la Virgen se encuentra en el tronco de un árbol en Oak Cliff . 

Parte de la corrocería del auto donde está lo que algunos ven como la imagen de Jesús.

 

Los feligreses están acudiendo en buen número a la casa en el bloque 2900 de South Edgefield en Oak Cliff para ver lo que llaman “un milagro”. 

EN IMAGENES: Feligreses se reúnen frente a árbol (en inglés)
EN IMAGENES: ¿Retrato de Jesús en un auto?
 

Eva Alejandro descubrió la semejanza el sábado por la noche. 

“Ha venido gente con cáncer. Han venido desde muy lejos y desde muy cerca para ver la imagen”, dijo. 

Alejandro mantendrá su jardín abierto al público mientras la gente quiera seguir viniendo. 

Mientras tanto, en Laredo, el dueño de un vehículo con lo que él dice es el retrato de Jesús también está recibiendo múltiples visitas. 

Los fieles la describen como una “imagen milagrosa”, que se encuentra rodeada de retratos del Jesús y de velas colocados allí por los visitantes. 

Los creyentes aseguran que el rostro de Jesús se puede distinguir formado por polvo y arena pegados a la parte de atrás (tailgate o puerta trasera) de la camioneta tipo pick-up. 

Desde que salió esta noticia a la luz pública, al menos 150 personas han visitado el lugar de exhibición. 

Algunos encienden velas, unos cuantos graban en vídeo, otros toman fotos y muchos simplemente rezan. 

El dueño del vehículo, Julio Radillo, dijo que no va a usar su camioneta de momento, y cuando lo haga va a separar el tailgate para guardarla. 

Según Radillo, la imagen de Cristo apareció como un recordatorio de que la gente necesita revitalizar su fe en Dios.


 

http://www.telemundodallas.com/noticias/5383850/detail.html#

Published in: on January 1, 2009 at 10:56 pm Leave a Comment