Introducción
Tradicionalmente se entiende que la mitología es el conjunto de las leyendas y que una leyenda es todo relato de sucesos que son inciertos e incomprensibles, pero sobre los cuales existe una tradición que los presenta como acaecidos. Leyenda, en sentido amplio, y mito, en su sentido más amplio, son una misma cosa.
La mitología clásica es el conjunto de leyendas o mitos griegos y romanos que tuvieron vigencia como tales leyendas en cualquier momento del ámbito temporal que va desde los orígenes de la civilización griega y romana hasta el año 600 d. C.
Mitografía es el conjunto de obras literarias que tratan de la mitología. En particular, mitografía es el conjunto de obras literarias griegas y latinas desde los orígenes hasta el s. XII d. C. que tratan de la mitología clásica, ya sea en forma sistemática, ya en alusiones o en utilizaciones de cualquier clase o extensión.
Aunque podemos ver otro concepto de mitografía: la investigación científica de las leyendas o conjunto de los estudios modernos sobre ellas.
Los datos ofrecidos por la mitografía en sentido restringido son el material básico para la mitología clásica y junto a ellos toda clase de indicios o datos (iconográficos: representaciones pictóricas y escultóricas; epigráficos; etc.).
Todos los mitos o leyendas contienen tres elementos comunes:
Falta de comprobabilidad: esto afecta a parte de las leyendas, pero hay partes claramente imposibles (Helena nació de un huevo).
Pretensión de veracidad: todos pretenden ser ciertos en su totalidad, tal y como los cuenta el mito.
Tradicionalidad: todos has sido narrados por muchas personas y vueltos a narrar por otras.
La fecha del 600 d.C. para cerrar el ámbito temporal coincide con el comienzo de la Edad Media.
Pasaremos ahora a ver la relación entre historia, mito y novela.
El mito está entre la historia y la novela. La historia se caracteriza por su certeza y la novela, por su ficción. El mito participa de ambas características.
El mito en sentido amplio se divide en tres especies:
mito propiamente dicho, es el relato acerca de dioses o de fenómenos de la naturaleza más o menos divinizados (Zeus, Hera, Atenea,…).
leyenda, propiamente dicha, es el relato acerca de héroes, heroínas o personajes similares, caracterizados siempre como seres humanos notables dentro de su colectividad y con nombre propio (Edipo, Orestes, Jasón,…)
cuento popular, es el relato acerca de personajes humanos indeterminados, a veces sin nombre propio, pero de notable interés por sus hazañas o cualidades (un cazador, un pastor,…).
Estos tres subtipos pueden mezclarse en una misma narración mítica, por lo que esta división a veces no es demasiado efectiva.
Y ahora, por último, hablaremos brevemente sobre el origen de la mitología.
Los orígenes del mito son diversos:
los mitos intentan explicar las fuerzas o fenómenos de la naturaleza y las cualidades o realidades morales del hombre individual y de sus experiencias sociales (simbolismo). Según esto, los dioses representarían ideas o símbolos: Apolo y Hefesto, el fuego; Posidón, el agua; Hera, el aire; Atenea, la inteligencia; Afrodita, el deseo; etc.
los mitos explican hechos triviales de la vida corriente que se convierten en hazañas o rarezas por confusión en la tradición oral de la leyenda. Por ejemplo, Pasífae, la mujer de Minos, no tuvo relaciones con un toro, de las que nacería el Minotauro, sino con un joven llamado Toro.
los mitos de los dioses proceden de algunos gobernantes que por su enorme poder acabaron siendo considerados como dioses, de ahí su elevado número.
Vamos a comenzar nuestra descripción de la mitología clásica por los mitos divinos en una segunda parte hablaremos de los relatos en los que el hombre es el principal protagonista, es decir, las leyendas. Éstas están agrupadas en las grandes estirpes que gobernaron las principales ciudades griegas antiguas: Argos, Micenas, Tebas, Troya, Atenas, Esparta,…
Divinidades
«En primer lugar existió el Caos. Después Gea la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los Inmortales que habitan la nevada cumbre del Olimpo.»
(Hesiodo, Teogonía 116118. Traducción de Aurelio Pérez Jiménez)
«Zeus rey de dioses tomó como primera esposa a Metis, la más sabia de los dioses y hombres mortales. Mas cuando ya faltaba poco para que naciera la diosa Atenea de ojos glaucos, engañando astutamente su espíritu con ladinas palabras, Zeus se la tragó por indicación de Gea y del estrellado Urano. Así se lo aconsejaron ambos para que ningún otro de los dioses sempiternos tuviera la dignidad real en lugar de Zeus.»
(Hesiodo Teogonía 886893. Traducción de Aurelio Pérez Jiménez)
con Leto: engendra a Apolo (Febo) y a Ártemis (Diana). Nacieron en Delos que hasta entonces era una isla que vagaba sin rumbo pero que fue el único lugar que acogió a Leto porque Hera había amenazado a todos los lugares que se atrevieran a aceptar que diera a luz en ellos. Como premio Delos quedó fija en un lugar. La primera hazaña de Apolo fue la matanza de la serpiente Pitón. Este monstruo desempeñaba las funciones proféticas en Delfos, pero el dios la mató, la despellejó e instituyó por su muerte los juegos Píticos. Apolo es identificado con el Sol y su hermana Ártemis con la Luna.
con Hera: nacen tres dioses: Hebe, Ares y llitía. Hera por sí sola engendra a Hefesto (Vulcano). Para la primera unión Zeus se disfrazó de cuclillo asustado por el mal tiempo. Hera lo recoge y lo cubre con su ropa, momento en que Zeus aprovecha para recobrar su figura original e intenta forzar a la diosa. Ésta pide que la respete y Zeus le promete que la hará su esposa. Hera consiente a esta unión a espaldas de sus padres.
«…………………………….La vio Zeus, que las nubes acumula,
y nada más verla, el amor le envolvió las sagaces mientes,
como la primera vez que se habían unido en el amor,
cuando ambos acudieron al lecho a escondidas de sus padres.»
(Homero, Ilíada XIV, 292296. Traducción de Emilio Crespo Güemes)
Este matrimonio perdurará para siempre aunque los devaneos amorosos de Zeus lo pondrán en peligro. Hera llevó muy mal los engaños de su marido y ha pasado a la posteridad como ejemplo de fidelidad conyugal.
El hijo de Hera, Hefesto, nació cojo y se dedicó a la herrería. Es el dios del fuego y artífice de todo tipo de objetos, vehículos e instrumentos.
De los otros hijos de Zeus y Hera, Hebe simboliza la juventud y es capaz de rejuvenecer a los viejos. Ares es dios de la guerra. Brutal, sanguinario, torpe y sin inteligencia para guerrear hace el ridículo en muchos combates.
«Mirándolo con torva faz replicó Zeus que las nubes amontona:
`¡No me vengas, veleidoso, a gimotear sentándote a mi lado!
Eres para mí el más odioso de los dioses dueños del Olimpo,
pues siempre te gustan las disputas, los combates y las luchas.
Tienes el furor incontenible e irreprimible de tu madre.’
(Homero, llíada V, 888899. Traducción de Emilio Crespo Güemes)
Fue amado por Afrodita y de ellos nacieron Fobo (temor), Dino (terror) y Harmonía. También se cuenta que Ares es padre de las Amazonas. Ares es también padre de Enomao con Harpina, de Alcipe con Halirroto, de Cieno nace Licaón y Diomedes de Pirene.
La última hija de Zeus y Hera es llitía, la diosa protectora de los partos, que es capaz de adelantarlos, retrasarlos o suprimirlos.
Con Dione: según algunos autores Zeus y Dione fueron padres de Afrodita, la cual engendró a Príapo, divinidad símbolo de la virilidad, con Dionisos, mantuvo, asimismo, relaciones con Adonis compartidas con Perséfone y con Anquises con quien engendró a Eneas, el príncipe troyano, fundador de la nación romana y de la gens Iulia.
Con Maya: tuvo a Hermes (Mercurio), el mensajero de los dioses, que es representado siempre con el caduceo (una vara de oro), el pétaso o sombrero y las alas en los pies. Dios elocuente y astuto, inventor de la palabra y las lenguas, fue protector de mentirosos y ladrones y patrocinador del comercio.
«Mercurio, elocuente nieto de Atlas, que astuto modelaste los hábitos salvajes de los hombres, recién surgidos, con la voz y el ejercicio de la noble palestra, a ti te cantaré, como mensajero que eres del gran Júpiter y de los dioses, y padre de la corva lira, mañoso para ocultar con gracioso hurto cualquier cosa que haya sido de tu agrado.”
(Horacio, Épodos, 1, 1-7. Traducción de Vicente Cristóbal)
Los dos mitos más célebres de Hermes son la fabricación de la primera lira con el caparazón de una tortuga y del robo de las vacas de Apolo, hechos que realizó el mismo día en el que nació.
Los dioses Olímpicos son doce, a saber: Zeus, Hera, Deméter, Hestia, Apolo, Ártemis, Ares, Afrodita, Hermes, Atenea, Hefesto y Posidón.
Zeus tuvo numerosos hijos con mujeres mortales a los que ahora simplemente mencionaremos y de los que luego hablaremos más ampliamente:
con Io: Épafo, antepasado de Dánao, de Perseo, de Hércules y de toda la familia real de Tebas
con Níobe: Pelasgo y Argos.
con Calisto: Arcas.
con Europa: Minos (rey de Creta), Sarpedón (rey de Licia) y Radarnantis (juez del Infierno).
con Sémele: Dionisos o Baco (pese a ser su madre mortal, él fue considerado un dios).
con Taígete: Lacedemón, padre de Eurídice.
con Antíope: Anfión y Zeto (los Dióscuros tebanos).
con Dánae: Perseo.
con Electra: Dárdano y lasión.
con Pinto: Tántalo.
con Egina: Éaco.
con Laodamía: Sarpedón, rey de Licia, nieto de Sarpedón, el viejo.
con Alcmena: Hércules.
con Leda: Helena y Polux.
Otros dioses no engendrados por Zeus
Existen otros dioses que no fueron engredados por Zeus.
Las Ninfas jóvenes y bellas comprenden diversos grupos. Las más conocidas son las Náyades, ninfas de los bosques (Crénides) y de los ríos (Epipotámides) y las Dríades o Harnadríades, ninfas de los árboles y que mueren al morir éstos.
Otros grupos son: las Antríades, que eran las ninfas de las cuevas; las Alseides, ninfas de los bosques; las Oréades, las ninfas de los montes; las Permélides, las ninfas del ganado menor y, por último, las Limónides, ninfas de los prados.
Las ninfas son llamadas hijas de Zeus y su número no está claro pero sí que es muy numeroso.
«Como en las riberas del Eúrotas o por las cimas del Cinto ejercita Diana sus coros, con la que mil Oréades que la siguen por aquí y por allí se reúnen.»
(Virgilio, Enéida I, 498500. Traducción de Antonio L. Cantudo)
El episodio más famoso en el que participa una ninfa es el de Eurídice. Ésta, casada con Orfeo, el célebre cantor, fue mordida por una serpiente y murió. Su esposo baja al Infierno y pide a Hades y Perséfone, los dioses de aquel lugar, la resurrección de Eurídice o, en su caso, poder quedarse con ella muerto. Hechizados por su canto (se decía que árboles, piedras y animales acudían a escuchar a Orfeo e incluso los ríos paraban su curso para oírle), los dioses infernales le conceden su deseo pero con la condición de ésta que vaya tras de él y que no se vuelva a mirarla hasta llegar al mundo de los vivos, porque, si lo hace, ella volverá de nuevo al Infierno. Orfeo incumple el trato en el último momento y se vuelve a mirarla, ella regresa al mundo de las sombras. Orfeo que ya no puede volver por Eurídice, vaga por la tierra, se niega a mantener relaciones con el sexo femenino, inventa la homosexualidad masculina y finalmente es despedazado por las Bacantes de Tracia.
«Las feroces mujeres, …. vuelven a la carrera para dar muerte al vate, y mientras éste tendía las manos, y, entonces, por vez primera, hablaba en vano y nada conseguía con su voz, las sacrílegas le dan muerte y por aquella boca, oh Júpiter, que las rocas habían escuchado y comprendido los sentidos de las fieras, su alma expira y se aleja hacia los aires.»
(Ovidio, Metamorfosis XI, 3743. Traducción de A. Ruiz de Elvira)
Al llegar de nuevo al Infierno, es destinado a los Campos Elisios donde se reúne por siempre con su amada Eurídice.
Los Sátiros, compañeros de Baco, son seres mitad animal, mitad humano: tienen patas, orejas y cuernos de macho cabrío y cola de caballo. Los más importantes son Marsias y Sileno. Por ello también se las llama Silenos e incluso Faunos.
Príapo es el dios itifálico por antonomasia, guardián de huertos y jardines. Hijo de Baco y Venus, o de Adonis y Venus o de Zeus y Venus, su deformidad consistía en el tamaño descomunal de su miembro viril.
Eros (Cupido) y Pan tienen ambos genealogías discutidas. De ambos se dice que no tienen padres, pero también que Eros es hijo de Caos o de Ares y Afrodita o solo de Venus o incluso de Afrodita y Urano, etc. Se le representa como un niño alado que dispara flechas que provocan el amor. Pan es el dios pastoril de Arcadia. Con pezuñas, cuernos y orejas de macho cabrío tiene una genealogía muy discutida. Son famosos sus amores con Siringe, Eco y Pitis. Se le atribuye también la invención del onanismo.
Proteo, divinidad marina, dotado con el don de poder metamorfosearse, al igual que otras divinidades acuáticas, es hijo de Posidón.
Caronte es el barquero que transporta las almas de los muertos de un lado a otro de las lagunas del Infierno (lagunas Estigias), exigiendo por su trabajo la moneda que se colocaba en la boca a los que fenecían.
Himeneo, hijo de Baco y Venus y dios del matrimonio, es invocado como protector en la ceremonia nupcial.
Tritón es hijo de Posidón y Anfítrite y ocupa el fondo del mar. Soltero, vive en el palacio de oro de sus padres. Mezcla de pez y de humano.
Cibeles es la gran madre de los dioses. Representada montada en un carro tirado por leones. Sus sacerdotes se castraban a sí mismos y su culto se practicaba en las Bacanales.
Los dioses específicamente romanos más conocidos son: Jano, el dios con doble faz, hijo del Cielo y Hécate, es el más antiguo de los dioses. Sus hijos son Tibris o Tiber, la ninfa Canente y Fonto; Quirino, el dios sabino de la guerra; Maya, diosa del mes de mayo; Flora o Cloris, Anna Perenna, diosa protectora del pueblo romano.
Los orígenes del hombre
Según Hesíodo existen cinco edades en el origen del hombre. La primera, la de oro, corresponde a la felicidad, la justicia y a la feliz convivencia de dioses y hombres. Las siguientes serían de plata, bronce, la de los héroes y la de hierro, que es la contemporánea a Hesíodo, culmen de desdichas e injusticias.
Un elemento añadido al mito de las edades es Prometeo, el hijo del titán lápeto, protagonista de dos desacatos a Zeus. En su afán de ayudar a los hombres primitivos,
Prometeo comete el primer desacato: convence a los hombres de que ofrezcan a Zeus una de las dos partes en las que han dividido el buey que le han consagrado. Una tiene la carne y la otra los huesos cubiertos con la piel y la grasa del animal. Zeus elige ésta última e, irritado por el engaño, castiga a los hombres quitándoles el fuego sagrado (quizás la razón) y los medios de subsistencia. Prometeo, entonces, comete el segundo desacato: devuelve el fuego sagrado a los hombres. Zeus, en respuesta, castiga a los hombres enviándoles la primera mujer: Pandora (regalo de todos, como la llamó Hermes), acompañada de una tinaja llena de males. A Prometeo le reserva otro castigo mucho peor estar encadenado a una roca durante cuatrocientos años donde un águila le devorará a diario las entrañas, que renacerán todos los días para que el suplicio no acabe. Finalmente será liberado por Hércules, que acabará con el águila de un flechazo y le liberará de sus ataduras.
Pandora es ofrecida en matrimonio al hermano de Prometeo (el que ve las cosas antes), Epimeteo (el que ve las cosas después), que la acepta y de los que nacerá Pirra, la primera nacida mortal. Pandora, en casa de Epimeteo, destapa la tinaja y de ella salen todos los males, excepto la Esperanza que queda dentro porque ella la cierra antes de que salga
Según el cómico Filemón, Prometeo creó a los hombres con barro a imagen de los dioses y Hefesto a la mujer, Pandora.
Mito de la sucesión
El primer mito del que trataremos es el conocido como mito de la sucesión: Urano (el cielo) odia a los hijos que tiene con su madre Gea (la tierra) y los esconde en los abismos de ésta. La madre prepara una emboscada contra Urano y sólo el hijo menor, Cronos (el tiempo), decide enfrentarse a su padre. Gea le entrega una hoz dentada y cuando Urano se une a Gea en amoroso abrazo, Cronos corta los genitales de su padre y los arroja al mar.
La castración de Urano produce gotas de sangre que al caer a tierra originan las Erinias, las Gigantes y las Ninfas Melias. Las Erinias son las diosas encargadas de castigar a los parricidas, su aspecto es horrible (cabellos de serpientes y en sus manos serpientes que son látigos) y son tres: Alecto, Tisífone y Meguera. Los Gigantes son seres colosales, con poder semejante a los dioses, pero mortales. De las Ninfas Melias no conservamos sus nombres.
Al caer los genitales al mar, producen una espuma de la que surge la diosa del amor, la belleza y la pasión, Afrodita (Venus).
Cronos ocupa el poder y se casa con su hermana Rea. Tiene seis hijos (Hestia, Deméter, Hera, Hades, Posidón y Zeus). Comienza a devorar a sus hijos, pero el último, Zeus, escapa porque su madre lo esconde en una cueva y le da a su marido una piedra envuelta en pañales.
Zeus crece en Creta amamantado, bien por la leche de la cabra Amaltea, bien por la ninfa Amaltea con leche de cabra. Al crecer Zeus, consigue que su padre vomite a sus hermanos y con ellos la piedra que se tragó engañado, piedra que Zeus llevó a lo que hoy día es el santuario de *Delfos, donde aún hoy puede visitarse (aunque es copia de época romana). Después libera a los Cíclopes (seres monstruosos de un solo ojo en la frente) y a los Hecatonquires (seres de cien brazos).
Luego Zeus se enfrenta con su padre Cronos, le vence y ocupa el Olimpo, monte donde se decía que se encontraba la morada de los dioses. Así es como acaba el mito de la sucesión.
Descendencia de Zeus
El primer dios del que vamos a ocuparnos será, como no, el viejo Zeus.
Zeus es dios de múltiples apetencias eróticas, de ahí sus varios matrimonios, sus numerosas aventuras con diosas y, sobre todo, con mortales e incluso un amor homosexual con el joven Ganímedes. De estos abundantes affaires nacerán gran cantidad de hijos, divinos los tenidos con diosas y mortales los engendrados por madres mortales.
Zeus mantuvo relaciones con bastantes divinidades. Pasemos a verlas:
con Metis (la prudencia): ésta fue devorada por Zeus justo antes de nacer el retoño que ambos iban a tener, porque le fue anunciado al dios que el siguiente hijo de Metis sería un varón y que reinaría sobre todos sus hijos. De esta unión surgirá una hija que prosigue su proceso de gestación dentro de Zeus (en su cabeza) y poco después saldrá de ésta, adulta y perfectamente armada. Atenea es la diosa virginal, belicosa, protectora de ciudades y guerreros, patrocinadora de la inteligencia y las artes manuales.
Con Temis (la equidad): de esta unión nacen las Parcas y las Horas (Eunomía, Dike y Eirene).
Con Eurínome: madre por Zeus de las Gracias.
Con Deméter: fruto de la unión es Perséfone (Proserpina). Madre e hija eran objeto de culto en el santuario de Eleusis donde se celebraban los misterios eleusinos. Raptada por Hades se convirtió en la reina del Infierno y su madre en respuesta impidió el crecimiento de las simientes lo que se convirtió en un problema para las humanos. Zeus accedió a que pudiera verla durante seis meses al año y los otros seis continuara con Hades con lo que se explica el por qué de las estaciones terrestres.
Con Mnemosine (la Memoria): surgen las nueve Musas. Sus nombres son:
Clío (gloriosa, musa de la historia)
Euterpe (deliciosa, musa de la flauta y la música)
Talía (floreciente, musa de la comedia)
Melpómene (celebrada en cantos, musa de la tragedia)
Terpsícore (deliciosa danzante, musa de la poesía lírica y danza)
Erato (adorable, musa de la lírica coral)
Polimnia (cantora de himnos musa de la pantomima y la retórica)
Urania (celeste, musa de la astronomía)
Calíope (bella voz, musa de la poesía épica)
Las musas habitan el monte Helicón que está frente al monte Parnaso, el monte de los sabios, donde se encuentra el santuario de Delfos.