Mitologia: Musas

Para el género de plantas, véase Musa (planta).
 
 
Atenea junto a las Musas, de Frans Floris (c. 1560).
 
En la mitología griega las Musas (en griego antiguo Μοῦσαι Mousai) eran, según los escritores más antiguos, las diosas inspiradoras de la música y, según las nociones posteriores, divinidades que presidían los diferentes tipos de poesía, así como las artes y las ciencias. Originalmente fueron consideradas ninfas inspiradoras de las fuentes, cerca de las cuales eran adoradas, y llevaron nombres diferentes en distintos lugares, hasta que la adoración tracio-beocia de las nueve Musas se extendió desde Beocia al resto de las regiones de Grecia y al final quedaría generalmente establecida.
 
Aunque en la mitología romana terminaron siendo identificadas con las Camenas, ninfas inspiradoras de las fuentes, en realidad poco tenían que ver con ellas.
 
 
 
 Genealogía
 
La genealogía de las Musas no es la misma en todas las fuentes. La noción más común es que eran hijas de Zeus, rey de los olímpicos, y Mnemósine, diosa de la memoria, y que nacieron en Pieria (Tracia), al pie del monte Olimpo, por lo que a veces se les llamaba Piérides, pero algunos autores como Alcmán, Mimnermo y Praxila las consideraban más primordiales, hijas de Urano y Gea. Pausanias explica que había dos generaciones de Musas, siendo las primeras y más antiguas hijas de Urano y Gea y las segundas de Zeus y Mnemósine.
 
Otras versiones afirmaban que eran hijas:
 
De Píero y una ninfa pimplea (por lo que a veces se les llama Pimpleas o Pimpleides) a la que Cicerón llama Antíope;
De Apolo;
De Zeus y Plusia;
De Zeus y Moneta, probablemente una simple traducción de Mnemósine o Mneme, de donde son llamadas Mnemónides;
De Zeus y Minerva;
De Éter y Gea.
Se consideraba a Eufeme nodriza de las Musas y al pie del monte Helicón su estatua aparecía junto a la de Lino.
 
 Sobre su número
 
 
Tres musas en un bajorrelieve de Mantinea atribuido al taller de Praxíteles, siglo IV a. C.
 
Por Pausanias[1] sabemos que originalmente se adoraba a tres Musas en el monte Helicón en Beocia: Meletea (‘meditación’), Mnemea (‘memoria’) y Aedea o Aoide (‘canto’, ‘voz’). Se decía que su culto y nombres habían sido introducidos por vez primera por Efialtes y Oto. Juntas formaban el retrato completo de las precondiciones para el arte poético en las prácticas religiosas.
 
También se reconocía a tres en Sición, donde una de ellas llevaba el nombre de Polimatía, y en Delfos, donde sus nombres eran idénticos a los de las tres cuerdas de la lira, es decir, Nete, Mese e Hípate, o Cefiso, Apolonis y Boristenis, que eran los nombres que las caracterizaban con hijas de Apolo.
 
Como hijas de Zeus y Plusia se hallan menciones a cuatro Musas: Telxínoe (‘deleite del corazón’), Aedea, Arque (‘comienzo’) y Meletea. Algunas fuentes, en las que otra vez son consideradas hijas de Píero, mencionan siete musas: Neilo, Tritone, Asopo, Heptapora, Achelois, Tipoplo y Rhodia, y por último otras mencionan ocho, que también se dice que era el número reconocido en Atenas.
 
 Las nueve musas canónicas

Al final terminaría consolidándose en toda Grecia el número de nueve Musas. Homero menciona unas veces a una Musa (singular) y otras a unas Musas (plural), pero sólo una vez[2] dice que eran nueve. Sin embargo, no menciona ninguno de sus nombres. Hesíodo[3] es el primero que da los nombres de las nueve, que a partir de entonces pasaron a ser reconocidos. Plutarco afirma que en algunos lugares las nueve eran llamadas por el nombre común de Mneiae, ‘recuerdos’.
 
 
 
Las nueve musas canónicas: (de izquierda a derecha) Clío, Talía, Erato, Euterpe, Polimnia, Calíope, Terpsícore, Urania y Melpómene. Dibujo de un sarcófago en el Museo del Louvre.
 
Las nueve musas canónicas son:
 
Calíope (Καλλιόπη, ‘la de bello rostro’);
Clío (Κλειώ, ‘la que celebra’);
Erato (Ἐρατώ, ‘amorosa’);
Euterpe (Ευτέρπη, ‘deleite’);
Melpómene (Μελπομένη, ‘cantar’);
Polimnia (Πολυμνία, ‘muchos himnos’);
Talía (θάλλεω, ‘florecer’);
Terpsícore (Τερψιχόρη, ‘deleite de la danza’);
Urania (Ουρανία, ‘celestial’).
A pesar de la extendida creencia, no había correlación entre las artes tradicionales (que por otra parte eran seis) y las Musas, siendo tal asociación una innovación posterior.
 
 
 Representaciones artísticas
En las obras de arte más antiguas se encuentran sólo tres Musas y sus atributos son instrumentos musicales, tales como la flauta, la lira o el bárbito.
 
En el arte romano, renacentista y neoclásico, cada una de las nueve Musas recibían al ser representadas en esculturas o pinturas atributos y actitudes diferentes, en función de la disciplina artística o científica con la que eran asociadas, lo que permitía distinguirlas:
 
Calíope (poesía épica) aparece con una tablilla y un estilete, y a veces con un pergamino.
Clío (historia) aparece sentada, con un pergamino abierto o un cofre de libros.
Erato (lírica y poesía amorosa) lleva una lira.
Euterpe (música y poesía lírica) con una flauta.
Melpómene (tragedia) con una máscara trágica, la cabeza rodeada de hojas de parra y llevando coturnos.
Polimnia (poesía sacra y geometría) aparece con gesto serio.
Talía (comedia) aparece con una máscara cómica.
Terpsícore (danza) aparece con un instrumento musical de cuerda (la lira o la viola) y a veces bailando.
Urania (astronomía y astrología) con un compás y un globo celeste.
En algunas representaciones las Musas aparecen con plumas sobre sus cabezas, aludiendo a la competición con las Sirenas. También aparecían en ocasiones acompañadas de Apolo.
 
 Mitos

 

 
Las Musas con Apolo Musageta, por Baldassarre Peruzzi.
 
En los poemas homéricos se considera a las Musas diosas de la música y la poesía que viven en el Olimpo. Allí cantan alegres canciones en las comidas de los dioses, y en el funeral de Patroclo cantaron lamentos. De la estrecha relación existente en Grecia entre la música, la poesía y la danza puede también inferirse que una de las ocupaciones de las Musas era el baile. Como se les adoraba en el monte Helicón eran naturalmente asociadas con Dioniso y la poesía dramática, y por esto eran descritas como sus acompañantes, compañeras de juego o niñeras.
 
El poder que se les atribuye con más frecuencia es el de traer a la mente del poeta mortal los sucesos que ha de relatar, así como otorgarle el don del canto y darle elegancia a lo que recita. No hay razón para dudar de que los poetas más antiguos eran sinceros en su invocación a las Musas y que realmente se creían inspirados por ellas, pero en épocas posteriores, al igual que en la actualidad, tal invocación es una mera imitación. (Véase «Funciones en la literatura» más adelante.)
 
Al ser diosas del canto, están naturalmente relacionadas con Apolo, el dios de la lira, quien también instruía a los bardos y era mencionado junto a ellas incluso por Homero. En épocas posteriores Apolo es situado en muy estrecha relación con ellas, pues se le describe como jefe del coro de las Musas con el epíteto Musageta (Μουσαγέτης).
 
Otra característica más de las Musas es su poder profético, que les pertenece en parte porque eran consideradas como ninfas inspiradoras y en parte por su relación con Apolo, el dios profético de Delfos. De ahí que instruyeran, por ejemplo, a Aristeo en el arte de la profecía.
 
Como los poetas y los bardos obtenían su poder de las Musas, y aunque la idea más general es que, como las demás ninfas, eran divinidades virginales, algunos eran con frecuencia llamados sus discípulos o hijos:
 
Lino es llamado hijo de Anfímaro y Urania, o de Apolo y Calíope, o de Terpsícore;
Jacinto, hijo de Píero y Clío;
Orfeo, de Calíope o Clío;
Tamiris, de Erato.
Aunque las musas no tienen ciclo legendario propio, sí se les atribuyen algunos mitos menores:
 
Marsias era un pastor frigio (en otras versiones, un sátiro) que desafió a Apolo a un concurso de música. Había encontrado un aulos inventado por Atenea que ésta había tirado porque le hacía hinchar sus mejillas. Apolo tocó su lira y Marsias esta flauta, y ambos lo hicieron tan bien que ni Midas, al que habían invitado como juez, ni las Musas pudieron decretar un vencedor. Entonces Apolo retó a Marsias a tocar el instrumento del revés: él giró su lira y tocó, pero el aulos no podía tocarse del revés. Entonces las Musas declararon vencedor a Apolo, pero Midas objetó contra este veredicto. Las Musas estaban en mayoría y se negaron a ceder. Apolo, para castigar a Marsias por su soberbia y audacia al retar a un dios, le ató a un árbol y lo desolló vivo, dando su sangre origen al río Marsias (en otras versiones, los faunos, los sátiros y las dríades le lloraron tanto que fueron sus lágrimas las que engendraron el río). Seguidamente tocó la cabeza de Midas, y las orejas de éste crecieron hasta ser como las de un burro.
Las Piérides eran nueve doncellas hijas del rey Píero de Pieria, en Tracia, muy hábiles en el arte del canto que, orgullosas de su talento, desafiaron a las Musas. Las ninfas del Parnaso fueron nombradas como jueces, y como era de esperar fallaron a favor de las Musas. Éstas castigaron a las Piérides transformándolas en urracas, tornando así sus voces en graznidos.
Tras ser asesinado por Dioniso, las Musas recogieron los trozos del cadáver de Orfeo, hijo de Calíope, y los enterraron al pie del sagrado monte Olimpo, donde se dice desde entonces que los ruiseñores cantan con más dulzura que en ningún otro lugar.
Tamiris, legendario cantor hijo de Filamón y la ninfa Argíope, desafió a las Musas, exigiendo de salir vencedor unirse sucesivamente con las nueve. Las Musas vencieron, y cegaron a Tamiris por su hibris.
Las Sirenas, que igualmente se atrevieron a competir con ellas, fueron privadas de las plumas de sus alas, que las propias Musas se pusieron como adorno.
 
 Funciones en la sociedad
La palabra griega mousa es un sustantivo común además de un tipo de diosa: significa literalmente ‘canción’ o ‘poema’. La palabra deriva probablemente de la raíz indoeuropea *men-, que es también el origen del griego Mnemósine, del latín Minerva, y de las palabras castellanas mente y museo. O, alternativamente, de *mont-, ‘montaña’, debido a su residencia en el monte Helicón, que es menos probable en significado, pero más probable lingüísticamente.
 
Las Musas eran por tanto las personificaciones y las patrocinadoras de las representaciones de discursos en verso o mousike (de donde proviene «música»), ‘arte de las Musas’. En el periodo arcaico, antes de que los libros estuviesen ampliamente disponibles, esto incluía casi todas las formas de enseñanza: el primer libro griego de astronomía, por Tales, estaba escrito en hexámetros dactílicos, igual que muchas otras obras de la filosofía presocrática. Tanto Platón con los pitagóricos incluían explícitamente la filosofía como un subgénero de mousike. Heródoto, cuyo principal medio de expresión era la recitación pública, llamó a cada uno de los nueve libros de sus Historias con el nombre de una Musa diferente.
 
Para el poeta y legislador Solón, las Musas era «la clave de la buena vida», pues traían tanto la prosperidad como la amistad. Solón buscó la perpetuación de sus reformas políticas a través del establecimiento de la declamación de su poesía (completada con invocaciones a sus Musas prácticas) por parte de chicos atenienses en los festivales de cada año.
 
 Funciones en la literatura
Las Musas son invocadas típicamente al principio, o cerca, de un poema épico o historia clásica griega. Servían de ayuda a un autor, o como auténtico orador del que el autor no era más que la voz. Originalmente la invocación a las musas era una indicación de que el orador se movía en la tradición poética, de acuerdo a las fórmulas establecidas.
 
Algunos ejemplos clásicos son:
 
Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos,
que, después de destruir la sacra ciudad de Troya,
anduvo peregrinando larguísimo tiempo
 
Homero, Odisea I
 
Cuéntame, Musa, las causas; ofendido qué numen
o dolida por qué la reina de los dioses a sufrir tantas penas
empujó a un hombre de insigne piedad, a hacer frente
a tanta fatiga. ¿Tan grande es la ira del corazón de los dioses?
 
Virgilio, Eneida I

¡Oh musas, oh altos genios, ayudadme!
¡Oh memoria que apunta lo que vi,
ahora se verá tu auténtica nobleza!
 
Dante, La Divina Comedia, Infierno II
Canta celeste Musa la primera desobediencia del hombre. Y el fruto de aquel árbol prohibido cuyo funesto manjar trajo la muerte al mundo y todos nuestros males con la pérdida del Edén, hasta que un Hombre, más grande, reconquistó para nosotros la mansión bienaventurada
 
John Milton, El paraíso perdido I
Quién me diera una musa de fuego que os transporte al cielo más brillante de la imaginación; príncipes por actores, un reino por teatro, y reyes que contemplen esta escena pomposa
 
William Shakespeare, prólogo de Enrique V
Estas, que me dictó, rimas sonoras, culta sí, aunque bucólica Talía
 
Luis de Góngora, primeros versos de la Fábula de Polifemo y Galatea
 
Culto a las Musas
La adoración de las Musas señala originalmente a Tracia y Pieria sobre el monte Olimpo, desde donde fue introducido a Beocia, de tal forma que los nombres de las montañas, grutas y fuentes relacionados con su culto fueron igualmente transferidos del norte al sur. Cerca del monte Helicón, se decía que Efialtes y Oto (los Alóadas) les ofrecieron los primeros sacrificios, y en el mismo lugar había un santuario con sus estatuas, las fuentes Hipocrene y Aganipe (por la que a veces eran llamadas Aganípedas), y sobre el monte Leibethrion, que está relacionado con el Helicón, había una gruta consagrada a ellas. Se decía que Píero, un macedonio, fue uno de los primeros en introducir la adoración a las nueve Musas desde Tracia a Tespias, al pie del Helicón. Allí había un templo y estatuas, y los tespios celebraban un solemne festival de las Musas en el Helicón, llamado Museia (Μουσεἲα). El monte Parnaso estaba de igual forma consagrado a ellas, con la fuente de Castalia, cerca de la cual tenían un templo, y la cueva Coricia, por las que eran a veces llamadas Castálidas, Corícides o Coricianas.
 
Desde Beocia, que se convirtió por tanto en el centro de adoración de las nueve Musas, se extendió más tarde en las regiones adyacentes y más distantes de Grecia. Por esto se encuentra un templo de las Musas en la Academia de Atenas; se les ofrecían sacrificios en Esparta antes de ir a la batalla; en Trecén, donde su culto fue introducido por Ardalo, se les ofrecían sacrificios junto con Hipnos, el dios del sueño; en Corinto tenían consagrada la fuente Pirene, la fuente de Pegaso; en Roma tenían un altar en común con Hércules, quien también era considerado un Musageta, y poseían un templo en Ambracia adornado con sus estatuas.
 
La adoración a las Musas solía estar también relacionado con el culto heroico de poetas: tanto la tumba de Arquíloco en Tasos como las de Hesíodo y Tamiris en Beocia albergaban festivales en los que las declamaciones poéticas eran acompañadas de sacrificios a las Musas.
 
Los sacrificios que se les ofrecían consistían en libaciones de agua o leche y de miel. Las diversos epítetos con las que eran designadas por los poetas proceden en su mayor parte de los lugares que les estaban consagrados o en los que eran adoradas, aunque algunos aluden a la dulzura de sus canciones.
 
Cuando Pitágoras llegó a Crotona, su primer consejo a los crotonienses fue construir un altar a las Musas en el centro de la ciudad, para impulsar la armonía cívica y el aprendizaje.
 
La biblioteca de Alejandría y su círculo de investigadores se formaron alrededor de un mousaion (‘museo’ o altar de las Musas) cercano a la tumba de Alejandro Magno.
 
Muchas figuras de la Ilustración buscaron restablecer un «Culto a las Musas» en el siglo XVIII. Una famosa logia masónica en el París prerrevolucionario era llamada Les Neuf Sœurs (‘nueve hermanas’, es decir, nueve Musas), y a ella asistieron Voltaire, Benjamin Franklin, Danton y otros personajes influyentes de la época. Un efecto secundario de este movimiento fue el uso de la palabra museo (originalmente, ‘lugar de culto a las Musas’) para referirse a un lugar destinado a la exhibición pública de conocimiento.
 
 Miscelánea
La poetisa Safo de Lesbos fue recompensada con el cumplido de ser llamada «la décima Musa» por Platón.
La Constitución de 1920 de Gabriele D’Annunzio para el Estado libre de Fiume estaba basado en torno a las 9 musas e invocaba a Energeia (‘energía’) como «la décima Musa».
San Agustín escribe sobre el origen de la Leyenda de las Nueve Musas en su obra De doctrina christiana (Libro II, capítulo 17) y explica una refutación de Varro.
En Nueva Orleans hay nueve calles llamadas en honor de las Musas.
 
 
 Musas griegas
 
 
 
 
Según la mitología griega, las Musas son las nueve hijas de Zeus y de Mnemósine. Éstas fueron engendradas, según el mito, en nueve noches consecutivas.
 
Según el historiador griego del S.II Pausanias, al principio las musas fueron tres: Aedea (el canto, la voz), Meletea (la meditación) y Mnemea (la memoria). Juntas representaban las precondiciones del arte poético en la práctica del culto religioso.
 
La tradición les atribuía dos residencias: la una sobre el monte del Parnaso y la otra sobre el Helicón. Es Platon en el año 401 a.c. aprox. y, posteriormente, los autores neoplatónicos, el que hace de nueve Musas las mediadoras entre el dios y el poeta o cualquier creador intelectual.
 
 
 
Contrariamente a una creencia difundida, no hay ningún tipo de correlación entre los artes tradicionales y las Musas. Las Musas presentes en las artes son:
 
Calíope: Musa de la elocuencia y de la poesía épica. Sus diferentes representaciones artísticas son una corona de laureles, un libro, una tablilla, un estilete y una trompeta.
 
Clío: Es la musa de la historia. Sus diferentes representaciones artísticas son una corona de laureles, un libro o un pergamino, una tablilla, un estilete y un cisne.
 
Erato: Es la musa del arte lírico de la elegía. Sus representaciones artísticas con una lira, una viola y un cisne.
 
Euterpe: Es la musa de la música. Su representación artística suele ser una flauta (simple o doble).
 
Melpómene: Es la musa de la tragedia. Se representa con una corona, con una espada o con una máscara trágica.
 
Polimnia: Es la musa de la retórica. Se representa con un gesto serio y con un instrumento musical (normalmente un órgano).
 
Talía: La musa de la comedia. Normalmente se la representa con un instrumento de música (generalmente una viola), una máscara cómica y un pergamino.
 
Terpsícore: La musa de la danza. Se la representa con un instrumento musical de cuerda: una viola o una lira.
 
Urania: La musa de la astronomía y de la astrología. Es representada habitualmente con un compas, con una corona de estrellas y con un globo celeste.
Extraido de:
 
“Wikipedia”
Published in:  on September 17, 2009 at 6:18 am Leave a Comment

Seres Mitologicos,adentrate en el Mundo de lo Fantastico

Es un tema que realmente no sé cómo tratarlo, ya que a veces en la ciencia se dice que hay seres que se creían simplemente de ficción y luego se ha demostrado que existieron. Así que no sé si darle un voto de confianza o clasificarlo directamente en el apartado de “sucesos extraños”… Lo que sí es cierto es que hay mucha literatura al respecto.
 
Haré un resumen de los seres que para mí creo que son los más sonados y de los que más se ha hablado, pero quiero dejar claro que hay muchos más, y dejaré una web en la que se clasifican muy bien.
 
Para empezar, hay que tener claro que se pueden clasificar según su tipología o según la cultura de donde provean.
 
Hablaré primero de los Dragones por ejemplo, esos seres alados con escamas, de dimensiones gigantes y que lanzan fuego por doquier. simbolizan el poder de las tinieblas, del caos.
 
El primer dios del Olimpo Urano y su mujer Gea “la tierra” tuvieron doce hijos poderosos, “los doce titanes” eran cíclopes, que son gigantes con un solo ojo en mitad de su frente.
 
Pero también tuvieron Hecatónquiros, que son enormes dragones, con cincuenta cabezas y cien brazos. Urano asustado ante tal fuerza y tan diabólica creación sobrenatural, mando que los lanzaran al abismo.
 
Allí quedaron encadenados a unos rocas. Por esta razón en las leyendas nos cuentan que este tipo de seres viven en als entrañas de la tierra, en los subsuelos, esa es su morada por excelencia, ahí nadie puede verlos.
 
 
Sin embargo el dragón para los chinos es todo lo contrario. El dragón simboliza la energia que mueve el universo. De ahí viene el Yin y el Yang.
 
En el periodo de invierno, oscuridad que es el Yin el dragón se esconde en las entrañas de la tierra. En primavera periodo del Yang, sale de su escondite lleno de luz, fuerte para transformar y renovar la tierra. Además es también un amuleto de la suerte y favorece la abundancia y fertilidad para los Chinos.
 
El Ave Fénix, ese ave enorme (por qué todos los seres mitológicos, o casi todos más bien, tenían esas proporciones de gigantismo) que se reducía a cenizas y volvía a emerger de esas mismas cenizas.
 
Otro ser mitológico son las sirenas, esas bellas mujeres con cola de pez, con una voz tan suave y un cántico tan sensual, que atraían de esa forma a los marineros, hipnotizándolos con sus cánticos. son hijas del río Aquelaos y de Caliope la musa de las poesía.
 
Ellos representaban los encantos del mar, pero también la desgracia y el peligro. Les gusta provocar naufragios con sus bellos cantos.
 
Los antiguos Griegos reproducían las imágenes de las sirenas en monumentos funerarios, generalmente, hacían grabados de sirenas sentadas junto a huesos humanos.
 
Los centauros, que son Legendarios seres mitad hombre y mitad inferior caballo. De ahí parte el primer centauro que fue hijo de Ixión.
 
Este fue el malvado príncipe de Tesalia y de Nefele, esta tomó la forma de a diosa Heras. De dicha unión nació el Centauro. El primer Centauro se unió a las yeguas de Magnesia y así se dio la estirpe de los Centauros.
 
 
Estos son temidos por los guerreros ya que son muy fuertes y buenos guerreros. Además les gusta mucho divertirse y emborracharse, se vuelven aún más malvados y violentos. Ellos formaban parte del cortejo de bacanales de Dionisio.
 
Una Quimera es un ser mitológico casi imposible de imaginarlo: tiene cabeza y cuerpo de león, aliento de fuego y cola de serpiente, te lo puedes imaginar? la verdad es que bastante difícil. Los antiguos Griegos representaban a este maléfico y monstruoso animal con el Tifón, un dragón de cien cabezas y la otra mitad de Equidna (mujer con cuerpo de serpiente).
 
 La quimera es un ser muy veloz y sanguinario, es capaz de comerse un rebaño entero de ovejas en pocas horas.
 
El Unicornio un ser mitológico precioso, fabuloso. Su gran cuerno en mitad de la frente en espiral, su cabello blanco, su barba de chivo.
 
Existen miles de leyendas a lo largo del país de este maravilloso ser, lo que hace pensar que fue cierto que en alguna época existió. Entre la magia y la luz aparece el unicornio al cual en las leyendas medievales se le consideraba, como símbolo de pureza, fortaleza.
 
 Es muy asustadizo por eso su hábitat suele ser bosques solitarios y muy frondosos donde poder esconderse. Aunque le gusta estar en solitario, no esta escondido.
 
A este ser le gusta beber agua en movimiento y su vista es muy aguda, es capaz de mirar fijamente al sol. A pesar de ser ermitaño, le encanta ser acariciado por una doncella, la pureza que le transmite, le hace ser dócil hacia ella.
 
 Mantiene toda su agilidad a pesar de ser mayor, es ágil y veloz, desaparece en instantes y no deja rastro de su camino.
 
El cuerno del unicornio es un portal hacia otras dimensiones, cuando el unicornio muere este guarda todo su poder, además de ser también el principal de sus sentidos y sentimientos.
 
 
En el manuscrito de Magnalucius se cuenta que el hombre y el unicornio eran razas humanas, se dice que el hombre fue el primero que lo observó y además le dio nombre.
 
Vivieron juntos hasta el comienzo de la edad de oro, pero el dragón enemigo del unicornio llegando así a la edad de plata.
 
Engañó al hombre y le volvió ambicioso, lo lleno de odio, envidia y le hizo vengativo y así sucesivamente hasta llegar a la edad de hierro.
 
El Fauno pertenece a la mitología Romana, y también era llamado Lupercus, “el que protege del lobo”, porque él era el encargado de proteger al ganado, aunque realmente proviene de otra divinidad itálica y al final los dos nombres acabaron fundiéndose a uno “Fauno Luperco”. Fauno era un rey latino, hijo de Picus y Cannes.
 
Tras su muerte le convirtieron en el dios Fauto y es adorado en un bosque sagrado a las afueras de Tivoli. Se le asocia a las pieles de lobo, los cálices y las coronas. .
 
Són sólo algunos de los seres que existen, pudiendo enumerarse cientos de ellos en cada cultura. Aquí dejo en enlace de la web que tiene mucha más información sobre mitología de este tipo, con imágenes muy buenas, Para quien quiera adentrarse en el mundo de los seres mitológicos.
Published in:  on April 19, 2009 at 2:26 am Leave a Comment

El Sátiro en la mitología greco-latina

Se define como Sátiro a una criatura que encarna la fuerza vital de la naturaleza, dentro de la mitología griega.
 
Junto con las Ménades, forman el cortejo dionisiaco. Conforman una tribu, cuyo padre Sileno, y los tres mayores son Marón, Leneo y Astreo, que eran iguales a su padre. Otras versiones afirman que estos tres fueron los padres de los sátiros.
 
Aparecen representados con formas variadas, pero la básica es la de mezcla de hombre y carnero, con orejas puntiagudas y cuernos en la cabeza, nariz chata y cabellera abundante, con cola de cabra y priapismo (erección) permanente. Suelen cubrirse con pieles de animales.
 
En las representaciones romanas, se confunden los sátiros con los faunos (que tenían patas de chivo)
 
La personalidad de estas criaturas es alegre y picaresca, aunque puede tornarse peligroso y violento; disfrutan de los placeres físicos en general, el alcohol, la danza, son bisexuales.
 
En las manifestaciones del arte griego arcaico, aparecen representados como ancianos y feos, pero posteriormente, se suavizan con aspecto juvenil y grácil.
 
El Sátiro en la mitología romana:
 
El Sátiro romano es considerado como el espíritu de los bosques y se identifica con el dios Pan.
 
Las representaciones de los sátiros romanos son las que perduraron posteriormente en el arte. El aspecto difiere con el del Sátiro griego, ya que se lo representa como una criatura mitad humana, y de la cintura para abajo con cuerpo de cabra. Solían tener cuernos de cabra o carnero. Los poetas romanos suelen confundirlos con los faunos, de origen diferente.
 
 
El Sátiro en la mitología greco-latina
 
 
Otras mitologías reconocen la existencia de criaturas similares a los sátiros greco-latinos, como en el folklore eslavo los lisovik, o los carantoñas de los bosques del noroeste de la península ibérica. Estas criaturas se asemejan a los sátiros en su carácter alegre, festivo, su promiscuidad sexual o su debilidad por el vino.
 
En la mitología cristiana, la representación del Sátiro se asimiló con el diablo, y actualmente se representa como criatura con patas y cuernos de cabra.
 
 
 
 
Los genios en la mitología árabe

 
Un genio es un ser fantástico de la mitología semítica. La palabra proviene del árabe yinn.
En la antigüedad, los genios eran los espíritus de los pueblos que habían desaparecido, que salían por las noches para molestar y se escondían al amanecer. Para otras mitologías, son seres de fuego. Para todas las tradiciones, son criaturas con cualidades de duendes, que pueden ser benéficos o dañinos para los humanos.
 
El Islam tomó parte de estas creencias antiguas, que subsisten hasta nuestros días.
 
 
Los genios en la mitología árabe
 
 
El Corán denominó con este nombre a muchas manifestaciones diferentes de los países islámicos. Un genio puede protagonizar prácticas mágicas (para los pueblos de origen mazdeísta), ser un ladrón nocturno, o un tentador del desierto (para los tuareg), en la India son invasores del hogar, que deben ser expulsados con una ceremonia del Corán, similar al exorcismo católico.
 
En el Islam consideran a los genios como seres creados con fuego sin humo, con libre albedrío, que pueden obedecer a Dios, a Iblís, al demonio.
 
Son la tercera raza que Dios creó, además de los ángeles y humanos. A diferencia de los ángeles, comparten el mundo físico con los hombres y son tangibles, pero pueden tomar cualquier forma o ser invisibles. Pueden casarse y procrear con los humanos, tanto que la legislación islámica medieval regulaba los casamientos de genios y humanos y todos los aspectos relativos. Aunque muchos pensadores medievales musulmanes dudaron de la existencia de estas criaturas.
 
En las zonas rurales musulmanas, se mantiene esta creencia y aparecen en la literatura popular. En Occidente se conocen estas criaturas, pero sobre todos las malignas como el Ifrit, que figuran en los cuentos de “Las mil y una noches”
 
 
Características de los genios:
 
Son una especie amoral, pero no imprescindiblemente malignos, pero suelen ser bromistas y embaucadores.
 
Los genios pueden ser invisibles o de formas cambiantes, pueden ser animales, o mujeres hermosas que seducen a los hombres para quitarles la energía, similares a los súcubos. Pueden ocasionar la locura, atravesar paredes y seres vivos, desplazarse a grandes velocidades, convertirse en seres humanos y suplantar a familiares y conocidos.
Normalmente son invisibles para los humanos, para que los hombres no se relacionen normalmente con ellos.
 
Se organizan en jerarquías y dinastías. Es posible dominarlos mediante un objeto, para convertirlos en esclavos.
Published in:  on April 10, 2009 at 5:24 pm Leave a Comment

Panteón (mitología)

Panteón es el conjunto de todos los dioses de una religión o mitología politeísta particular, como los dioses del hinduismo, la mitología griega o la mitología nórdica. Proviene del griego παν, pan: ‘todo’ y θεών, theón: ‘de los dioses’).
Desde el siglo XVI la palabra también ha sido usada en un sentido secular, refiriéndose a un grupo de gente exaltada.
 
Published in:  on March 29, 2009 at 1:53 am Leave a Comment

MITOLOGIA CLASICA

Introducción
 
Tradicionalmente se entiende que la mitología es el conjunto de las leyendas y que una leyenda es todo relato de sucesos que son inciertos e incomprensibles, pero sobre los cuales existe una tradición que los presenta como acaecidos. Leyenda, en sentido amplio, y mito, en su sentido más amplio, son una misma cosa.
 
La mitología clásica es el conjunto de leyendas o mitos griegos y romanos que tuvieron vigencia como tales leyendas en cualquier momento del ámbito temporal que va desde los orígenes de la civilización griega y romana hasta el año 600 d. C.
 
Mitografía es el conjunto de obras literarias que tratan de la mitología. En particular, mitografía es el conjunto de obras literarias griegas y latinas desde los orígenes hasta el s. XII d. C. que tratan de la mitología clásica, ya sea en forma sistemática, ya en alusiones o en utilizaciones de cualquier clase o extensión.
 
Aunque podemos ver otro concepto de mitografía: la investigación científica de las leyendas o conjunto de los estudios modernos sobre ellas.
 
Los datos ofrecidos por la mitografía en sentido restringido son el material básico para la mitología clásica y junto a ellos toda clase de indicios o datos (iconográficos: representaciones pictóricas y escultóricas; epigráficos; etc.).
 
Todos los mitos o leyendas contienen tres elementos comunes:
 
Falta de comprobabilidad: esto afecta a parte de las leyendas, pero hay partes claramente imposibles (Helena nació de un huevo).
 
Pretensión de veracidad: todos pretenden ser ciertos en su totalidad, tal y como los cuenta el mito.
 
Tradicionalidad: todos has sido narrados por muchas personas y vueltos a narrar por otras.
 
La fecha del 600 d.C. para cerrar el ámbito temporal coincide con el comienzo de la Edad Media.
 
Pasaremos ahora a ver la relación entre historia, mito y novela.
 
El mito está entre la historia y la novela. La historia se caracteriza por su certeza y la novela, por su ficción. El mito participa de ambas características.
 
El mito en sentido amplio se divide en tres especies:
 
mito propiamente dicho, es el relato acerca de dioses o de fenómenos de la naturaleza más o menos divinizados (Zeus, Hera, Atenea,…).
 
leyenda, propiamente dicha, es el relato acerca de héroes, heroínas o personajes similares, caracterizados siempre como seres humanos notables dentro de su colectividad y con nombre propio (Edipo, Orestes, Jasón,…)
 
cuento popular, es el relato acerca de personajes humanos indeterminados, a veces sin nombre propio, pero de notable interés por sus hazañas o cualidades (un cazador, un pastor,…).
 
Estos tres subtipos pueden mezclarse en una misma narración mítica, por lo que esta división a veces no es demasiado efectiva.
 
Y ahora, por último, hablaremos brevemente sobre el origen de la mitología.
 
Los orígenes del mito son diversos:
 
los mitos intentan explicar las fuerzas o fenómenos de la naturaleza y las cualidades o realidades morales del hombre individual y de sus experiencias sociales (simbolismo). Según esto, los dioses representarían ideas o símbolos: Apolo y Hefesto, el fuego; Posidón, el agua; Hera, el aire; Atenea, la inteligencia; Afrodita, el deseo; etc.
 
los mitos explican hechos triviales de la vida corriente que se convierten en hazañas o rarezas por confusión en la tradición oral de la leyenda. Por ejemplo, Pasífae, la mujer de Minos, no tuvo relaciones con un toro, de las que nacería el Minotauro, sino con un joven llamado Toro.
 
los mitos de los dioses proceden de algunos gobernantes que por su enorme poder acabaron siendo considerados como dioses, de ahí su elevado número.
 
Vamos a comenzar nuestra descripción de la mitología clásica por los mitos divinos en una segunda parte hablaremos de los relatos en los que el hombre es el principal protagonista, es decir, las leyendas. Éstas están agrupadas en las grandes estirpes que gobernaron las principales ciudades griegas antiguas: Argos, Micenas, Tebas, Troya, Atenas, Esparta,…
 
 
 
 
 
 
 
Divinidades
 
«En primer lugar existió el Caos. Después Gea la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los Inmortales que habitan la nevada cumbre del Olimpo.»
 
(Hesiodo, Teogonía 116118. Traducción de Aurelio Pérez Jiménez)
 
 
 
«Zeus rey de dioses tomó como primera esposa a Metis, la más sabia de los dioses y hombres mortales. Mas cuando ya faltaba poco para que naciera la diosa Atenea de ojos glaucos, engañando astutamente su espíritu con ladinas palabras, Zeus se la tragó por indicación de Gea y del estrellado Urano. Así se lo aconsejaron ambos para que ningún otro de los dioses sempiternos tuviera la dignidad real en lugar de Zeus.»
 
 
 
(Hesiodo Teogonía 886893. Traducción de Aurelio Pérez Jiménez)
 
 
 
con Leto: engendra a Apolo (Febo) y a Ártemis (Diana). Nacieron en Delos que hasta entonces era una isla que vagaba sin rumbo pero que fue el único lugar que acogió a Leto porque Hera había amenazado a todos los lugares que se atrevieran a aceptar que diera a luz en ellos. Como premio Delos quedó fija en un lugar. La primera hazaña de Apolo fue la matanza de la serpiente Pitón. Este monstruo desempeñaba las funciones proféticas en Delfos, pero el dios la mató, la despellejó e instituyó por su muerte los juegos Píticos. Apolo es identificado con el Sol y su hermana Ártemis con la Luna.
 
con Hera: nacen tres dioses: Hebe, Ares y llitía. Hera por sí sola engendra a Hefesto (Vulcano). Para la primera unión Zeus se disfrazó de cuclillo asustado por el mal tiempo. Hera lo recoge y lo cubre con su ropa, momento en que Zeus aprovecha para recobrar su figura original e intenta forzar a la diosa. Ésta pide que la respete y Zeus le promete que la hará su esposa. Hera consiente a esta unión a espaldas de sus padres.
 
«…………………………….La vio Zeus, que las nubes acumula,
y nada más verla, el amor le envolvió las sagaces mientes,
como la primera vez que se habían unido en el amor,
cuando ambos acudieron al lecho a escondidas de sus padres.»
 
(Homero, Ilíada XIV, 292296. Traducción de Emilio Crespo Güemes)
 
Este matrimonio perdurará para siempre aunque los devaneos amorosos de Zeus lo pondrán en peligro. Hera llevó muy mal los engaños de su marido y ha pasado a la posteridad como ejemplo de fidelidad conyugal.
 
El hijo de Hera, Hefesto, nació cojo y se dedicó a la herrería. Es el dios del fuego y artífice de todo tipo de objetos, vehículos e instrumentos.
 
De los otros hijos de Zeus y Hera, Hebe simboliza la juventud y es capaz de rejuvenecer a los viejos. Ares es dios de la guerra. Brutal, sanguinario, torpe y sin inteligencia para guerrear hace el ridículo en muchos combates.
 
 
 
«Mirándolo con torva faz replicó Zeus que las nubes amontona:
`¡No me vengas, veleidoso, a gimotear sentándote a mi lado!
Eres para mí el más odioso de los dioses dueños del Olimpo,
pues siempre te gustan las disputas, los combates y las luchas.
Tienes el furor incontenible e irreprimible de tu madre.’
 
 
 
(Homero, llíada V, 888899. Traducción de Emilio Crespo Güemes)
 
Fue amado por Afrodita y de ellos nacieron Fobo (temor), Dino (terror) y Harmonía. También se cuenta que Ares es padre de las Amazonas. Ares es también padre de Enomao con Harpina, de Alcipe con Halirroto, de Cieno nace Licaón y Diomedes de Pirene.
 
La última hija de Zeus y Hera es llitía, la diosa protectora de los partos, que es capaz de adelantarlos, retrasarlos o suprimirlos.
 
 
 
Con Dione: según algunos autores Zeus y Dione fueron padres de Afrodita, la cual engendró a Príapo, divinidad símbolo de la virilidad, con Dionisos, mantuvo, asimismo, relaciones con Adonis compartidas con Perséfone y con Anquises con quien engendró a Eneas, el príncipe troyano, fundador de la nación romana y de la gens Iulia.
 
Con Maya: tuvo a Hermes (Mercurio), el mensajero de los dioses, que es representado siempre con el caduceo (una vara de oro), el pétaso o sombrero y las alas en los pies. Dios elocuente y astuto, inventor de la palabra y las lenguas, fue protector de mentirosos y ladrones y patrocinador del comercio.
 
«Mercurio, elocuente nieto de Atlas, que astuto modelaste los hábitos salvajes de los hombres, recién surgidos, con la voz y el ejercicio de la noble palestra, a ti te cantaré, como mensajero que eres del gran Júpiter y de los dioses, y padre de la corva lira, mañoso para ocultar con gracioso hurto cualquier cosa que haya sido de tu agrado.”
 
(Horacio, Épodos, 1, 1-7. Traducción de Vicente Cristóbal)
 
 
 
Los dos mitos más célebres de Hermes son la fabricación de la primera lira con el caparazón de una tortuga y del robo de las vacas de Apolo, hechos que realizó el mismo día en el que nació.
 
Los dioses Olímpicos son doce, a saber: Zeus, Hera, Deméter, Hestia, Apolo, Ártemis, Ares, Afrodita, Hermes, Atenea, Hefesto y Posidón.
 
Zeus tuvo numerosos hijos con mujeres mortales a los que ahora simplemente mencionaremos y de los que luego hablaremos más ampliamente:
 
con Io: Épafo, antepasado de Dánao, de Perseo, de Hércules y de toda la familia real de Tebas
 
con Níobe: Pelasgo y Argos.
 
con Calisto: Arcas.
 
con Europa: Minos (rey de Creta), Sarpedón (rey de Licia) y Radarnantis (juez del Infierno).
 
con Sémele: Dionisos o Baco (pese a ser su madre mortal, él fue considerado un dios).
 
con Taígete: Lacedemón, padre de Eurídice.
 
con Antíope: Anfión y Zeto (los Dióscuros tebanos).
 
con Dánae: Perseo.
 
con Electra: Dárdano y lasión.
 
con Pinto: Tántalo.
 
con Egina: Éaco.
 
con Laodamía: Sarpedón, rey de Licia, nieto de Sarpedón, el viejo.
 
con Alcmena: Hércules.
 
con Leda: Helena y Polux.
 
Otros dioses no engendrados por Zeus
 
Existen otros dioses que no fueron engredados por Zeus.
 
Las Ninfas jóvenes y bellas comprenden diversos grupos. Las más conocidas son las Náyades, ninfas de los bosques (Crénides) y de los ríos (Epipotámides) y las Dríades o Harnadríades, ninfas de los árboles y que mueren al morir éstos.
 
Otros grupos son: las Antríades, que eran las ninfas de las cuevas; las Alseides, ninfas de los bosques; las Oréades, las ninfas de los montes; las Permélides, las ninfas del ganado menor y, por último, las Limónides, ninfas de los prados.
 
Las ninfas son llamadas hijas de Zeus y su número no está claro pero sí que es muy numeroso.
 
«Como en las riberas del Eúrotas o por las cimas del Cinto ejercita Diana sus coros, con la que mil Oréades que la siguen por aquí y por allí se reúnen.»
 
 
 
(Virgilio, Enéida I, 498500. Traducción de Antonio L. Cantudo)
 
 
 
El episodio más famoso en el que participa una ninfa es el de Eurídice. Ésta, casada con Orfeo, el célebre cantor, fue mordida por una serpiente y murió. Su esposo baja al Infierno y pide a Hades y Perséfone, los dioses de aquel lugar, la resurrección de Eurídice o, en su caso, poder quedarse con ella muerto. Hechizados por su canto (se decía que árboles, piedras y animales acudían a escuchar a Orfeo e incluso los ríos paraban su curso para oírle), los dioses infernales le conceden su deseo pero con la condición de ésta que vaya tras de él y que no se vuelva a mirarla hasta llegar al mundo de los vivos, porque, si lo hace, ella volverá de nuevo al Infierno. Orfeo incumple el trato en el último momento y se vuelve a mirarla, ella regresa al mundo de las sombras. Orfeo que ya no puede volver por Eurídice, vaga por la tierra, se niega a mantener relaciones con el sexo femenino, inventa la homosexualidad masculina y finalmente es despedazado por las Bacantes de Tracia.
 
 
 
«Las feroces mujeres, …. vuelven a la carrera para dar muerte al vate, y mientras éste tendía las manos, y, entonces, por vez primera, hablaba en vano y nada conseguía con su voz, las sacrílegas le dan muerte y por aquella boca, oh Júpiter, que las rocas habían escuchado y comprendido los sentidos de las fieras, su alma expira y se aleja hacia los aires.»
 
 
 
(Ovidio, Metamorfosis XI, 3743. Traducción de A. Ruiz de Elvira)
 
Al llegar de nuevo al Infierno, es destinado a los Campos Elisios donde se reúne por siempre con su amada Eurídice.
 
Los Sátiros, compañeros de Baco, son seres mitad animal, mitad humano: tienen patas, orejas y cuernos de macho cabrío y cola de caballo. Los más importantes son Marsias y Sileno. Por ello también se las llama Silenos e incluso Faunos.
 
Príapo es el dios itifálico por antonomasia, guardián de huertos y jardines. Hijo de Baco y Venus, o de Adonis y Venus o de Zeus y Venus, su deformidad consistía en el tamaño descomunal de su miembro viril.
 
Eros (Cupido) y Pan tienen ambos genealogías discutidas. De ambos se dice que no tienen padres, pero también que Eros es hijo de Caos o de Ares y Afrodita o solo de Venus o incluso de Afrodita y Urano, etc. Se le representa como un niño alado que dispara flechas que provocan el amor. Pan es el dios pastoril de Arcadia. Con pezuñas, cuernos y orejas de macho cabrío tiene una genealogía muy discutida. Son famosos sus amores con Siringe, Eco y Pitis. Se le atribuye también la invención del onanismo.
 
Proteo, divinidad marina, dotado con el don de poder metamorfosearse, al igual que otras divinidades acuáticas, es hijo de Posidón.
 
Caronte es el barquero que transporta las almas de los muertos de un lado a otro de las lagunas del Infierno (lagunas Estigias), exigiendo por su trabajo la moneda que se colocaba en la boca a los que fenecían.
 
Himeneo, hijo de Baco y Venus y dios del matrimonio, es invocado como protector en la ceremonia nupcial.
 
Tritón es hijo de Posidón y Anfítrite y ocupa el fondo del mar. Soltero, vive en el palacio de oro de sus padres. Mezcla de pez y de humano.
 
Cibeles es la gran madre de los dioses. Representada montada en un carro tirado por leones. Sus sacerdotes se castraban a sí mismos y su culto se practicaba en las Bacanales.
 
Los dioses específicamente romanos más conocidos son: Jano, el dios con doble faz, hijo del Cielo y Hécate, es el más antiguo de los dioses. Sus hijos son Tibris o Tiber, la ninfa Canente y Fonto; Quirino, el dios sabino de la guerra; Maya, diosa del mes de mayo; Flora o Cloris, Anna Perenna, diosa protectora del pueblo romano.
 
 
 
 
 
Los orígenes del hombre
 
 
 
Según Hesíodo existen cinco edades en el origen del hombre. La primera, la de oro, corresponde a la felicidad, la justicia y a la feliz convivencia de dioses y hombres. Las siguientes serían de plata, bronce, la de los héroes y la de hierro, que es la contemporánea a Hesíodo, culmen de desdichas e injusticias.
 
Un elemento añadido al mito de las edades es Prometeo, el hijo del titán lápeto, protagonista de dos desacatos a Zeus. En su afán de ayudar a los hombres primitivos,
 
Prometeo comete el primer desacato: convence a los hombres de que ofrezcan a Zeus una de las dos partes en las que han dividido el buey que le han consagrado. Una tiene la carne y la otra los huesos cubiertos con la piel y la grasa del animal. Zeus elige ésta última e, irritado por el engaño, castiga a los hombres quitándoles el fuego sagrado (quizás la razón) y los medios de subsistencia. Prometeo, entonces, comete el segundo desacato: devuelve el fuego sagrado a los hombres. Zeus, en respuesta, castiga a los hombres enviándoles la primera mujer: Pandora (regalo de todos, como la llamó Hermes), acompañada de una tinaja llena de males. A Prometeo le reserva otro castigo mucho peor estar encadenado a una roca durante cuatrocientos años donde un águila le devorará a diario las entrañas, que renacerán todos los días para que el suplicio no acabe. Finalmente será liberado por Hércules, que acabará con el águila de un flechazo y le liberará de sus ataduras.
 
Pandora es ofrecida en matrimonio al hermano de Prometeo (el que ve las cosas antes), Epimeteo (el que ve las cosas después), que la acepta y de los que nacerá Pirra, la primera nacida mortal. Pandora, en casa de Epimeteo, destapa la tinaja y de ella salen todos los males, excepto la Esperanza que queda dentro porque ella la cierra antes de que salga
 
Según el cómico Filemón, Prometeo creó a los hombres con barro a imagen de los dioses y Hefesto a la mujer, Pandora.
 
 
 
Mito de la sucesión
 
El primer mito del que trataremos es el conocido como mito de la sucesión: Urano (el cielo) odia a los hijos que tiene con su madre Gea (la tierra) y los esconde en los abismos de ésta. La madre prepara una emboscada contra Urano y sólo el hijo menor, Cronos (el tiempo), decide enfrentarse a su padre. Gea le entrega una hoz dentada y cuando Urano se une a Gea en amoroso abrazo, Cronos corta los genitales de su padre y los arroja al mar.
 
La castración de Urano produce gotas de sangre que al caer a tierra originan las Erinias, las Gigantes y las Ninfas Melias. Las Erinias son las diosas encargadas de castigar a los parricidas, su aspecto es horrible (cabellos de serpientes y en sus manos serpientes que son látigos) y son tres: Alecto, Tisífone y Meguera. Los Gigantes son seres colosales, con poder semejante a los dioses, pero mortales. De las Ninfas Melias no conservamos sus nombres.
 
Al caer los genitales al mar, producen una espuma de la que surge la diosa del amor, la belleza y la pasión, Afrodita (Venus).
 
Cronos ocupa el poder y se casa con su hermana Rea. Tiene seis hijos (Hestia, Deméter, Hera, Hades, Posidón y Zeus). Comienza a devorar a sus hijos, pero el último, Zeus, escapa porque su madre lo esconde en una cueva y le da a su marido una piedra envuelta en pañales.
 
Zeus crece en Creta amamantado, bien por la leche de la cabra Amaltea, bien por la ninfa Amaltea con leche de cabra. Al crecer Zeus, consigue que su padre vomite a sus hermanos y con ellos la piedra que se tragó engañado, piedra que Zeus llevó a lo que hoy día es el santuario de *Delfos, donde aún hoy puede visitarse (aunque es copia de época romana). Después libera a los Cíclopes (seres monstruosos de un solo ojo en la frente) y a los Hecatonquires (seres de cien brazos).
 
Luego Zeus se enfrenta con su padre Cronos, le vence y ocupa el Olimpo, monte donde se decía que se encontraba la morada de los dioses. Así es como acaba el mito de la sucesión.
 
Descendencia de Zeus
 
El primer dios del que vamos a ocuparnos será, como no, el viejo Zeus.
 
Zeus es dios de múltiples apetencias eróticas, de ahí sus varios matrimonios, sus numerosas aventuras con diosas y, sobre todo, con mortales e incluso un amor homosexual con el joven Ganímedes. De estos abundantes affaires nacerán gran cantidad de hijos, divinos los tenidos con diosas y mortales los engendrados por madres mortales.
 
Zeus mantuvo relaciones con bastantes divinidades. Pasemos a verlas:
 
con Metis (la prudencia): ésta fue devorada por Zeus justo antes de nacer el retoño que ambos iban a tener, porque le fue anunciado al dios que el siguiente hijo de Metis sería un varón y que reinaría sobre todos sus hijos. De esta unión surgirá una hija que prosigue su proceso de gestación dentro de Zeus (en su cabeza) y poco después saldrá de ésta, adulta y perfectamente armada. Atenea es la diosa virginal, belicosa, protectora de ciudades y guerreros, patrocinadora de la inteligencia y las artes manuales.
 
Con Temis (la equidad): de esta unión nacen las Parcas y las Horas (Eunomía, Dike y Eirene).
 
Con Eurínome: madre por Zeus de las Gracias.
 
Con Deméter: fruto de la unión es Perséfone (Proserpina). Madre e hija eran objeto de culto en el santuario de Eleusis donde se celebraban los misterios eleusinos. Raptada por Hades se convirtió en la reina del Infierno y su madre en respuesta impidió el crecimiento de las simientes lo que se convirtió en un problema para las humanos. Zeus accedió a que pudiera verla durante seis meses al año y los otros seis continuara con Hades con lo que se explica el por qué de las estaciones terrestres.
 
Con Mnemosine (la Memoria): surgen las nueve Musas. Sus nombres son:
 
Clío (gloriosa, musa de la historia)
 
Euterpe (deliciosa, musa de la flauta y la música)
 
Talía (floreciente, musa de la comedia)
 
Melpómene (celebrada en cantos, musa de la tragedia)
 
Terpsícore (deliciosa danzante, musa de la poesía lírica y danza)
 
Erato (adorable, musa de la lírica coral)
 
Polimnia (cantora de himnos musa de la pantomima y la retórica)
 
Urania (celeste, musa de la astronomía)
 
Calíope (bella voz, musa de la poesía épica)
 
Las musas habitan el monte Helicón que está frente al monte Parnaso, el monte de los sabios, donde se encuentra el santuario de Delfos.
Published in:  on March 15, 2009 at 6:02 pm Leave a Comment

Mosaico Romano

 

 

1.- Fotografía del mosaico de Las Musas, que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid.

 

 

 

 

2.- Diagrama de la parte que se conserva del mosaico que revestía la habitación cuadrangular de la villa.

 

 

 

 

3.- El mosaico se ha calcado trazo a trazo para tener una reproducción exacta a tamaño real. Diego Echeverria.

 

 

 

 

4.- La imagen del pasado 9 de mayo muestra la primera fase de la restauración y las grandes dimensiones del mosaico. Diego Echeverria.

 

 

 

 

5.- Imagen que muestra las teselas y las lagunas que se abren entre ellas. Diego Echeverria..

 

 

 

 

 

6.- Tras engasar y cortar el mosaico se levantan las piezas con la ayuda de las espadas de metal.Diego Echeverria.

 

 

 

7.- El levantamiento de los fragmentos, fotografiado el 3 de junio, se realizó con sumo cuidado. Diego Echeverria.

 

 

 

 


 

8.- Las restauradoras comienzan a trabajar sobre una de las 98 piezas en que se dividió el mosaico.

 

 

 

 

Published in:  on March 12, 2009 at 1:39 am Leave a Comment

Mosaico del ábside de Monreale

Mosaico del ábside de Monreale

En las iglesias bizantinas, lo habitual era decorar la bóveda del ábside con mosaicos o frescos. La figura de Cristo como Pantocrátor, rodeado de la Virgen, los ángeles y santos, ocupa la bóveda del ábside de la iglesia de Monreale en Sicilia (finales del siglo XII).

 

 
Published in:  on at 1:03 am Leave a Comment

Suelo de mosaico

Suelo de mosaico

 

Los mosaicos decoraron los suelos y paredes de las casas, templos y edificios públicos romanos. Los temas representados están tomados de la mitología y la historia, o se refieren a la vida cotidiana. Este mosaico sobre suelo, procedente de Ostia, el mayor puerto romano, representa quizás una escena de caza.

 

 

Philip Greenberg/Photo Researchers, Inc.
Published in:  on at 1:00 am Leave a Comment

Mosaico de Penrose

Mosaico de Penrose

El motivo (A) es un ejemplo de mosaico, una forma de cubrir una superficie plana infinita con formas geométricas llamadas teselas. A primera vista parece que el motivo es “periódico”, es decir, que se repite como los dibujos del papel pintado. Pero este mosaico, descubierto por el matemático y físico británico Roger Penrose, es en realidad “cuasiperiódico”. Mientras que el motivo (B) sí se repite una y otra vez, su entorno puede variar, como se observa en (C) y (D). El agrupamiento mayor (C) también se repite, pero a distancias mayores que el (B). Cuanto mayor es el motivo, mayor distancia hay que recorrer para encontrarlo repetido.

Published in:  on at 12:56 am Leave a Comment

Mosaico judío

Mosaico judío

Este mosaico judío medieval procedente de una sinagoga desvela los emblemas y símbolos de la religión judía: la menorah (un candelabro con siete brazos) se representa al lado del arca de la sinagoga, cuyo parokhet (cortina bordada) acoge los rollos de la Torá. El hecho de que no se respeten las proporciones deja entender que la menorah, emblemática de la conciencia judía, es tan importante como la Torá, símbolo de la fe. Mosaico del siglo VI. Museo de Israel, Jerusalén.

Agenzia Luisa Ricciarini—Milano
Published in:  on at 12:55 am Leave a Comment