¿Qué quiere decir criatura extraplanar?
SIGNIFICADO DE CRIATURAS EXTRAPLANARES
***Hay muchas utilidades para una criatura traida de otro plano.
Tambien podes comvocar sirvientes, y mantenerlos cautivos por medio de otros hechizos, hasta que sean necesarios (esto es muy común entre los magos malvados que ponen gran cantidad de monstruos guardianes en sus torres)
***Ese tipo de criaturas suelen tener problemas para entrar en los planos primarios, así que si alguien les abre la brecha, es posible que se sienten a escuchar las propocisiones del invocador. De ahí, a que despues de cumplir el trato no lo mate, depende de la criatura.
Si uno es tan imbécil como para convocar a un Tannar’ri para hacer un pacto… bueno, digamos que se merece todo lo que le pueda pasar.
Monstruos de la Dragonlance
Traducción: Oscar Rivas (Meltrod) y Santi Güell (Lirdas)
Revisión y Formato: Santi Güell (Lirdas) y Raist
Esta es una colección de criaturas, monstruos y razas que existen en la saga de Dragonlance ©.
Además, algunas de las criaturas listadas aquí son individuos únicos en el mundo de Krynn. Estos están indicados con un (‡)
Humanoides monstruosos: Los draconianos pertenecen a este tipo de criatura.
Cambia formas: No hay licántropos nativos de Krynn.
Las estadísticas y descripciones completas de los draconianos para la tercera edición del juego Dungeons&Dragons aparecen en Draconian Measures (NdT: inédita en castellano), una novela de Dragonlance escrita por Margaret Weis y Don Perrin.
Las estadísticas para los baaz, kapaks y sivaks también pueden ser encontradas en la página web de Wizards of the Coast (NdT: y en castellano los baaz y los sivaks aquí en el Nexo); pulsa en los vínculos de la izquierda para abrir esas páginas en una nueva ventana. Si las estadísticas de otros tipos de draconianos aparecen en la página de Wizards se añadirán los vínculos aquí.
Algunas aventuras de la saga Dragonlance © incluirán seres procedentes de otros planos de existencia (como, por ejemplo, guerreros elementales de fuego, seguidores demoníacos de dioses malignos y bestias extrañas de otros reinos).
Durante el Verano de Caos surgieron nuevos monstruos nunca antes vistos.
Debido a la gran cantidad de información que representa este documento, a la izquierda se dan los vínculos a los documentos originales de James O’Rance mientras no estén traducidos. Los documentos ya traducidos se han marcado con el símbolo -
Tibicenas
Ifrit
Conceptos básicos de los ifrits
Llamados “la semilla de Iblís” en Las Mil y Una Noches, estos monstruosos genios reciben este nombre (literalmente “poderosos”) porque según la tradición árabe, fueron los primeros en ser creados. Se consideran superiores a la raza humana porque, a diferencia del ser humano, creado de arcilla, ellos provinieron, “del mismísimo vaho de Allah”:
Los genios de la lámpara son los yinn; sin embargo, todos hemos oído hablar del genio que tergiversa los deseos de su amo, provocándole desgracias por formular mal sus anhelos, este es el ifrit.
Genio
Un genio, del árabe جن yinn, es un ser fantástico de la mitología semítica. No debe confundirse esta palabra con otra idéntica que procede del latín genius. En ocasiones en vez de genio se usa el término árabe, usualmente transcrito jinn o djinn, de acuerdo con la ortografía francesa o inglesa.
En las tradiciones más antiguas, los genios eran los espíritus de pueblos desaparecidos, que actuaban de noche y se escondían al despuntar el día. Otras tradiciones dicen que son seres de fuego. En todos los casos se trata de seres con características de duendes y otros seres mitológicos elementales de la naturaleza; que pueden, según su talante, atacar o ayudar al ser humano.
Genio
El islam incorporó parcialmente la antigua creencia en los genios, y de este modo son hoy en día personajes presentes en las tradiciones de todos los pueblos del área islámica. Es prácticamente seguro, sin embargo, que esos genios responden no únicamente a los genios semíticos originales, ya que la extensión del mensaje del Corán impuso un mismo nombre a muchas manifestaciones distintas propias de los países islamizados. Así en lugares donde el mazdeísmo hizo mella antes que el islam los genios son protagonistas de diversas prácticas mágicas alejadas de la ortodoxia sunní; para los tuareg son tentadores del desierto y ladrones nocturnos, así como para los musulmanes de la India pueden ser molestos invasores del hogar que deben ser expulsados usando concretas suras del Corán en una ceremonia no muy distinta del exorcismo catolico.
El islam considera a los genios seres creados de fuego sin humo, dotados como el ser humano de libre albedrío y que pueden obedecer a Dios o bien a Iblís, el demonio, a quien a veces se describe como tal, es decir como ángel caído, y a veces es considerado genio:
Hemos creado al hombre de barro, de arcilla moldeable
Antes, del fuego ardiente habíamos creado a los genios.(Corán, 15, 26-27)
Los genios son, pues, la tercera clase de seres creada por Dios, junto a los hombres y los ángeles. Esta tercera raza marca una diferencia respecto a las otras dos religiones monoteístas (cristianismo y judaísmo).
Los genios, a diferencia de los ángeles, comparten el mundo físico con los seres humanos y son tangibles, aunque sean invisibles o adopten formas diversas. Los genios y los humanos pueden casarse y procrear. Por esta razón, la jurisprudencia islámica medieval llegó a regular las condiciones relativas a matrimonio, descendencia y herencia entre genios y humanos. Fueron muchos los pensadores musulmanes medievales que dudaron de la existencia de los genios (no así de la de los ángeles) o directamente la negaron, como Avicena, Al-Farabi o Ibn Jaldún.
La creencia popular en los genios sigue estando muy extendida en las áreas rurales de algunos países islámicos y es muy frecuente su aparición en la literatura popular. En occidente son conocidos sobre todo los genios malignos del tipo ifrit, a través de los cuentos de Las mil y una noches y sus adaptaciones cinematográficas.
Una muestra a la vez de la creencia popular en los genios y de que pueden ser seres dignos de devoción e imitación la podemos encontrar en Marruecos, donde, en el marco del muy popular culto a los morabitos o santones, se inscribe el culto a un personaje que no es humano sino genio. Se trata del morabito Sidi Shamharush, situado en la aldea del mismo nombre en el Atlas, y al cual acude la gente de la zona en peregrinación para ganarse la baraka o bendición divina por intercesión del santón. El culto es similar al que se prodiga a otros morabitos, salvo por el hecho de que en este caso no gira alrededor de una tumba, ya que Sidi Shamharush no está muerto: vive de día bajo la forma de perro negro y por la noche adopta apariencia humana.
Características y tradiciones
Los genios son una especie amoral, pero no necesariamente maligna, si bien suelen ser bromistas y embaucadores en sus más benignas formas de comportamiento. Tienen una miríada de atributos debido al efecto aglutinante que tuvo la extensión del islam respecto a las leyendas y supersticiones locales de los pueblos islamizados. Pueden ser invisibles o ser seres cambiantes que pueden tomar formas de animales y también pueden presentarse bajo la apariencia de una mujer hermosa que visita a los hombres por la noche para hacerles el amor y robarles la energía como si se tratara de súcubos. Pueden también ser dominados a través de un objeto (como la lámpara maravillosa de Aladino) y convertirse así en esclavos de quien posea dicho objeto.
Los genios pueden ser causantes de ciertas formas de locura. La palabra árabe que designa al “loco” es maynun, que etimológicamente significa poseído por los genios. Pueden atravesar sólidas paredes sin dejar de tocar lo material y a los vivos, despl azarse a grandes velocidades, transfigurarse como seres humanos y suplantar a familiares y conocidos. El estado normal de un genio es el de invisible para los humanos, ya que Dios les proporcionó muchas habilidades, pero dificultó de esta forma que pudiéramos relacionarnos normalmente con ellos. Cuenta la tradición que al final de los días esta situación se invertirá y seremos nosotros quienes podamos verlos, obteniendo la ventaja que desde el principio del mundo atesoraron.
Los genios tienen dinastías y jerarquías, no desmereciendo de la misma demonología católica en este punto. En otras culturas, como en la Mitología guanche (Canarias, España). También existia la creencia en seres que calificaríamos como genios, como: los llamados Dioses paredros (genios domésticos y de la naturaleza), los Tibicenas (genios malignos) y también el demonio Guayota (dios del mal aborigen) que al igual que al Iblis árabe, se le identifica a veces con un genio.
Punto de vista psicológico
El genio se relaciona con la inspiración y la creatividad. La actividad creadora es posible en el arte cuando la inteligencia y la conciencia se unen, el ser humano materializa algo que expresa el poder creador de la inteligencia. El genio es la expresión de la conciencia en alguna actividad creadora que revela un campo de significación. Se consideran genios a aquellos que descuellan sobre sus semejantes y producen cosas superiores en su propio campo: El de los artistas creadores (Da Vinci) , los escritores (Shakespeare) y los músicos (Beethoven). El Ingenio es entonces la tentativa de expresar ideas puras en formas adecuadas, de acuerdo a la capacidad innata y al esfuerzo realizado para equipar, instruir y entrenar el cerebro, la mano y la voz, mediante los cuales ha de fluir inspiración para expresar en forma exacta y exteriorizar correctamente la realidad interna.
En la cultura Popular
En la serie Supernatural, capítulo What is & What Should Never Be (“Lo que es y lo que nunca debió ser”) aparece un genio, que hace creer a sus víctimas que cumple deseos, para alimentarse de ellas, al final del episodio, los protagonistas lo matan con un cuchillo de plata, mojado con sangre de cordero.
En la serie The X-Files, capítulo de la 7ma temporada: Je Souhaite (“Yo Deseo” en francés), también aparece una genio. Esta confinada a una alfombra y al que la desenrolla le debe conceder tres deseos. Antes humana fue transformada en genio por un Ifrit, como su último deseo. Tiene carácter maligno y normalmente los deseos ya concedidos tienen consecuencias inesperadas. Al final del episodio, el agente especial Mulder, la libera de ser genio.
Espíritu familiar
“La poción de amor” de Evelyn de Morgan: una bruja con un espíritu familiar en forma de gato negro a sus pies.
En la mitología inglesa de la edad moderna un espíritu familiar era un ente con poderes mágicos invocado por una persona versada en lo arcano, como un mago o un brujo. Normalmente adoptando la forma de animales domésticos.
Mitología
El familiar, también conocido como imp, obedece los designios de su amo actuando como sirviente y ayudante. Normalmente no es tan inteligente como su amo (al que en cualquier caso se supone una inteligencia extraordinaria), aunque suelen ser más inteligentes que el ser humano medio.
Los familiares realizan todo tipo de tareas para sus amos, desde tareas de índole doméstica hasta tareas arcanas, como embrujar a la gente. Si un familiar tiene el aspecto de un animal doméstico, como un gato o un búho, puede actuar como espía para su amo.
La relación entre familiares y sus amos puede llegar a ser muy estrecha, llegando en ocasiones a servir de fuente de inspiración. La naturaleza retraída de muchos magos y brujos hace también que vean a sus familiares como sus mejores amigos. Los familiares más empleados en la literatura suelen ser los gatos (en especial los gatos negros), aunque también suelen verse en forma de búhos, perros, ranas y sapos. En algunos casos adoptan apariencias más etéreas, adquiriendo la forma de «hombres de negro», en semblanza de Satanás.
Rakshasa
Un rakshasa es un demonio o espíritu malévolo del Hinduismo. Vocablo sánscrito que significa violento y es el antónimo de “raksha” (seguro).
Eran caníbales devoradores de hombres (“nri-chakshas” o “kravyads”). Los arios supuestamente sostenían una continua guerra contra los rakshasas, sin embargo el líder rakshasa Ravana se describe a si mismo en el Ramayana como “ministro de los arios”.
El Ramayana los describe como creados de los pies de Brahma, sin embargo son indistintamente conocidos como descendientes de Pulastya, de Khasa, o de Nirriti and Nirrita. El señor Brahma les entregó dones especiales a rakshasas como Vibhishan, Hiranyakashipu e Hiranyaksha que eran sus devotos. Muchos rakshasas habrían sido hombres perversos en previas reencarnaciones. Los rakshasas son conocidos por perturbar los sacrificios, profanar tumbas, hostigar sacerdotes, por posesión humana, y actos similares. Sus uñas son venenosas y se alimentan de carne humana y comida podrida. Cambian de forma y realizan hechizos, y frecuentemente aparecen en forma de humanos y grandes aves. Hanuman, al llegar a la isla de Lanka donde Ravana reinaba, pudo observar que los rakshasas podían tomar cualquier forma imaginable. Aparte de Ravana, también es conocido el rakshasa Nairitya que es relacionado con el Sur.
Balí
Balí o Balin es un rey mitológico de la India. En malaialam se llama മഹാബലി en letra devánagari: महाबली. En sánscrito significa ‘ofrenda’ (porque justamente representa a un rey entregándolo todo a Dios) Pertenecía a la familia de los asuras (‘demonios’, según el hinduismo). Era nieto del gran rey devoto de Vishnú Prajlada.
Mito
Este rey provenía de la línea familiar de Diti (una diosa madre, en el Rig Vedá. Su nombre era Indrasena.[1]
Su padre era el asura Viróchana (hijo de Prajlada) y su madre Devamba. Su hermana se llamaba Mantharā (o Dīrgha Yijwā). Creció bajo la tutela de su abuelo Prajlada, quien le instiló el sentido del deber y el bhakti (devoción a Vishnú). Siguiendo a su abuelo, Balí se convirtió en rey de los daitias (descendientes de Diti). Hubo gran prosperidad durante su reinado. Expandió sus territorios hasta usurpar Swarga (el Cielo). Los exiliados devás (dioses) se quejaron entonces con su protector Vishnú Balí, por consejo de su gurú, Śukrá Acharia, decidió realizar un ashwamedha iagña (un sacrificio de caballo que servía para demostrar la supremacía de un emperador sobre todos los demás reyezuelos).
Vishnú engaña a Balí
Durante el iagña, Vishnú se presentó como Vamaná, un ‘enano’ bráhmana y le pidió limosna (como es la costumbre de los sacerdotes durante un sacrificio de fuego). Pidió solamente un área de terreno equivalente a tres pasos. Balí, que había hecho un voto de no negarle nada a nadie, rápidamente ordenó que se cumpliera el deseo del enano (ignorando incluso las órdenes de su gurú). Vamaná entonces estiró su pierna y dio el primer paso, que atravesó toda la Tierra. Luego con el segundo paso atravesó todo el Cielo. Entonces Balí ofreció su cabeza al pie de Vamaná. Su cabeza fue aplastada y el fue arrastrado al Patala (infierno hindú). Sin embargo, impresionado por la devoción altruísta de Balí, Vishnú le otorgó el permiso para visitar a sus súbditos una vez al año.
Percepción en la India
Los hindúes creen que fue un genuino devoto de Dios.[2] Shuka comparó al
santo cantor Narasinja Metha con Bali.[3]
Debido a que Balí había sido devoto de Vishnú, su hijo Bana no fue asesinado por Vishnú.[4]
En el Ioga Vasistha, el dios Rama pregunta acerca del rey Balí, y su gurú Vasishtha le cuenta que Balí fue un gran rey que fue siempre protegido por Vishnú.[5]
Asuras contra devás
En los días del Rig Vedá había dos grupos de arios: los indoarios que creían que Aditi era la madre de los dioses, y los iranoarios (dasiu: demonios) que creían que Diti (la gemela de Áditi) lo era. Balí era descendiente de esta segunda línea. El escritor D. R. Bhandarkar escribe en su Some Aspects of Ancient Indian Culture que el término rakshasa (demonio) podría ser equivalente a parsu (persas).[6] Agrega que este término se
usa junto con asura (no sura, o sea demonio) en el Parshvadi Gana del gramático Panini.
Otros escritores creen que el famoso demonio Jirania Kashipu (‘oro-colchón [sexo]’) en realidad representa las luchas entre iranios e indios.[7]
El escritor Askhoy Mazumdar dice que estos demonios de la rama Daitya de los arios, podría haber reinado en el 2900 a. C. en el noroeste de la India.[8] Sostiene que
muchos de esta etnia podrían haber sido los colonizadores arios del este y el sudeste de India.[9]
Ángel
Un ángel es un ser etéreo presente en las creencias de muchas religiones cuyos deberes son asistir y servir a Dios. Según las tres principales religiones monoteístas, los ángeles actúan típicamente como mensajeros. Más específiamente, en el Cristianismo, el término ángel hace referencia a la categoría más superior de las nueve en que tradicionalmente se dividen los seres angélicos. La rama de la teología que se ocupa de los ángeles se denomina angelología.
Desde el punto de vista religioso, los ángeles son normalmente considerados como criaturas de gran pureza destinadas en muchos casos a la protección de los seres humanos. En este sentido, en el Cristianismo, se habla del ángel de la guarda o custodio, que sería aquel que Dios tiene señalado a cada persona para protegerla[1] . Por contraposición, también existe la figura del ángel caído, aquel que ha sido expulsado del cielo por desobedecer o rebelarse contra Dios. El más conocido de ellos, en la tradición cristiana, es Lucifer.
Tradicionalmente, sobre todo en pintura, los ángeles han sido representados como seres alados, aunque pueden ser espíritus invisibles o incluso simplemente rayos de luz que todo lo observan, que pueden aparecer en la Tierra no sólo como seres humanos sino también como animales o incluso objetos. Posiblemente, para seres visionarios o en trance místico, las “alas” fueran el movimiento tenue o enérgico que visualizaban alrededor de sus apariciones y que, por una traslación a algo inteligible culturalmente, fue asimilado a “alas”.
Etimología
La palabra española “ángel” procede del latín angelus, que a su vez deriva del griego ἄγγελος ángelos, “mensajero”. La palabra hebrea más parecida es מלאך mal’ach, que tiene el mismo significado. El término “ángel” también se usa en la Biblia para las siguientes tres palabras hebreas:
- אביר abbir (literalmente “poderoso”), en el Libro de los Salmos (78:25).
- אלהים Elohim (“dioses” o plural mayéstático de Dios, según los autores), en Salmos (8:5).
- שנאן shin’an, en Salmos (68:17).
Ángeles en el Judaísmo
Aunque los israelitas eran un pueblo monoteísta, vivían rodeados de otros pueblos de tradición politeísta cuyas creencias sin duda ejercieron un fuerte influjo sobre los judíos. Resultó entonces muy útil convertir a cualquier ser “divino” en un servidor del único dios que adoraban, formando así una “corte celestial”, similar a la de los reyes de esa época. Posiblemente por influencia mesopotámica (los israelitas fueron llevados cautivos a Babilonia desde el año 597 a. C. hasta el 538 a. C.), se empezó a representar a estos ángeles con alas. El influjo de la religión mazdeísta, basada en los principios del mal y el bien como explicación de todas las cosas, también contribuyó sin duda a configurar los ángeles como parte “del bien”, mientras que las potencias malignas encajaron de modo natural como “ángeles malos” (o ángeles caídos) y por tanto servidores del mal.
Desde muy pronto, a los ángeles se les atribuyó el papel de intermediarios entre la divinidad y los seres humanos, posiblemente porque su aspecto de “hombres con alas” parecía apropiado para moverse tanto en el ámbito divino como en el humano. Así, ya para los persas un ángel fue el encargado de revelar “la verdad” a Zoroastro. Este modelo se va a repetir una y otra vez en el judaísmo (por ejemplo el ángel Gabriel con Abraham), el Cristianismo (ángel Gabriel con la Virgen María) y el islam (ángel Gabriel con Mahoma).
A lo largo de los siglos, los ángeles judíos van evolucionando, en un principio se los menciona como seres tan parecidos a varones humanos que podían ser confundidos con ellos, para ir luego paulatinamente tornándose más espirituales y cumpliendo funciones más especializadas (ángeles que solo sirven a la divinidad, ángeles mensajeros, ángeles que castigan, etc).
Ángeles en el Cristianismo
Los ángeles en la tradición cristiana parten de lo que se ha dicho sobre ellos en la religión judía; por tanto, son seres creados por Dios para su servicio, que actúan como enviados o mensajeros para los hombres.
La postura oficial de la Iglesia Católica se fija en los concilios de Roma del año 745 y de Aquisgrán del 789, los cuales rechazaron el uso de nombres de ángeles, salvo aquellos citados en la Biblia: Miguel, Gabriel y Rafael. La Iglesia ortodoxa griega y la Iglesia ortodoxa copta reverencian, no obstante, también a Uriel. Pero además existen muchas otras fuentes documentales y tradicionales que se refieren a otros ángeles, como Baraquiel, Alamiel, Letiel o Laeiel. En el Apocalipsis Nova de Amadeo de Portugal se mencionan a Uriel, Sealtiel, Jehudiel y Barachiel.
Jerarquía
De acuerdo a los teólogos cristianos de la Edad Media, los ángeles están organizados en varias órdenes, o coros, angelicales. La clasificación más influyente fue creada por un autor desconocido cuyas obras nos han llegado atribuidas a Dionisio Areopagita, por lo que es conocido como Pseudo-Dionisio Areopagita, y expuso su doctrina angelológica en su libro La Jerarquía Celeste. Según esta obra, los nueve coros angélicos, agrupados en tres grupos, son serafines, querubines y tronos (primer grupo); dominaciones, virtudes y potestades (segundo grupo) y principados, arcángeles y ángeles (tercer grupo).
Los serafines están en la cima de la jerarquía y rodean el trono de Dios; son de color rojo y su atributo es el fuego. Los querubines simbolizan la sabiduría divina y son de color azul y oro. Los tronos representan la justicia divina y llevan toga y bastón de mando. El segundo grupo es responsable de los elementos naturales y de los cuerpos celestes. Las dominaciones llevan corona y cetro. Las postestades ordenan las operaciones que los espíritus superiores ejecutan en los inferiores; también llevan corona y cetro. Las virtudes se refieren a la Pasión de Cristo y llevan a veces flores o símbolos de María. El tercer grupo establece la relación con la humanidad. Los principados protegen a las naciones, los arcángeles son mensajeros de Dios y los ángeles protegen a los seres humanos.
Iconografía
Una diferencia notable con las otras religiones, es que en el catolicismo se dispone de un registro abundante de cómo se ha imaginado a los ángeles a través del tiempo. Generalmente se trata casi siempre de niños, jóvenes varones, o seres asexuados. En la Edad Media, los ángeles no eran representados de forma aislada, a excepción de algunas obras de la pintura flamenca, italiana y española en las que aparece San Miguel Arcángel como “Juez de las Almas”. Es en el Renacimiento cuando los ángeles comienzan a ser pintados individualmente, práctica que se extiende durante el Barroco.
La escuela sevillana de pintura, en especial Zurbarán y sus discípulos, contribuyó también de forma importante a la iconografía de los ángeles. Cuando los conquistadores españoles impusieron la religión católica a los habitantes de América, éstos encontraron en los ángeles unos sustitutos ideales para sus antiguos dioses, por lo que su culto llegó a ser muy popular, surgiendo, ya durante el Barroco, los ángeles arcabuceros, representados como soldados de lujosas ropas holgadas.
El sexo de los ángeles [editar]
Aunque la tradicción los suele representar como varones, los ángeles no tendrían sexo y su género ha sido discutido en múltiples Concilios[2] . Sin embargo, en algunos pasajes de la Biblia se declara su carácter masculino:
En el Génesis (19:2), Lot dice a los dos ángeles que llegan a Sodoma “Mirad, señores; os ruego que vengáis a la casa de vuestro siervo, para pernoctar en ella y lavaros los pies. Cuando os levantéis por la mañana, seguiréis vuestro camino”. El texto original hebreo utiliza adonai, “señor”.
En el Libro de los Jueces (13:6), un ángel anuncia el nacimiento de su hijo a la madre Sansón: “Ha venido a mí un hombre de Dios. Tenía el aspecto de un ángel de Dios muy temible. Yo no le pregunté de dónde venía ni me dio a conocer su nombre”. El original hebreo utiliza el masculino ‘iysh, “hombre, varón”.
En los Hechos de los apóstoles (12:7) se produce la liberación de Pedro de su prisión: “Un ángel del Señor se presentó, y el calabozo se iluminó; y golpeando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto; y se cayeron las cadenas de sus manos”. El texto original griego utiliza aggelos, “mensajero”, masculino.
En el Apocalipsis (15:6) se lee “y salieron del templo los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino puro, brillante, y ceñidos los pechos con cinturones de oro”. El original griego también utiliza aggelos.
Ángeles en el Islam
Como religión emparentada estrechamente con el cristianismo y el judaísmo, en el Islam también existe la creencia en los ángeles, que en lengua árabe reciben el nombre de ملاك , malāk (plural ملائكة , malā’ika), de la misma raíz que el hebreo מלאך , malākh o malāj.
La creencia en los ángeles es central en el islam, empezando por el que, según la tradición, fue el jefe de los ángeles, Yibril o Yibrail (Gabriel), quien se dirigió a Mahoma en nombre de Dios para dictarle su revelación, el Corán.
El Islam concibe a los ángeles como seres creados de luz y dedicados totalmente al servicio de Dios, por cuyo mandato realizan determinadas tareas, como introducir el alma en el cuerpo de los neonatos, recoger el alma de los que mueren, registrar determinados hechos de la vida o servir de mensajeros divinos. Como ejemplo de esto último, además de la revelación hecha a Mahoma y a los profetas anteriores por Gabriel, está la anunciación a Maryam Bint Dawud (la virgen María).
Según el Islam, los ángeles, al contrario que los seres humanos, no comen ni procrean, no están dotados de libre albedrío y no pueden cometer pecados. Pueden adoptar apariencia humana y generalmente se les describe como seres extraordinariamente bellos que poseen varios pares de alas, aunque pictóricamente se les suele representar con un único par.
La figura del demonio en el Islam que tendría en su forma auténtica seiscientas alas, aparece asociada a la de los genios, seres creados de fuego y no de luz, por lo que no es considerado como un angel caído.
El Islam no establece entre los ángeles jerarquías complejas como las que crearon los teólogos cristianos medievales. Hay cuatro ángeles que se consideran principales, Yibril, Azra’il, Mika’il e Israfil, todos ellos mencionados en el Corán salvo Azra’il, y otros ángeles menores. Yibril o Yibra’il (Gabriel) es el jefe de todos los ángeles y es también el mensajero de Dios para todos los profetas. Es el instrumento de la revelación no solo del Corán sino también de los Evangelios, los Salmos y la Torá a sus destinatarios respectivos. Azra’il (Azrael) es el ángel de la muerte, encargado de que el alma humana abandone el cuerpo. La separación de alma y cuerpo puede hacerse de un modo más dulce o más violento dependiendo del comportamiento que haya tenido la persona en vida. Mika’il (Miguel) es el encargado de la lluvia y del trueno. Por último, Israfil (Rafael) es el encargado de dar la señal de la llegada del Día del Juicio, con la «trompeta de la verdad», y de sembrar las almas en sus cuerpos antes de nacer.
Entre los otros ángeles presentes en las creencias islámicas, podemos encontrar a Rakīb y Athīd, que registran las buenas y malas acciones realizadas por las personas a lo largo de la vida; Nakīr y Munkar, que interrogan a la persona que acaba de morir acerca de su fe; Radwān, el ángel responsable del Paraíso, así como Mālik lo es del Infierno; Hārūt y Mārūt, dos angeles de la magia; y Charrsk, conocido como ángel de luz y oscuridad a cuyo cargo están diecinueve ángeles que administran los castigos a los condenados al fuego. Otros ocho ángeles sostienen el trono de Dios.
Notas
- ↑ Por extensión, también se puede denominar como “ángel” a una persona normal que nos brinda confianza, alegría y seguridad a nuestras vidas, “en quien se suponen las cualidades propias de los espíritus angélicos, es decir, bondad, belleza e inocencia” (RAE)
- ↑ De aquí habrían surgido las expresiones “discusión bizantina” y “hablar sobre el sexo de los ángeles” para referirse a una controversia “baldía, intempestiva o demasiado sutil” (RAE), ya que, según la leyenda, durante la caída de Constantinopla los responsables de la defensa de la ciudad se encontraban discutiendo sobre éste asunto sin prestar atención a sus obligaciones, mucho más importantes en ese momento.
Un ángel es un ser etéreo presente en las creencias de muchas religiones cuyos deberes son asistir y servir a Dios. Según las tres principales religiones monoteístas, los ángeles actúan típicamente como mensajeros. Más específiamente, en el Cristianismo, el término ángel hace referencia a la categoría más superior de las nueve en que tradicionalmente se dividen los seres angélicos. La rama de la teología que se ocupa de los ángeles se denomina angelología.
Desde el punto de vista religioso, los ángeles son normalmente considerados como criaturas de gran pureza destinadas en muchos casos a la protección de los seres humanos. En este sentido, en el Cristianismo, se habla del ángel de la guarda o custodio, que sería aquel que Dios tiene señalado a cada persona para protegerla[1] . Por contraposición, también existe la figura del ángel caído, aquel que ha sido expulsado del cielo por desobedecer o rebelarse contra Dios. El más conocido de ellos, en la tradición cristiana, es Lucifer.
Tradicionalmente, sobre todo en pintura, los ángeles han sido representados como seres alados, aunque pueden ser espíritus invisibles o incluso simplemente rayos de luz que todo lo observan, que pueden aparecer en la Tierra no sólo como seres humanos sino también como animales o incluso objetos. Posiblemente, para seres visionarios o en trance místico, las “alas” fueran el movimiento tenue o enérgico que visualizaban alrededor de sus apariciones y que, por una traslación a algo inteligible culturalmente, fue asimilado a “alas”.
Etimología
La palabra española “ángel” procede del latín angelus, que a su vez deriva del griego ἄγγελος ángelos, “mensajero”. La palabra hebrea más parecida es מלאך mal’ach, que tiene el mismo significado. El término “ángel” también se usa en la Biblia para las siguientes tres palabras hebreas:
- אביר abbir (literalmente “poderoso”), en el Libro de los Salmos (78:25).
- אלהים Elohim (“dioses” o plural mayéstático de Dios, según los autores), en Salmos (8:5).
- שנאן shin’an, en Salmos (68:17).
Ángeles en el Judaísmo
Aunque los israelitas eran un pueblo monoteísta, vivían rodeados de otros pueblos de tradición politeísta cuyas creencias sin duda ejercieron un fuerte influjo sobre los judíos. Resultó entonces muy útil convertir a cualquier ser “divino” en un servidor del único dios que adoraban, formando así una “corte celestial”, similar a la de los reyes de esa época. Posiblemente por influencia mesopotámica (los israelitas fueron llevados cautivos a Babilonia desde el año 597 a. C. hasta el 538 a. C.), se empezó a representar a estos ángeles con alas. El influjo de la religión mazdeísta, basada en los principios del mal y el bien como explicación de todas las cosas, también contribuyó sin duda a configurar los ángeles como parte “del bien”, mientras que las potencias malignas encajaron de modo natural como “ángeles malos” (o ángeles caídos) y por tanto servidores del mal.
Desde muy pronto, a los ángeles se les atribuyó el papel de intermediarios entre la divinidad y los seres humanos, posiblemente porque su aspecto de “hombres con alas” parecía apropiado para moverse tanto en el ámbito divino como en el humano. Así, ya para los persas un ángel fue el encargado de revelar “la verdad” a Zoroastro. Este modelo se va a repetir una y otra vez en el judaísmo (por ejemplo el ángel Gabriel con Abraham), el Cristianismo (ángel Gabriel con la Virgen María) y el islam (ángel Gabriel con Mahoma).
A lo largo de los siglos, los ángeles judíos van evolucionando, en un principio se los menciona como seres tan parecidos a varones humanos que podían ser confundidos con ellos, para ir luego paulatinamente tornándose más espirituales y cumpliendo funciones más especializadas (ángeles que solo sirven a la divinidad, ángeles mensajeros, ángeles que castigan, etc).
Ángeles en el Cristianismo
Los ángeles en la tradición cristiana parten de lo que se ha dicho sobre ellos en la religión judía; por tanto, son seres creados por Dios para su servicio, que actúan como enviados o mensajeros para los hombres.
La postura oficial de la Iglesia Católica se fija en los concilios de Roma del año 745 y de Aquisgrán del 789, los cuales rechazaron el uso de nombres de ángeles, salvo aquellos citados en la Biblia: Miguel, Gabriel y Rafael. La Iglesia ortodoxa griega y la Iglesia ortodoxa copta reverencian, no obstante, también a Uriel. Pero además existen muchas otras fuentes documentales y tradicionales que se refieren a otros ángeles, como Baraquiel, Alamiel, Letiel o Laeiel. En el Apocalipsis Nova de Amadeo de Portugal se mencionan a Uriel, Sealtiel, Jehudiel y Barachiel.
Jerarquía
De acuerdo a los teólogos cristianos de la Edad Media, los ángeles están organizados en varias órdenes, o coros, angelicales. La clasificación más influyente fue creada por un autor desconocido cuyas obras nos han llegado atribuidas a Dionisio Areopagita, por lo que es conocido como Pseudo-Dionisio Areopagita, y expuso su doctrina angelológica en su libro La Jerarquía Celeste. Según esta obra, los nueve coros angélicos, agrupados en tres grupos, son serafines, querubines y tronos (primer grupo); dominaciones, virtudes y potestades (segundo grupo) y principados, arcángeles y ángeles (tercer grupo).
Los serafines están en la cima de la jerarquía y rodean el trono de Dios; son de color rojo y su atributo es el fuego. Los querubines simbolizan la sabiduría divina y son de color azul y oro. Los tronos representan la justicia divina y llevan toga y bastón de mando. El segundo grupo es responsable de los elementos naturales y de los cuerpos celestes. Las dominaciones llevan corona y cetro. Las postestades ordenan las operaciones que los espíritus superiores ejecutan en los inferiores; también llevan corona y cetro. Las virtudes se refieren a la Pasión de Cristo y llevan a veces flores o símbolos de María. El tercer grupo establece la relación con la humanidad. Los principados protegen a las naciones, los arcángeles son mensajeros de Dios y los ángeles protegen a los seres humanos.
Iconografía
Una diferencia notable con las otras religiones, es que en el catolicismo se dispone de un registro abundante de cómo se ha imaginado a los ángeles a través del tiempo. Generalmente se trata casi siempre de niños, jóvenes varones, o seres asexuados. En la Edad Media, los ángeles no eran representados de forma aislada, a excepción de algunas obras de la pintura flamenca, italiana y española en las que aparece San Miguel Arcángel como “Juez de las Almas”. Es en el Renacimiento cuando los ángeles comienzan a ser pintados individualmente, práctica que se extiende durante el Barroco.
La escuela sevillana de pintura, en especial Zurbarán y sus discípulos, contribuyó también de forma importante a la iconografía de los ángeles. Cuando los conquistadores españoles impusieron la religión católica a los habitantes de América, éstos encontraron en los ángeles unos sustitutos ideales para sus antiguos dioses, por lo que su culto llegó a ser muy popular, surgiendo, ya durante el Barroco, los ángeles arcabuceros, representados como soldados de lujosas ropas holgadas.
El sexo de los ángeles [editar]
Aunque la tradicción los suele representar como varones, los ángeles no tendrían sexo y su género ha sido discutido en múltiples Concilios[2] . Sin embargo, en algunos pasajes de la Biblia se declara su carácter masculino:
En el Génesis (19:2), Lot dice a los dos ángeles que llegan a Sodoma “Mirad, señores; os ruego que vengáis a la casa de vuestro siervo, para pernoctar en ella y lavaros los pies. Cuando os levantéis por la mañana, seguiréis vuestro camino”. El texto original hebreo utiliza adonai, “señor”.
En el Libro de los Jueces (13:6), un ángel anuncia el nacimiento de su hijo a la madre Sansón: “Ha venido a mí un hombre de Dios. Tenía el aspecto de un ángel de Dios muy temible. Yo no le pregunté de dónde venía ni me dio a conocer su nombre”. El original hebreo utiliza el masculino ‘iysh, “hombre, varón”.
En los Hechos de los apóstoles (12:7) se produce la liberación de Pedro de su prisión: “Un ángel del Señor se presentó, y el calabozo se iluminó; y golpeando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto; y se cayeron las cadenas de sus manos”. El texto original griego utiliza aggelos, “mensajero”, masculino.
En el Apocalipsis (15:6) se lee “y salieron del templo los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino puro, brillante, y ceñidos los pechos con cinturones de oro”. El original griego también utiliza aggelos.
Ángeles en el Islam
Como religión emparentada estrechamente con el cristianismo y el judaísmo, en el Islam también existe la creencia en los ángeles, que en lengua árabe reciben el nombre de ملاك , malāk (plural ملائكة , malā’ika), de la misma raíz que el hebreo מלאך , malākh o malāj.
La creencia en los ángeles es central en el islam, empezando por el que, según la tradición, fue el jefe de los ángeles, Yibril o Yibrail (Gabriel), quien se dirigió a Mahoma en nombre de Dios para dictarle su revelación, el Corán.
El Islam concibe a los ángeles como seres creados de luz y dedicados totalmente al servicio de Dios, por cuyo mandato realizan determinadas tareas, como introducir el alma en el cuerpo de los neonatos, recoger el alma de los que mueren, registrar determinados hechos de la vida o servir de mensajeros divinos. Como ejemplo de esto último, además de la revelación hecha a Mahoma y a los profetas anteriores por Gabriel, está la anunciación a Maryam Bint Dawud (la virgen María).
Según el Islam, los ángeles, al contrario que los seres humanos, no comen ni procrean, no están dotados de libre albedrío y no pueden cometer pecados. Pueden adoptar apariencia humana y generalmente se les describe como seres extraordinariamente bellos que poseen varios pares de alas, aunque pictóricamente se les suele representar con un único par.
La figura del demonio en el Islam que tendría en su forma auténtica seiscientas alas, aparece asociada a la de los genios, seres creados de fuego y no de luz, por lo que no es considerado como un angel caído.
El Islam no establece entre los ángeles jerarquías complejas como las que crearon los teólogos cristianos medievales. Hay cuatro ángeles que se consideran principales, Yibril, Azra’il, Mika’il e Israfil, todos ellos mencionados en el Corán salvo Azra’il, y otros ángeles menores. Yibril o Yibra’il (Gabriel) es el jefe de todos los ángeles y es también el mensajero de Dios para todos los profetas. Es el instrumento de la revelación no solo del Corán sino también de los Evangelios, los Salmos y la Torá a sus destinatarios respectivos. Azra’il (Azrael) es el ángel de la muerte, encargado de que el alma humana abandone el cuerpo. La separación de alma y cuerpo puede hacerse de un modo más dulce o más violento dependiendo del comportamiento que haya tenido la persona en vida. Mika’il (Miguel) es el encargado de la lluvia y del trueno. Por último, Israfil (Rafael) es el encargado de dar la señal de la llegada del Día del Juicio, con la «trompeta de la verdad», y de sembrar las almas en sus cuerpos antes de nacer.
Entre los otros ángeles presentes en las creencias islámicas, podemos encontrar a Rakīb y Athīd, que registran las buenas y malas acciones realizadas por las personas a lo largo de la vida; Nakīr y Munkar, que interrogan a la persona que acaba de morir acerca de su fe; Radwān, el ángel responsable del Paraíso, así como Mālik lo es del Infierno; Hārūt y Mārūt, dos angeles de la magia; y Charrsk, conocido como ángel de luz y oscuridad a cuyo cargo están diecinueve ángeles que administran los castigos a los condenados al fuego. Otros ocho ángeles sostienen el trono de Dios.
Notas
- ↑ Por extensión, también se puede denominar como “ángel” a una persona normal que nos brinda confianza, alegría y seguridad a nuestras vidas, “en quien se suponen las cualidades propias de los espíritus angélicos, es decir, bondad, belleza e inocencia” (RAE)
- ↑ De aquí habrían surgido las expresiones “discusión bizantina” y “hablar sobre el sexo de los ángeles” para referirse a una controversia “baldía, intempestiva o demasiado sutil” (RAE), ya que, según la leyenda, durante la caída de Constantinopla los responsables de la defensa de la ciudad se encontraban discutiendo sobre éste asunto sin prestar atención a sus obligaciones, mucho más importantes en ese momento.
