¿FICCIÓN O HISTORIA?

Muchos objetan a cualquier crítica de la novela en cuestión que se trata de una ficción y que, como tal, no debe respetar la verdad histórica.
 
Estos críticos, simplemente, han olvidado leer la página de Información histórica, donde Brown afirma que “todas las descripciones […] de documentos y rituales secretos contenidos en esta novela respetan la realidad” 3 y se fundamentan en particular sobre el hecho que “en 1975 ante la Biblioteca Nacional de París han sido descubiertos algunos pergaminos, conocidos como “Les Dossier Secrets” 4 con la historia del Priorato de Sión.
 
Tal vez, en respuesta a las múltiples controversias, a partir de la sexta reimpresión, la página de Información histórica, página 9 de la edición italiana Mondadori, ha desaparecido, sustituida por una página 9 completamente blanca: pero naturalmente permanece en la edición inglesa (y en la primera edición italiana, para quienes hayan adquirido el volumen en la primera semana de difusión).
 
La parte que el autor también presenta como imaginaria contiene la hipótesis de que el Priorato se apresura hoy a revelar el secreto al mundo a través de su último Gran Maestro, un vigilante del Museo de Louvre que se llama Jacques Saunière.
 
 Para impedir que esto suceda, Suanière y sus principales colaboradores son asesinados.
 
Un estudioso americano de la simbología, Robert Langdon, es el sospechoso de tales crímenes, pero una criptóloga que trabaja para la policía de París -Sophia Neveu, una nieta de Saunière- cree en su inocencia y le ayuda a huir.
 
El lector queda inducido a creer que el responsable de los homicidios es el Opus Dei, pero las cosas son más complicadas.
 
 A cuenta de este instituto se repiten las más crudas “leyendas negras”, cientos de veces desmentidas, pero difíciles de morir, deducidas de la literatura internacional que lo critica, explícitamente citada.
 
 En la novela, un nuevo Papa progresista ha decidido rescindir los vínculos entre la Iglesia y el Opus Dei que surgen con el Papa Juan Pablo II, y el Prelado del Opus Dei acepta la propuesta que le viene de 3 Ibid., p. 9. 4 Ibidem.
 
 3 Máximo Introvigne un misterioso “Maestro”: pagando a este personaje una suma inmensa podrá extorsionar a la Santa Sede apoderándose de las pruebas del secreto del Priorato de Sión -esto es, de la verdad de Jesucristo- y amenazando con revelarlo al mundo.
 
 Un ex-criminal, ahora numerario del Opus Dei es “prestado” al Maestro y precisamente éste último lo induce a cometer una serie de crímenes.
 
 En realidad, el “Maestro” trabaja para sí mismo: es un riquísimo estudioso inglés, anticatólico, que quiere revelar el secreto al mundo y acusa al Priorato de callar por temor a la Iglesia.
 
 Entre muertos, enigmas y persecuciones, Robert Langdon y Sophia -entre los cuales surge inevitablemente una historia de amor- acaban por descubrir la verdad: la tumba de la Magdalena está escondida bajo la pirámide del Louvre, que se construyó por deseo del presidente francés -esoterista y masón- François Mitterrand (1916-1996), pero la sang rèal discurre por las venas de la propia Sophia, que es, por tanto, la última descendiente de Jesucristo.
Published in:  on December 15, 2008 at 10:27 pm Leave a Comment

EL CÓDIGO DA VINCI Y EL PRIORATO DE SIÓN

El Código Da Vinci 2 pone en escena un golpe al Santo Grial.
 
Este último -según la novela- no es, como la tradición siempre ha creído, una copa en que fue recogida la Sangre de Cristo, sino una persona, María Magdalena, la verdadera “copa” que ha tenido en sí la sang réal -en francés antiguo, la “sangre real” del Santo Grial- esto es, los hijos que Jesucristo le había dado.
 
 La tumba perdida de la Magdalena es por tanto el verdadero Santo Grial.
 
Nos enteramos además de que Jesucristo había confiado la Iglesia, que debería haber proclamado la prioridad del principio femenino, no a san Pedro sino a su mujer María Magdalena, y que nunca había pretendido ser Dios.
 
Habría sido el Emperador Constantino (280-337) el que reinventara un nuevo cristianismo suprimiendo el elemento femenino, proclamando que Jesucristo era Dios y haciendo ratificar sus ideas patriarcales, autoritarias y anti-feministas en el Concilio de Nicea (325).
 
 El plan presupone que sea suprimida la verdad sobre Jesucristo y sobre su matrimonio y que su descendencia sea suprimida físicamente.
 
 El primer objetivo está conseguido eligiendo cuatro evangelios “inocuos” entre las decenas que existen, y proclamando “heréticos” los demás evangelios “gnósticos” algunos de los cuales habrían puesto sobre la pista del matrimonio entre Jesús y la Magdalena.
 
Respecto al segundo, para desgracia de Constantino y de la Iglesia católica, los descendientes físicos de Jesús escapan a su exterminio y siglos después consiguen incluso apoderarse del trono de Francia con el nombre de merovingios.
 
La Iglesia consigue hacer asesinar un buen número de merovingios a través de los carolingios, que los sustituyen, pero nace una organización misteriosa, el Priorato de Sión, para proteger la descendencia de Jesús y su secreto.
 
Al Priorato se unen los templarios -perseguidos por esto- y más tarde también la masonería. Algunos de entre los más eruditos y artistas de la historia han sido Grandes 1 Cfr.
 
Philip Jenkins, The New Anti-Catholicism. The Last Acceptable Prejudice, Oxford University Press, New York 2003; en una comunicación personal, el autor ha confirmado que considera El Código Da Vinci un ejemplo típico de la mentalidad descrita en su estudio.
 
 2 Cfr. Dan Brown, Il Codice Da Vinci, trad. it., Mondadori, Milano 2003.
 
2 “El Código da Vinci: pero la verdadera historia es bien diferente”, iustel.com, RGDCEE, n.º 6, septiembre 2004 Maestros del Priorato de Sión, y algunos -entre ellos Leonardo Da Vinci (1452-1519)- han dejado indicios de este secreto en su obra.
 
La Iglesia Católica en este tiempo, completa la liquidación del primado del principio femenino con una caza de brujas, en la que mueren quince millones de mujeres.
 
Pero todo es falso: el Priorato de Sión sobrevive, así como los descendientes de Jesús en familias que llevan los apellidos Pantard y Saint Clair.
Published in:  on at 10:26 pm Leave a Comment

El Codigo Da Vinci: Pero la Verdadera Historia es bien Diferente

El Anti-Catolicismo como  “Último Prejuicio Aceptable”
 
Imaginemos este escenario. Sale una novela en la que se afirma que Buda, después de la iluminación, no ha llevado la vida de castidad que se le atribuye, sino que ha tenido mujer e hijos.
 
 Que la comunidad budista, después de su muerte ha violado los derechos de la mujer, que tendría que haber sido su heredera.
 
 Que para ocultar esta verdad, los budistas en el curso de su historia han asesinado a miles, más bien, a millones de personas.
 
 Que un santo budista, desaparecido hace pocos años -Daisetz Teitaro Suzuki (1870-1966)- era en realidad el jefe de una banda de delincuentes.
 
Que el Dalai Lama y otras autoridades del budismo internacional actúan para mantener las mentiras sobre Buda, sirviéndose de cualquier medio, incluso el homicidio.
 
Publicada, la novela no pasa inadvertida.
 
 Autoridades de todas las regiones lo denuncian como una odiosa mistificación anti-budista y como un incitamiento al conflicto entre las religiones.
 
 En diversos países la publicación está prohibida, entre los aplausos de la prensa. Las casas cinematográficas, a las que se propone una versión para la gran pantalla, tratan a patadas al autor y consideran el proyecto un planteamiento de pésimo gusto.
 
 El escenario no es real, pero hay uno similar que es del todo real.
 
Sólo que no se habla de Buda, sino de Jesucristo; no de la comunidad budista sino de la Iglesia católica; no de Suzuki y de su orden zen, sino de san Josemaría Escrivá (1902-1975) y del Opus * Artículo reproducido con el permiso del Cesnur (Centro de Investigación de los Nuevos Movimientos Religiosos).
 
Máximo Introvigne Dei por él fundado; no del Dalai Lama sino del Papa Juan Pablo II.
 
 La novela en cuestión ha vendido tres millones y medio de ejemplares en Estados Unidos, ha desembarcado también en Italia, y la Sony está preparando una película que será dirigida por Ron Howard, para lo cual se ha iniciado una propaganda internacional.
 
 Como ha sido correctamente observado por el historiador y sociólogo americano Philip Jenkins, el éxito de este producto es sólo una prueba más del hecho que el anti-catolicismo es el “último prejuicio aceptable” 1.

Published in:  on at 10:23 pm Leave a Comment

El Código da Vinci y su visión de la Iglesia Católica

Un conglomerado La novela ‘El Código Da Vinci’ es un conglomerado de arqueología, simbología, misterio, datos reales y colosales invenciones.
 
 Todo ello tramado en un relato bastante bien escrito que llega a encubrir la falta de verdad y quien sabe si también las intenciones menos confesables.
 
 El autor ya había ensayado este procedimiento en novelas anteriores, especialmente en la última, Ángeles y Demonios, una historia en la que se mezclan simbología, religión y secretos misteriosos; tuvo una acogida más bien limitada.
 
En ésta que comentamos da un salto descomunal e involucra en su trama todo aquello que más revuelo puede causar, a personas tan relevantes como Jesús de Nazaret y la Magdalena, o instituciones tan prestigiosas y queridas como el Opus Dei y la misma Iglesia católica.
 
 La novela parte de un crimen extraño que se comete en el Louvre: la víctima es un sucesor de Leonardo da Vinci y de Isaac Newton que se lleva a la tumba “el fabuloso secreto” del Santo Grial y la verdad sobre Cristo.
 
A partir de este suceso Brown entreteje una trama confusa de peripecias fantásticas para dar con ese supuesto secreto.
 
Al llegar el cambio de milenio sin haberlo descubierto se movilizan los poderes interesados en poseer esas pruebas, y llevan a cabo una serie de estratagemas, en las que no falta el chantaje y hasta el crimen, con tal de hacerse con el curioso secreto. Éste es en síntesis el contenido del libro.
 
Consciente de que el escrito atañe a elementos muy enraizados en el alma de hipotéticos lectores, presenta sus fuentes de información.
 
Para apoyar la verdad sobre Jesús, incluso esa invención del matrimonio con la Magdalena y la supuesta hija de ambos, habla de unos evangelios apócrifos, pero silencia que todo el apoyo de esta burda quimera es una frase del evangelio gnóstico de Tomás: “Y (Magdalena) subirá a mi tálamo…”, y, por supuesto, se calla que los gnósticos entendían el tálamo nupcial en sentido místico, nunca en sentido literal, y que ningún comentarista serio interpreta dicha expresión gnóstica como lo hace Brown influido por “La última tentación de Cristo” y algunos escritores sensacionalistas de “teología ficción”.
 
Como fuente de información sobre la Prelatura Opus Dei —de la que hay una amplísima bibliografía seria y asequible— aduce, en la sección de Agradecimientos, unas conversaciones mantenidas con dos miembros de la Obra y con otros dos que la abandonaron.
 
 Pretende el autor achacar a otros sus errores manifiestos y estimular en el lector una credulidad absoluta a su testimonio.
 
Sobre la Iglesia católica que termina siendo el blanco último de sus envenenados dardos, no menciona ni un solo documento de sus dirigentes jerárquicos ni de los innumerables comentaristas e historiadores bien intencionados.
 
Se limita a repetir los viejos tópicos sobre las Cruzadas, la inquisición, la condena del racionalismo o cientifismo, etc., y cuando se refiere a la época contemporánea, alude, siempre de modo negativo, al Banco Ambrosiano y a las finanzas del Vaticano, al supuesto afán de dominio o a la escasa valoración de la mujer en la Iglesia.
 
 Con todo esto el libro aporta mucha información aparente, pero con incorrecciones y errores de bulto que no resisten la crítica más elemental.
 
 
Errores y Mistificaciones
 
 
 
 Sólo la extendida ignorancia religiosa explica que alguien pueda tomar en serio un cúmulo de afirmaciones tan ridículas.
Existen textos del primer siglo cristiano en los que Jesucristo es claramente reconocido como Dios.
 
 En la época del Canon Muratoriano -que data aproximadamente del 190 DC- el reconocimiento de cuatro evangelios como canónicos y la exclusión de textos gnósticos era un proceso que se encontraba ya sustancialmente completo, noventa años antes de que Constantino naciese.
 
En cuanto a la Magdalena, el Evangelio gnóstico de Tomás, que gusta tanto a Brown, bien lejos de ser un texto proto-feminista, funda la grandeza de esa mujer en el hecho de que “[…] se hace varón” 5. A Simón Pedro, que objeta “María debe marcharse de nosotros, porque las mujeres no son dignas de la Vida!” 6, Jesús responde: “He aquí que yo la guiaré de modo que haga de ella un varón, para que ella llegue a ser un espíritu vivo igual a vosotros, varones.
 
 Porque toda mujer que se haga varón entrará en el Reino de los Cielos” 7.
 
La cifra de cinco millones de brujas quemadas por la Iglesia católica es del todo absurda, y Brown se olvida del hecho de que, en los países protestantes, la caza de brujas ha sido más larga y virulenta que en los católicos.
 
La idea misma de un “Código Da Vinci” escondido en la obra del artista italiano ha sido definida como “absurda” por la profesora Judith Verónica Field, profesora de la 5 Vangelo di Tomaso, 114, in LUIGI MORALDI (a cura di), I Vangeli gnostici.
 
Vangeli di Tomaso, Maria, Verità, Filippo, trad. it., Adelphi, Milano 2001, pp. 3- 20 (p. 20). 6 Ibidem. 7 Ibidem. 4 “El Código da Vinci: pero la verdadera historia es bien diferente”, iustel.com, RGDCEE, n.º 6, septiembre 2004 Universidad de Londres y presidenta de la Leonardo Da Vinci Society 8.
 
Frente a estos despropósitos, el error del traductor italiano, que llama a la torre del reloj del Parlamento inglés “Big Bang” 9 en vez de Big Ben, parece casi un pecado venial.
 
Además, quien conozca un poco la historia de las mistificaciones sobre el Santo Grial sabe que en el Código Da Vinci hay bien poco de nuevo: todo ha sido dicho ya en centenares de libros sobre Rennes-le-Château 10, y -aunque el nombre de esta localidad francesa no haya sido mencionado en la novela de Brown- los apellidos Saunière y Plantard hacen claramente referencia a los mismos acontecimientos.
Published in:  on at 10:21 pm Leave a Comment