Astaroth

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Astaroth es una de las más altas deidades en la jerarquía más alta del infierno en la cual también se encuentran los demonios Belcebú y Lucifer.

 

 

 

Astaroth es conocido por muchos como “El Gran Duque del Infierno” y regularmente es acompañado por sus tres principales ayudantes Aamon, Pruslas y Barbatos, según algunos libros y relatos sobre el lo describen como un demonio tan repulsivo que quien lo convoque, tendrá que usar un anillo de plata colgado de la nariz, para aislarse de su desagradable olor.

 

 

Es descrito como un hombre desnudo con manos y pies de dragón, con 2 pares de alas, y una corona, incluso hay quienes tienen la creencia de que el no es mas que el ángel caído Asrael, pero esto no es cierto.

 

 

 

Este demonio es el tesorero del infierno, por lo que lleva la condena de ser el señor y protector de los hombres de negocios, seduce a los humanos por medio de la vanidad y la pereza, además de que frecuentemente en exorcismos su nombre es mencionado por los poseídos, en multitud de lenguas, por lo que también se dice que gusta de poseer a cualquier humano al que pueda corromper. De acuerdo con Francis Barret, Astaroth es el príncipe de los acusadores e inquisidores.

 

 

 

El nombre de este demonio parece provenir de culturas ancestrales más precisamente de la diosa Astarte una antigua deidad fenicia equivalente a Ishtar, Venus, Stara, Ester, Athar entre otras todas ellas equivalentes a la diosa griega Afrodita la cual era diosa de la lujuria, de la fertilidad y la vida.

 

 

Astarte fue traducida como Astharoth en plural en la Biblia del Rey Jacobo y después tomada de alguna mala traducción por lo que fue tomado como nombre de algún otro Dios contrario al conocido por la fe católica y puesto como un demonio.

Published in:  on July 18, 2009 at 2:36 am Leave a Comment

Demonio

En la religión, folklore, y mitología demonio (o el daemon, el dæmon, o aún el daimon) es el estado supernatural que se ha descrito generalmente como espíritu malévolo. Se representa a un demonio con frecuencia como fuerza que pueda ser conjurada o ser controlada. El “buen” demonio en uso reciente es en gran parte un dispositivo literario (e.g., demonio de Maxwell), aunque las referencias a los buenos demonios se pueden encontrar en Hesiodo y Shakespeare. En el lenguaje común, para “demonizar” una persona se le dice que es el mal, o es la fuente de mal. Aunque también se sabe que, visto por los filósofos griegos de las corrientes socráticas (tales como Platón, discípulo de Sócrates) mencionaban que los demonios son los seres encargados de otorgar el saber y guiar al humano, tal y como lo menciona Platón en la apología de Sócrates mencionándolo como “…el hombre que siempre tuvo un demon a su lado…”.

Concepción judeo-cristiana

La concepción más extendida en Occidente es la judeo-cristiana, según la cual, los demonios son espíritus del mal con la potestad de poseer a los seres humanos. Para el cristianismo, en particular, los demonios son espíritus inmundos, vale decir, esbirros de Satanás, príncipe de este mundo y enemigo declarado de Dios y sus ángeles, cuya morada es el regnum caelorum [reino de los cielos]. Se le identifica con el Ángel caído, que se rebeló contra Dios.

En un sentido general, no obstante, puede decirse que los demonios no son necesariamente seres malvados. Los griegos dividían a los demonios entre buenos y malignos: agatodemones (αγαθοδαίμονες) y cacodemones (κακοδαίμονες), respectivamente. Mientras que los agatodemones se asemejan a la noción judaica de ángel protector, los cacodemones, por su parte, no serían otros que los ángeles caídos a los que se refiere la tradición judeo-cristiana. Tal es el caso de Lucifer, príncipe de los demonios, que el cristianismo identifica con Satanás.

La rama del saber que se ocupa del estudio de los demonios recibe el nombre de ‘demonología‘. El culto del o los demonios se denomina ‘demonolatría‘. Se reserva, finalmente, el término ‘demonomancia‘ para designar el arte adivinatoria por medio de la invocación de demonios o espíritus impuros.

Supuestamente, los demonios pueden poseer a personas, animales o cosas para sus propios objetivos, pero en la mayoría de religiones pueden ser expulsados mediante el exorcismo.

La hermetología trata de comprender el sentido de lo demoníaco por referencia a la divinidad, produciendo siempre y necesariamente una simetría invertida en todas sus manifestaciones. Así, frente a la Trinidad, Padre, Cristo y Espíritu Santo, se presenta la tríada opuesta, Lucifer, Anticristo y Falso profeta. A diferencia de la Trinidad donde el proceso comunicativo intradivino se inicia en el Padre, Creador, el Hijo, la acción salvadora, y el Espíritu Santo, la iluminación o revelación, la tríada invertida coloca al orden al revés, primero Lucifer, la iluminación, que genera las ideas, la ilustración, después Diablo, la potencia en acción, y finalmente, Satán, no la creación sino la destrucción. Una teología de la historia no puede comprender ésta sin la lógica triádica invertida, y un ejemplo básico sería para los últimos siglos, el inicio revelatorio de los filósofos, la continuación revolucionaria, y por fin el nihilismo de las ideas, la cultura y las prácticas existenciales, los demonios le temen al agua bendita. [cita requerida]

Otros usos etimológicos

También los Demonios, eran personas (humanos) utilizados en la época de los Dioses griegos para llevar las malas noticias de los Dioses al pueblo. De ahí viene la asociación del “mal o mensajeros del mal”. Por otra parte los mensajeros (άγγελος o Anglés) eran los que llevaban el mensaje entre los Dioses. Éstos eran consideredos algo sublime y excelso. Ya que permanecían entre los gobiernos (Montes) de los Dioses; Y no se daban a conocer al pueblo. Véase también: Daimon

Sinónimo de diablo

Demonio también es un sinónimo de diablo. De la raíz del verbo griego διαβάλλωηΞ (diabálló), que significa, entre otras cosas: “calumniar, falsear, mentir”. Véase el contexto circunstancial que determina el significado que califica al portador del nombre, de lo que se deduce que de entre todas las acepciones posibles “calumniador, falseador, mentiroso” es la apropiada.

A través del latín, el griego ha dado origen al español «diablo».

Expresión de la maldad del ser humano

La expresión Demonios también es usada para indicar aspectos malignos o miedos del ser humano, generados a través de su conducta o instintos y que hacen daño al mismo individuo o a otras personas; refiriéndose a ellos como demonios interiores del ser humano, o su mente.

Published in:  on March 29, 2009 at 4:00 am Leave a Comment

HISTORIA DE LUCIFER

La Verdadera Historia de Lucifer

 

Lucifer… La simple mención de su nombre parece evocar el olor del azufre. Se le imagina como el ángel más bello de la creación y también como el causante del mayor drama cósmico jamás ocurrido. Cuenta la leyenda que, seducido por su propio orgullo, arrastró a una gran parte de los ángeles que adoraban a Dios, provocando una rebelión cuyas consecuencias últimas son la existencia del dolor, la maldad y la muerte en el mundo. Lucifer es considerado desde entonces como el ideólogo del mal, el instigador del lado oscuro del hombre, el tentador primero. Pero su historia está llena de contradicciones, y una de ellas es la ausencia de una verdadera historia.
Porque, un acontecimiento de tal magnitud, de tamaña trascendencia para el ser humano, no podía pasar desapercibido para los autores de la Biblia. En sus páginas deberíamos encontrar un relato pormenorizado del suceso y de cuáles fueron sus causas.
Pero no es así. De hecho, el nombre de Lucifer ya no aparece en ninguna Biblia moderna, aunque sí estuvo presente en las antiguas. Fue borrado de la historia, pero no de la leyenda. En realidad, todo el mito moderno de Lucifer parte de un equívoco, de un simple error de traducción.
“Lucifer” es una palabra latina que significa “portador de la luz”. Fue empleada por San Jerónimo en Ia elaboración de la Vulgata la versión en latín de la Biblia para traducir el término hebreo Helel (literalmente «resplandeciente») de un texto de lsaías. Fue una elección meditada, que buscaba conciliar los distintos sentidos que según algunos el texto hebreo parecía contener. Y es que, ya en aquella época, algunos “Padres de la Iglesia” habían creído encontrar en aquellas palabras ¡la descripción de la caída de Satanás!
Hasta aquel entonces Lucifer también conocido como Heósforo era tan sólo un dios menor de la mitología grecorromana, un hijo de la diosa Aurora que nada tenía que ver con las tradiciones judías o cristianas. Su condición de descendiente de los dioses influyó en la elección que realizó San Jerónimo.
Pero, ¿qué decía en realidad el texto de Isaías? El profeta recogía la siguiente sátira, compuesta por Yahvé evocando la derrota de su enemigo, el rey de Babilonia: «¿Cómo has caído del cielo, astro rutilante, hijo de la aurora, y has sido arrojado a la tierra, tú que vencías a las naciones? Tú dijiste en tu corazón: “El cielo escalaré, por encima de las estrellas de El elevaré mi trono y me sentaré en la montaña del encuentro, en los confines del Safón; escalaré las alturas de las nubes, me igualaré a Elyón (el Altísimo)”. Por el contrario, al sol has sido precipitado, al hondón de la fosa» (Is. 14, 12-11).
La Vulgata empleó la palabra Lucifer en la traducción de la primera frase:
«¿Quomodo cecidisti de coelo, Lucifer qui mane oriebaris?…» Las sucesivas versiones a las lenguas vernáculas conservarían sin traducir esa palabra latina: «¿Cómo caíste del cielo, oh Lucifer, hijo de la Aurora?…» Desde entonces, Lucifer fue considerado un nombre propio. Había nacido la leyenda del ángel rebelde, el mito grecorromano resurgía, la leyenda pagana se cristianizaba y el origen del mal en el mundo había sido, por fin, hallado. Se había creado un nuevo nombre y un nuevo personaje.
El mito sobreviviría luego al paso de las edades y muchas leyendas medievales se nutrirían de estas ancestrales raíces, creando relatos de gran belleza y simbolismo, pero Isaías -su autor primigenio- sabía muy poco de mitología clásica. Sus fuentes pertenecían a un ámbito cultural muy diferente y el fondo de sus palabras reflejaba un drama que nada tenía que ver con batallas cósmicas entre ángeles, pero sí de luchas entre dioses. O al menos entre hijos de los dioses…

Oracion a Lucifer

¡Oh, tú el más sabio y hermoso de los Angeles, Dios traicionado por la suerte y privado de alabanzas. ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

¡Oh, Principe del exilio, que sufres la injusticia. Y que, aún vencido, te yergues con renovada fuerza. ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

¡Oh, tú que todo lo sabes, gran rey de las cosas ocultas, curandero familiar de las humanas agonías. ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que, incluso, a los leprosos y a los parias malditos enseñas por el amor el gusto del Paraíso. ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

¡Oh, tú que de la Muerte, tu vieja y fornida amante, engendras la Esperanza, esa loca encantadora. ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que das al proscrito la mirada calma y altiva, que condena todo un pueblo alrededor del cadalso. ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que sabes en que rincón de tierras envidiosas, el dios celoso guarda las piedras preciosas. ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, cuyo ojo claro conoce los profundos arsenales, donde duerme amortajado el ueblo de los metales. ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, cuya larga mano esconde los precipicios, al sonámbulo errante por el borde de los edificios. ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que, mágicamente, aligeras los viejos huesos, del borracho rezagado, pisoteado por los caballos. ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que para consolar al débil que sufre, nos enseñas a mezclar el salitre con el azufre. ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que pones tu marca, ¡oh, cómplice sutil, sobre la frente del Creso despiadado y vil! ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que pones en el corazón y los ojos de las rameras, el culto de los harapos y el amor a las llagas. ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Báculo de los exiliados, lámpara de los inventores, confesor de los ahorcados y de los conspiradores. ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Padre adoptivo de aquellos que en su negra cólera del Paraíso terrestre expulsó al Dios Padre. ¡Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria!

¡Gloria y alabanzas a ti, Satán, en las alturas del Cielo, donde tú reinas, y en las profundidades del Infierno, donde, vencido, sueñas en silencio! ¡Haz que mi alma un día, bajo el Arbol de la Ciencia, cerca de ti se repose, a la hora en que sobre tu frente, como un Templo nuevo, sus ramas se extiendan!

 

Published in:  on February 3, 2009 at 1:13 am Leave a Comment

VALORES DEL SATANISMO

 

Por Ashmeday Ben-Shakhar


Cuando se escucha la palabra “satanismo”, la mayoría de la gente se suele imaginar una religión que adora a un dios del mal, lo cual es completamente falso, ya que un satanista auténtico sólo se “adora” a él mismo! No creemos en ningún dios sobrenatural, sea este bueno o malo. Por lo tanto se puede considerar al satanismo como una filosofía atea.

Los principios del satanismo pueden resumirse en los siguientes puntos:

1.-”satan”, para nosotros, no es un dios ni tampoco un ser pensante, sino simplemente una imagen simbólica de la fuerza que controla y mantiene el equilibrio de todo el universo. Vivir como satanista quiere decir entonces, vivir según las reglas de la naturaleza, buscando satisfacción material, emocional e intelectual.

2.-disfrutar la vida lo más intensamente posible, pero de una manera responsable.es decir, sin olvidar las lecciones del pasado y sin dejar de considerar las consecuencias de nuestros actos.

3.-desarrollar al máximo las habilidades personales.

4.-tratar a las demás personas de la misma manera que ellas lo tratan a uno. En otras palabras, ser bondadoso con los que nos ayudan, pero implacable con nuestros enemigos.

5.-toda persona debe aceptar las consecuencias de sus acciones. Sólo se debe ayudar a los que realmente lo merezcan. Los parasitos sociales deben ser abandonados a su propia suerte y los criminales deben ser castigados con la misma severidad con la que perjudicaron a sus victimas.

6.-respetar a los animales y matarlos sólo en casos de defensa propia o para usarlos como alimento.

7.-no hay nada sobrenatural. El universo entero consta solamente de materia y energía, pero existen fenómenos y tipos de energía que la ciencia moderna no ha podido aún explicar y que forman el fundamento de la auténtica magia satánica.

8.-al ser el satanismo una filosofía extremadamente individualista, se deduce que un satanista debe juzgar a otras personas sólo en base a sus virtudes y defectos de carácter personales, pero nunca en base a su raza, nacionalidad, estado de salud, sexo o la religión de sus antepasados.

9.-los satanistas respetamos las leyes de los países en que vivimos, siempre y cuando éstas no atenten contra las libertades personales, y rechazamos cualquier tipo de conducta criminal o asocial.

……después de haber leído esto, muchos se preguntarán porqué nos llamamos satanistas, y no simplemente ateos o humanistas. La respuesta a esta pregunta se puede resumir por medio de los siguientes puntos:

1.- la palabra “satan” quiere decir originalmente “adversario” y el satanismo como una filosofía en la que cada individuo es su propio “dios” y “salvador”, es el adversario de las demas religiones e ideologias, en las cuales el individuo debe someterse a la voluntad de un dios, de una nación o de una clase social determinada.

2.-en la teología cristiana clásica “satan” es considerado un simbolo del mundo material, de los placeres y del libre pensamiento más alla de cualquier dogma religioso, en oposición a dios, que representa el mundo espiritual (en el cual los satanistas no creemos), la negación de los placeres materiales y la sumisión de la razón.

3.-”satan” ha sido visto siempre como el “dios” de la magia, de la cual los satanistas nos valemos para intentar influenciar los acontecimientos futuros según nuestra voluntad. El creer en el poder de la magia es otro de los puntos que nos distinguen de la mayoría de los ateos. En otro artículo explicare de manera más extensa los fundamentos de la magia satánica, la cual no tiene nada que ver con pactos de sangre, sacrificios de animales o personas, abusos físicos o sexuales, o cualquier otra aberración propia de charlatanes y desquiciados que creen que el satanismo es aquello que dicen las calumnias inventadas por las iglesias cristianas en nuestra contra.

 

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http://www.meta-religion.com

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LAS ONCE REGLAS DEL SATANISTA

1. No des tu opinión o consejo a menos que te sea pedido.

2. No cuentes tus problemas a otros a menos que estés seguro que quieran oírlos.

3. Cuando estés en el hábitat de otra persona, muestra respeto o mejor no vayas allá.

4. Si un invitado en tu hogar te enfada, trátalo cruelmente y sin piedad.

5. No hagas avances sexuales a menos que te sea dada una señal de apareamiento.

6. No tomes lo que no te pertenece a menos que sea una carga para la otra persona y esté clamando por ser liberada.

7. Reconoce el poder de la magia si la has empleado exitosamente para obtener algo deseado. Si niegas el poder de la magia después de haber acudido a ella con éxito, perderás todo lo conseguido.

8. No te preocupes por algo a lo cual no necesites sujetarte tu mismo.

9. No hieras niños pequeños.

10. No mates animales no humanos a menos que seas atacado, o para alimento.

11. Cuando estés en territorio abierto, no molestes a nadie. Si alguien te molesta, pídele que pare. Si no lo hace, destrúyelo!

 

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EFECTOS DE LA ACCIÓN DEMONÍACA

No es fácil encontrar escritos que traten de este asunto, también porque falta un lenguaje común, en el que todos estén de acuerdo. Hay una acción ordinaria del demonio, que está orientada a todos los hombres: la de tentarlos para el mal. Incluso Jesús aceptó esta condición humana nuestra, dejándose tentar por Satanás. No nos ocuparemos ahora de esta nefasta acción diabólica, no porque no sea importante, sino porque nuestro objetivo es ilustrar la acción extraordinaria de Satanás, aquella que Dios le consiente sólo en determinados casos.

Los sufrimientos físicos causados por Satanás externamente. Se trata de esos fenómenos que leemos en tantas vidas de santos. Sabemos cómo San Pablo de la Cruz, el santo cura de Ars, el padre Pío y tantos otros fueron golpeados, flagelados y apaleados por demonios. No se trata en este caso de una influencia interna del demonio en las personas afectadas y por tanto no tienen necesidad de exorcismos.

La posesión diabólica. Es el tormento más grave y tiene efecto cuando el demonio se apodera de un cuerpo (no de un alma) y lo hace actuar o hablar como él quiere, sin que la víctima pueda resistirse y, por tanto, sin que sea moralmente responsable por ello. Esta forma es también la que más se presta a fenómenos espectaculares, del género de los puestos en escena por la película ‘El exorcista’ o del tipo de los signos más vistosos indicados por el Ritual exorcístico: hablar lenguas nuevas, demostrar una fuerza excepcional, revelar cosas ocultas. De ello tenemos un claro ejemplo evangélico en el endemoniado de Gerasa. Pero que quede bien claro que hay toda una gama de posesiones diabólicas, con grandes diferencias en cuanto a gravedad y síntomas. Sería un grave error fijarse en un modelo único.

La vejación diabólica, o sea, trastornos y enfermedades desde muy graves hasta poco graves pero que no llegan a la posesión, aunque sí a hacer perder el conocimiento, a hacer cometer acciones o pronunciar palabras de las que no se es responsable. Algunos ejemplos bíblicos: Job no sufría una posesión diabólica, pero fue gravemente atacado a través de sus hijos, sus bienes y su salud. La mujer jorobada y el sordomudo sanados por Jesús no sufrían una posesión diabólica total, sino la presencia de un demonio que les provocaba estos trastornos físicos. San Pablo, desde luego, no estaba endemoniado, pero sufría una vejación diabólica consistente en un trastorno maléfico: “Por lo cual, para que yo no me engría por haber recibido revelaciones tan maravillosas, se me ha dado un sufrimiento, una especie de espina en la carne [se trataba evidentemente de un mal físico], un emisario de Satanás, que me abofetea” (2 Cor. 12, 7); por tanto, no hay duda de que el origen de ese mal era maléfico.

Las posesiones son todavía hoy bastante raras; pero hay gran número de personas atacadas por el demonio en la salud, en los bienes, en el trabajo, en los afectos… Que quede bien claro que diagnosticar la causa maléfica de estos males (o sea comprobar si se trata de causa maléfica o no) y curarlos, no es en absoluto más sencillo que diagnosticar y curar posesiones propiamente dichas; podrá ser diferente la gravedad, pero no la dificultad de entender y el tiempo oportuno para curar.

La obsesión diabólica. Se trata de acometidas repentinas, a veces continuas, de pensamientos obsesivos, incluso en ocasiones racionalmente absurdos, pero tales que la víctima no está en condiciones de liberarse de ellos, por lo que la persona afectada vive en continuo estado de postración, de desesperación, de deseos de suicidio. Casi siempre las obsesiones influyen en los sueños. Se me dirá que éstos son estados morbosos, que competen a la psiquiatría. También para todos los demás fenómenos puede haber explicaciones psiquiátricas, parapsicológicas o similares. Pero hay casos que se salen completamente de la sintomatología comprobada por estas ciencias y que, en cambio, revelan síntomas de segura causa o presencia maléfica. Son diferencias que se aprenden con estudio.

Existen también infestaciones diabólicas en casas, objetos y animales. No nos extenderemos ahora en este aspecto.

Citamos, por último, la sujeción diabólica, llamada también dependencia diabólica. Se incurre en este mal cuando nos sometemos deliberadamente a la servidumbre del demonio. Las dos formas más usadas son el pacto de sangre con el diablo y la consagración a Satanás.
 
 

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CASOS DE POSESIÓN DIABÓLICA

Robbie Mannheim había llevado la vida típica de un adolescente hasta el día en que murió su tía Harriet. Trató de ponerse en contacto con ella utilizando la tabla Ouija con la que él y su tía habían pasado muchas horas intentando comunicarse con el más allá. En la casa pronto se empezaron a oír ruidos extraños. El terror aumentó cuando el chico adoptó una actitud demoníaca, blasfemando y cubriéndose de cortes todo el cuerpo.

Los padres consultaron con un médico y un psiquiatra, pero ambos encontraron a Robbie sano física y mentalmente. Desesperados, se convencieron de que su hijo estaba poseído por el demonio. El mismo parecer manifestó un sacerdote que intentó exorcizar al chico. Apenas entonó las palabras “líbranos del diablo”, el muchacho liberó una de las manos de sus ataduras y empezó a golpear al sacerdote con un muelle que había arrancado de la cama. Al padre hubo que ponerle más de cien puntos de sutura en el brazo.

Obligados al Secreto

 

Ésta es sólo una parte de los sufrimientos padecidos, de enero a abril de 1949, por un muchacho que vivía en Mount Rainier, un suburbio de Washington, y cuyo nombre permanece en secreto.

En 1949, el Washington Post publicó un artículo sobre los exorcismos, el suceso dejó de ser secreto cuando apareció en la revista The Catholic Review. Estos acontecimientos, además, inspiraron a William Peter Blatty para su novela El exorcista.

Blatty visitó al padre William Bowdern, uno de los sacerdotes que habrían tomado parte en los exorcismos, pero éste había prometido proteger la intimida de la familia del muchacho y se negó a facilitar cualquier dato.

Bowdern, sin embargo, había escrito un diario durante los exorcismos. En 1986 el diario acabó en manos del escritor Thomas Allen, quien lo había recibido del padre Walter Halloran, otro sacerdote que había intervenido en los exorcismos.

Allen supo que un grupo de jesuitas estuvo rezando y rociando con agua bendita, durante un mes, tanto en casa del muchacho, como en el Alexian Brothers Hospital de Saint Louis, en Missouri. La posesión se manifestaba por la noche y duraba hasta el alba: el chico se retorcía salvajemente, blasfemaba y escupía. Los cortes que aparecían en el tórax se hacían paulatinamente más inquietantes y aparecieron escritas en caracteres de sangre las palabras Hell (infierno) y Spite (rencor).

Combatir al Diablo
El lunes de Pascua de 1949, tras 24 noches, Robbie se curó. Abrió los ojos y dijo: “Se ha ido”. Algunos expertos que han estudiado el caso de Robbie son del parecer que fue atacado por una o más de las siguientes enfermedades mentales:

Automatismo: caracterizado por acciones mecánicas o involuntarias, típico de algunas formas de esquizofrenia
Síndrome de Gilles de la Tourette: perturbación de la personalidad en la cual el paciente grita de forma incontrolada, se contorsiona, emite sonidos similares a gruñidos y habla de forma ininteligible.

Desorden obsesivo-compulsivo: caracterizado por la necesidad de realizar acciones inútiles o inapropiadas, acompañadas por frecuentes ataques de ansiedad causados por motivos irreales. Sin embargo, los médicos que examinaron a Robbie no detectaron ninguno de estos síntomas.

Allen localizó a Robbie -un cincuentón, casado y con hijos- y habló con él. Su conclusión es que el chico fue “la víctima inocente de un horror… de un suceso extraordinario e inexplicable, cuyas raíces psíquicas y culturales eran más profundas que las del cristianismo”. En el curso de este siglo, el mundo cristiano ha tenido diversas actitudes respecto a los exorcismos. Por una parte se ha distanciado de este tipo de prácticas, trabajando en estrecho contacto con médicos y psiquiatras, autorizando estudios para esclarecer este fenómeno. Por otra, la Iglesia Católica ha revestido estas prácticas con una cortina de silencio, aunque se comenta que Juan Pablo II exorcizó a una mujer en 1982.

El padre Gabriele Amorth es uno de los pocos exorcistas dispuestos a hablar de su actividad. Vive en Roma y asegura haber realizado 50.000 exorcismos, pero cree que sólo 84 de los casos fueron auténticas posesiones demoníacas. Explica que entre los síntomas típicos destacan la manifestación de una fuerza física extraordinaria, la xenolalia (hablar en una lengua que la persona poseída no conoce), y las revelaciones de actos privados de terceras personas.

Efectividad del Exorcismo

 

En 1972 una comisión compuesta por representantes de la Iglesia Católica y médicos psiquiatras hizo, a petición de la Iglesia Anglicana, un informe sobre las prácticas exorcísticas. El informe confirmó la efectividad de los exorcismos relativos a los lugares, diciendo que “la acción del diablo es frecuente en los lugares sacros, y durante las sesiones espiritistas”.

La efectividad de los exorcismos en las personas, sin embargo, se consideraba “extremadamente dudosa”. Según el informe, quienes creen estar poseídos por el demonio deberían primero visitar al médico y recurrir al sacerdote sólo como último recurso.

El canónigo Dominic Walker, de Brighton, coordinador del Christian Exorcism Study Group, piensa que en ocasiones puede ser el mismo sacerdote quien transmite la idea de la posesión a aquellos que acuden a él.

Un caso así le ocurrió a Michael Taylor, en Ossett, Yorkshire. El 6 de octubre de 1974, Taylor asesinó a su mujer arrancándole la cabeza con las manos desnudas. Taylor, un hombre felizmente casado, regresaba de sufrir un exorcismo que duró toda la noche. El sacerdote, padre Peter Vincent, había realizado el exorcismo, con la ayuda de un pastor metodista. Exorcizaron a Taylor expulsando de su cuerpo a 40 demonios, pero se dejaron uno, el asesino.

Maníaco Homicida


Taylor no fue considerado culpable de homicidio por su incapacidad de discernir y realizar actos volitivos; salió de la cárcel y, por disposición del juez Justice Caufield, quedó internado en un hospital psiquiátrico.

Reconociendo la peligrosidad de ciertos comportamientos, algunas religiones se están distanciando de la práctica de exorcismos y abogan por formas sustitutivas de liberación y bendición. Mientras tanto, sin embargo, iglesias cuyos seguidores van en aumento, como las pentecostelianas y fundamentalistas, atraen a numerosos creyentes con sus rituales de curación que garantizan la expulsión del Diablo.

Los escépticos aseguran que estos rituales atraen sólo a quienes quieren llamar la atención sobre sí mismos. Este tipo de argumentos pueden ser utilizados para explicar casos concretos, pero no pueden esclarecer los testimonios de personas ecuánimes que han presenciado más de un fenómeno aterrador y aparentemente inexplicable.

Según Thomas Allen, el diario del padre Bowdern sobre el caso de 1949 menciona el nombre de otros nueve jesuitas que vieron personalmente al joven Robbie poseído por el demonio. Allen descubrió también un informe de la iglesia sobre el exorcismo firmado por 48 testigos. Es difícil, pues, llegar a una conclusión sobre el fenómeno de los exorcismos.

A pesar de las evidencias, la Iglesia mantiene un silencio impenetrable en torno al caso Mannheim. Halloran, el sacerdote que pasó el diario a Allen, recordó haberle comentado a Bowdern: “Ellos nunca admitirán que ha sido un exorcismo genuino”. A lo que aquel le contestó: “pero, usted y yo lo sabemos. Estuvimos allí”.

 

 

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Clases de Demonios

En la Antigüedad, los hombres creían en tres clases de demonios: los bondadosos, los malignos y los neutrales. Los creyentes (cristianos) sólo aceptan, desde tiempos arcaicos, dos tipos: los malos y los buenos.

De acuerdo con la doctrina cristiana, Dios creó nueve coros de ángeles: tronos, serafines, querubines, demoníacos, principados, potestades, virtudes de los cielos, ángeles y arcángeles. Todos ellos gozaban de pureza, sin mancha del mal. Sin embargo, algunos de ellos se tentaron con el pecado de la soberbia y quisieron asemejarse a su creador omnipotente.


Clases de Demonios

Se dice que dos tercios del ejército de los ángeles adoptó esta actitud. Satanás, líder de los serafines, se encontraba a la cabeza de los espíritus rebeldes.

Entonces, Dios Padre mandó al arcángel San Miguel a combatirlo, junto a los ángeles obedientes. Fue cuando se desató una gran batalla celestial. El resultado de la misma: Satanás fue derrotado y enviado al abismo junto con su séquito de espíritus perdidos. Los ángeles rebeldes fueron expulsados muy lejos del Paraíso: al Infierno o reino de las sombras.

Las  cuatro Jerarquias Demoniacas

Los “machinae” constituyen el estrato inferior de los demonios; habitualmente se los denomina “artefactos demoníacos”. Los “miles” son clases de demonio que emergen constantemente en la imaginación humana. Son demonios guerreros, que intervienen en enfrentamientos bélicos.

Por otra parte, los “incubi” son los encargados de expandir la raza demoníaca. Siembran el descontento y la podredumbre en el universo, se dedican a convertir inocentes en demonios. Son sumamente sagaces.

Por último, encontramos a los “lores”. Éstos son los jefes de la casta de Demonios. Su tamaño es mayor, de aspecto espantoso y sumamente malignos. Tienen a su cargo a varios demonios menores que utilizan de mensajeros e intercesores.

 

 

Doctrina
Demonio: Nombre general de los espíritus malignos, ángeles caídos (expulsados del cielo). El jefe de estos ángeles rebeldes es Lucifer o Satanás (Mat 25).

“Si alguno dice que el diablo no fue primero un ángel bueno hecho por Dios, y que su naturaleza no fue obra de Dios, sino que dice que emergió de las tinieblas y que no tiene autor alguno de sí, sino que él miso es el principio y la sustancia del mal, como dijeron Maniqueo y Prisciliano, sea anatema. (Concilio de Braga, 561; Denzinger 237).

“Creemos que el diablo se hizo malo no por naturaleza, sino por albedrío.” (IV Concilio de Letrán, 1215, Denzinger 427).

La muerte de Cristo y Su resurrección han encadenado al demonio. Todo aquél que es mordido por un perro encadenado, no puede culpar a nadie más sino a sí mismo por haberse acercado a él.” -San Agustín.

“Toda la vida humana, la individual y colectiva, se presenta como una lucha, y por cierto dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas”. (Concilio Vat II, Gaudium et Spes #13)
“A través de toda la Historia humana existe una dura batalla contra el poder de las tinieblas que, iniciada en los orígenes del mundo, dudará, como dice el Señor, hasta el día final”. (Ibid, #37)
 

Acerca de los demonios


Los demonios residen en el infierno y no gozan de los beneficios de la redención de Cristo. Los demonios, sin embargo, no perdieron su capacidad racional, sino que la utilizan para el mal. Dios les permite ejercitar influencia limitada en las criaturas y las cosas. 

El demonio no es una fábula como algunos, para su desgracia, piensan. Su existencia real ha sido siempre enseñada por la Iglesia en su magisterio ordinario. Desmentir la existencia del demonio es negar la revelación divina que nos advierte sobre nuestro enemigo y sus tácticas. 

Jesucristo vino para vencer al demonio y liberarnos de su dominio que se extendía por todo el mundo sin que pudiésemos por nuestra cuenta salvarnos.

Jesucristo vence al demonio definitivamente en la Cruz. La actividad del demonio en la tierra sin embargo continuará hasta el fin de los tiempos. La parusía manifestará plenamente la victoria del Señor con el establecimiento de su Reino y el absoluto sometimiento de todos sus enemigos. Mientras tanto Dios permite que vivamos en batalla espiritual en la cual se revela la disposición de los corazones y nos da oportunidad de glorificar a Dios siendo fieles en las pruebas.  Ahora debemos decidir a que reino vamos a pertenecer, al de Cristo o al de Satanás. Si perseveramos fieles a Jesús a través de las pruebas y sufrimientos, el demonio no podrá atraparnos.

Tenemos en la Iglesia todos los medios para alcanzar la gracia ganada por Jesucristo en la Cruz. Dios es todopoderoso y, si estamos en comunión con El, no debemos temer al enemigo. Mas bien debemos temer el separarnos de Dios pues sin su gracia estaríamos perdidos.  

Todos los santos lucharon con valentía contra el demonio pues los sostenía la fe. Sus vidas son modelos que nos demuestran como vivir en el poder de Jesucristo la vida nueva. 

El catecismo de la Iglesia Católica sobre el demonio:

2850 La última petición a nuestro Padre está también contenida en la oración de Jesús: “No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno” (Jn 17, 15). Esta petición concierne a cada uno individualmente, pero siempre quien ora es el “nosotros”, en comunión con toda la Iglesia y para la salvación de toda la familia humana. La Oración del  Señor no cesa de abrirnos a las dimensiones de la Economía de la salvación. Nuestra interdependencia en el drama del pecado y de la muerte se vuelve solidaridad en el Cuerpo de Cristo, en “comunión con los santos”.

2851   En esta petición, el mal no es una abstracción, sino que designa una persona, Satanás, el Maligno, el ángel que se opone a Dios. El “diablo” ["dia-bolos"] es aquél que “se atraviesa” en el designio de Dios y su obra de salvación cumplida en Cristo.

2852 “Homicida desde el principio, mentiroso y padre de la mentira” (Jn 8, 44), “Satanás, el seductor del mundo entero” (Ap 12, 9), es aquél por medio del cual el pecado y la muerte entraron en el mundo y, por cuya definitiva derrota, toda la creación entera será “liberada del pecado y de la muerte”.[136] “Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios le guarda y el Maligno no llega a tocarle. Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero yace en poder del Maligno” (1 Jn 5, 18-19):
El Señor que ha borrado vuestro pecado y perdonado vuestras faltas también os protege y os guarda contra las astucias del diablo que os combate para que el enemigo, que tiene la costumbre de engendrar la falta, no os sorprenda. Quien confía en Dios, no tema al demonio. “Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?” (Rm 8, 31).
2853 La victoria sobre el “príncipe de este mundo” (Jn 14, 30) se adquirió de una vez por todas en la Hora en que Jesús se entregó libremente a la muerte para darnos su Vida. Es el juicio de este mundo, y el príncipe de este mundo ha sido “echado abajo” (Jn 12, 31).[138] “El se lanza en persecución de la Mujer”, pero no consigue alcanzarla: la nueva Eva, “llena de gracia” del Espíritu Santo es librada del pecado y de la corrupción de la muerte (Concepción inmaculada y Asunción de la santísima Madre de Dios, María, siempre virgen). “Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos” (Ap 12, 17). Por eso, el Espíritu y la Iglesia oran: “Ven, Señor Jesús” (Ap 22, 17.20), ya que su Venida nos librará del Maligno.
2854 Al pedir ser liberados del Maligno, oramos igualmente para ser liberados de todos los males, presentes, pasados y futuros de los que él es autor o instigador. En esta última petición, la Iglesia presenta al Padre todas las desdichas del mundo. Con la liberación de todos los males que abruman a la humanidad, implora el don precioso de la paz y la gracia de la espera perseverante en el retorno de Cristo. Orando así, anticipa en la humildad de la fe la recapitulación de todos y de todo en Aquel que “tiene las llaves de la Muerte y del Hades” (Ap 1, 18), “el Dueño de todo, Aquel que es, que era y que ha de venir” (Ap 1, 8):  Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
¿Creó Dios a los demonios?
Dios no creó demonios sino ángeles, espíritus puros, dotados con gracia santificante, muy hermosos y capaces de bondad. Dios dotó a todos los ángeles con libertad para escoger el bien y el mal. Lucifer y sus seguidores, por orgullo, pecaron, quisieron separarse de Dios y se llenaron de maldad. Es así que se les negó la visión beatífica. 
¿De dónde vino esta maldad? La maldad es causada por una opción libre de separarse de Dios. Es una carencia, una ruina.
Por ejemplo, cuando un carro choca se queda dañado. El daño no es una creación sino la ruina del carro. Los demonios fueron creados como los demás ángeles. Se transformaron en demonios por su pecado. Se pervirtieron sus poderes angelicales los cuales usan para el mal.
Dios sabía que algunos ángeles se rebelarían pero los creó porque Dios toma la libertad en serio, hasta sus últimas consecuencias. Pero igualmente el bien tiene y tendrá consecuencias.  Si solamente pudiésemos hacer el bien no seríamos libres y no tendría mérito.
 

Dios nos da en la Iglesia todas las armas para vencer al demonio.
Juan Pablo II,  17 feb. 2002 (1er domingo de cuaresma)

Exortó a la vigilancia «para reaccionar con prontitud a todo ataque de la tentación».

Habló de las armas del cristiano «para afrontar el diario combate contra las sugerencias del mal: la oración, los sacramentos, la penitencia, la escucha atenta de la Palabra de Dios, la vigilancia y el ayuno».

Estos medios ascéticos, inspirados por el mismo ejemplo de Cristo, siguen siendo indispensables hoy, pues «el demonio, “príncipe de este mundo”, continúa todavía hoy con su acción falaz».

El Papa pidió entusiasmo en «el camino penitencial de la Cuaresma para estar preparados a vencer toda seducción de Satanás y llegar a Pascua en la alegría del espíritu».



Recurrimos también a los sacramentales. Entre ellos agua, aceite y sal exorcizadas. Estos se utilizan en los exorcismos según las fórmulas del Ritual Romano.
 
 
 
Oraciones de Liberacion
 
Oraciones contra el maleficio (del ritual griego)

Kyrie eleison. Dios nuestro Señor, oh Soberano de los siglos, omnipotente y todopoderoso, tú que lo has hecho todo y que lo transformas todo con tu sola voluntad; tú que en Babilonia transformaste en rocío la llama del horno siete veces más ardiente y que protegiste y salvaste a tus tres santos jóvenes; tú que eres doctor y médico de nuestras almas; tú que eres la salvación de aquellos que se dirigen a ti, te pedimos y te invocamos, haz vana, expulsa y pon en fuga toda potencia diabólica, toda presencia y maquinación satánica, toda influencia maligna y todo maleficio o mal de ojo de personas maléficas y malvadas realizados sobre tu siervo… haz que, en cambio, de la envidia y el maleficio obtenga abundancia de bienes, fuerza, éxito y caridad; tú, Señor, que amas a los hombres, extiende tus manos poderosas y tus brazos altísimos y potentes y ven a socorrer y visita esta imagen tuya, mandando sobre ella el ángel de la paz, fuerte y protector del alma y el cuerpo, que mantendrá alejado y expulsará a cualquier fuerza malvada, todo envenenamiento y hechicería de personas corruptoras y envidiosas; de modo que debajo de ti tu suplicante protegido te cante con gratitud: “el Señor es mi salvador y no tendré temor de lo que pueda hacerme el hombre.” “No tendré temor del mal porque tú estás conmigo, tú eres mi Dios, mi fuerza, mi poderoso Señor, Señor de la paz, padre de los siglos futuros”. Sí Señor Dios nuestro, ten compasión de tu imagen y salva a tu siervo… de todo daño o amenaza procedente de maleficio, y protégelo poniéndolo por encima de todo mal; por la intercesión de la más que bendita, gloriosa Señora, la madre de Dios y siempre Virgen María, de los resplandecientes arcángeles y de todos sus santos. ¡Amén!

Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, ángeles, arcángeles y santos del paraíso descended sobre mí.
Fúndeme, Señor, modélame, lléname de ti, utilízame.
Expulsa de mí todas las fuerzas del mal, aniquílalas, destrúyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien.
Expulsa de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestación diabólica, la posesión diabólica y la obsesión y perfidia; todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica.
Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me toquen a mí ni a ninguna otra criatura en el mundo.
Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de Jesucristo Salvador, por intercesión de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que me abandonen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se vayan al infierno eterno, encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, por San Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima Inmaculada.

Señor Jesús, tu has venido a curar los corazones heridos y atribulados, te ruego que cures los traumas que provocan turbaciones en mi corazón; te ruego, en especial que cures aquellos que son causa de pecado. Te pido que entres en mi vida, que me cures de los traumas psíquicos que me han afectado en tierna edad y de aquellas heridas que me los han provocado a lo largo de toda la vida. Señor Jesús, tú conoces mis problemas, los pongo todos en tu corazón de Buen Pastor. Te ruego, en virtud de aquella gran llaga abierta en tu corazón, que cures las pequeñas heridas que hay en el mío. Cura las heridas de mis recuerdos, a fin de que nada de cuanto me ha acaecido me haga permanecer en el dolor, en la angustia, en la preocupación. Cura, Señor, todas esas heridas íntimas que son causa de enfermedades físicas. Yo te ofrezco mi corazón, acéptalo, Señor, purifícalo y dame los sentimientos de tu Corazón divino. Ayúdame a ser humilde y benigno.
Concédeme, Señor, la curación del dolor que me oprime por la muerte de las personas queridas. Haz que pueda recuperar la paz y la alegría por la certeza de que tú eres la Resurrección y la Vida. Hazme testigo auténtico de tu Resurrección, de tu victoria sobre el pecado y la muerte, de tu presencia Viviente entre nosotros. ¡Amén!


Oh, Señor, tú eres grande, tú eres Dios, tú eres Padre, nosotros te rogamos, por la intercesión y con la ayuda de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, que nuestros hermanos y hermanas sean liberados del maligno que los ha esclavizado.
Oh, santos, venid todos en nuestra ayuda.

De la angustia, la tristeza y las obsesiones, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
Del odio, la fornicación y la envidia, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De los pensamientos de celos, de rabia y de muerte, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De todo pensamiento de suicidio y de aborto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De toda forma de desorden en la sexualidad , nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De la división de la familia, de toda amistad mala: Líbranos, oh Señor.
De toda forma de maleficio, de hechizo, de brujería y de cualquier mal oculto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.

Oh, Señor, que dijiste “la paz os dejo, mi paz os doy”, por la intercesión de la Virgen María concédenos ser librados de toda maldición y gozar siempre de tu paz. Por Cristo Nuestro Señor. ¡Amén!

Oracion de Liberacion

Monseñor Morales

Señor nuestro Jesucristo te adoro, te alabo, te bendigo, gracias por tu infinito amor por el que te has hecho uno de nosotros naciendo de la Virgen María y por el que subiste a la Cruz para dar tu vida por nosotros.

Gracias por tu sangre preciosísima con que nos has redimido.

Con tu sangre preciosísima brotada de tus sacratísimas sienes traspasadas por espinas: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tu hombro y espalda llagados por la Cruz a cuestas: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tu costado abierto por la lanza: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tus pies y de tus manos traspasados por los clavos: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de todo tu cuerpo llagado por los azotes: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Tres veces Gloria

Amén, Amén, Amén.

Plegaria de LiberaciónOración por la curación interiorOración contra todo mal

Algunos engaños del Demonio

El Padre de la Mentira tiene muchas maneras de deformar a los hombres. Todos vivimos la tentación y el vicio de alguna u otra forma en más de una ocasión. Pero en algunas oportunidades, permite Dios que el ataque sea más sensible, para formación espiritual de sus hijos y humillación del tentador. Aquí contamos algunos casos afortunados, y otros nefastos en la actuación de quienes pasaron por estos artilugios infernales.

Queriendo explicar el Apóstol las ilusiones con que engaña el demonio a las almas mal advertidas, dice que “el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz” (2 Cor. 11, 14). Veis aquí las apariencias y las ilusiones con que el engañador hace parecer lo falso por verdadero. Y porque los ángeles del cielo, enviados por Dios para consolar o para instruir o para animar a sus siervos, y alguna vez para manifestarles también las cosas futuras, suelen venir coronados de rayos y resplandores muy debidos a su glorioso estado, también él se cubre con manto de luces y esconde con ellas su feladad, para parecer lo que no es. Y porque los ángeles expresan sus embajadas con voces claras, que ahora resuenan en los oídos del cuerpo, y ahora en lo profundo del corazón, y también él finge semejante modo de hablar y hace penetrar un semejante sonido en los oídos del cuerpo o del corazón.

Recordemos que el deseo del demonio es siempre de arruinarnos. Baste decir que San Antonio vio en una ocasión a todo el mundo sembrado de lazos, los cuales no significaban otra cosa que los engaños, las astucias y fraudes que el demonio arma – en formas mas o menos explícitas – para hacernos caer y precipitarnos en el abismo de todos los males.

Así tentó el enemigo de engañar al santo ermitaño Abraham, según la relación que nos hace San Efrén. Porque hallándose el Santo solitario recogido en devota oración, vio de improviso resplandecer toda su habitación con una bella luz que en mediod e la noche formaba un claro día, y oyó que le decían estas palabras: “Feliz tú, Abraham, que no tienes semejante; porque has cumplido en todo mi querer” (San Efren en “La vida de San Abraham”). Pero Abraham, como quien tenía el verdadero espíritu del Señor, entendió luego quién fuese aquel que venía a visitarlo con pompa de tanta luz, y que le daba tan feliz anuncio; y así le echó con desprecio, diciéndole: “Anda lejos de mí, espíritu falaz y engañador. Yo no soy cual tú me predicas: soy un miserable pecdor. Con todo eso tengo en mi defensa a Jesucristo, en cuyo nombre te arrojo, perro infernal”.

Del gran San Simón Stelita refiere Antonio, su discípulo y escritor de su vida, que un día se le apareció el demonio rodeado de hermosos resplandores, sobre una carroza de fuego, y llegado a la columna en que hacía vida celestial, apartado de todo comercio humano, le dijo: “El Señor me ha enviado del paraíso, como su mensajero, para que te arrebate al cielo, como arrebaté a Elías en otra ocasión, y en una semejante carroza lo transporté. Sube, pues, y vamos al cielo, donde los ángeles, los Apóstoles, los mártires, con María, Madre de Dios, esperan con ansia tu llegada” (Antonio en “La vida de San Simon Stelita”). ¡Cosa maravillosa! A la llegada de aquel falaz mensajero no conoció el santo hombre el engaño. Dio crédito al embuste (quizá lo permitió Dios, para hacernos a nosotros más cautos). Levantó el pie para subir sobre aquella carroza flamante. ¿Pero qué? Señalándose en aquel acto la frente y el pecho con la santa cruz, desapareció al punto el coche, los caballos y el mensajero, y se desvaneció al instante de sus ojos aquella falsa luz.

Un hecho semejante refiere Paladio de San Juan, que predijo con espíritu profético una insigne victoria al Emperador Teodosio. Porque se le apareció también a él el demonio en figura hermosa, sobre un coche muy luminoso, prometiéndole trasladarlo a las estrellas si, doblando la rodilla, lo adorase. Pero Juan, guiado por la luz celestial, conoció el engaño y le respondió: Yo adoro al Rey del cielo, pero tú no lo eres (Paladio en “Alabanzas”). A esta repulsa desapareció la visión y el urdidor de la trama se alejó confuso.

Otras veces se transfigura el enemigo infernal en otras formas. Para engañar a las almas recogidas con Dios, toma la figura de algún Santo o Santa, y tal vez toma el temerario la semejanza del mismo Jesucristo, por acreditar con aquella mentida apariencia la falsedad, y autenticar la mentira. En esta forma se presentó delante de San Pacomio, diciendo: Yo soy Cristo, que vengo a ti mi fiel siervo, para visitarte (Dionisio, en “La vida de San Pacomio”). Pero el Santo, no experimentando en sí aquellos efectos de paz, de quietud y serenidad que solían causarle las verdaderas visiones del Redentor, lo arrojó con indignación y aprobio, diciéndole: “Apártate de mí, diablo; que maldito eres, y maldita es tu visión”. Entonces se fue el demonio, y dejando un horrible hedor, dijo: Te habría ganado con mi engaño, si no lo hubiese impedido el Redentor con su poderoso brazo: mas no por eso pierdo el ánimo; jamás dejaré de hacerte fiera guerra.

Mas lo que en este particular debe llenarnos de un justo y santo temor, es el saber que el demonio, con estos sus engaños, no sólo ha alucinado los ojos de hombres santos, sino que tal vez los ha cegado totalmente. Es digno de lágrimas el caso que trae Paladio de Valente, monje de gran virtud. A éste se le comenzó a aparecer el demonio en forma de ángel muy resplandeciente, y hallando creencia en el hombre simple, volvía frecuentemente a engañarlo con estas lúcidas apariciones. De manera que el infeliz, pareciéndole ya que estaba introducido entre los coros de los ángeles, y admitido a tratar familiarmente con ellos, se elevó con soberbia, como si hubiese llegado a ser uno de ellos. Entonces el enemigo, viéndolo tan dispuesto a recibir los engaños, lo ganó del todo con otra muy fuerte ilusión. Púsole delante de los ojos una larguísima procesión de mil ángeles, todos con hachas encendidas y resplandecientes en las manos. Al fin de ella venía un personaje de más hermoso y decoroso aspecto, que representaba la persona de Cristo. A su llegada, uno de los ángeles que estaban a su lado, vuelto hacia el monje, le dijo: “Valente, Cristo te ama tanto, que ha venido a visitarte acompañado de tan noble comitiva; sal presto al encuentro, y adóralo profundamente”. Salió al punto el monje de su celda y lo adoró. En aquel acto se enseñoreó tanto de él el espíritu de la soberbia, que habiendo entrado poco después en la iglesia con otros monjes, comenzó a decir a manera de un loco y desatinado: “Yo no necesito comulgar, porque hoy mismo he visto a Jesucristo con mis ojos”. Los monjes, al oír proposición tan impía, quedaron escandalizados y debieron encerrarlo por un tiempo (Paladio en “Alabanzas”).

Ni son menos lastimosas las caídas que cuenta Casiano de monjes santos, pervertidos por el demonio con falsas revelaciones y vanas representaciones. Llora él la ruina de un viejo Erón, el cual, después de cincuenta años de vida gastada en la soledad, lejos aún del comercio y conversación de los monjes, con tanta austeridad que hacía escrúpulo de alimentarse aún el día de Pascua con una mísera escudilla de lentejas, engañado al fin por el demonio, pereció infelizmente. Porque danto crédito al ángel del infierno transformado en ángel del paraíso, se arrojó en un profundísimo pozo confiado en la palabra que le había dado el engaador, de que saldría sin lesión alguna. Y lo peor fue, que sacado por los monjes con gran trabajo, no quiso persuadirse en tres días que sobrevivió, de que aquella había sido ilusión, ni detestarla, aun experimentando en sí mismo sus funestos efectos. Y así, después de tantos años de vida penitente, murió al fin impenitente por soberbia y apego a sus propias ideas.

Por esto recomiendan los directores espirituales, desde tiempos antiguos, una gran objetividad, un gran amor de Dios en descubrir la verdad y una profunda humildad tanto en quienes dirigen como en quienes viven o han vivido experiencias de apariencia sobrenatural.

(Pasajes tomados de “Discernimiento de los espíritus”, de Juan Bautista Scaramelli)
 

Fuente:

http://www.meta-religion.com

 

 

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SATANAS

Lucy M. Viña B

La leyenda de Satanas, según la historia, cuenta de un ángel muy hermoso y él más inteligente de todos, que por su soberbia y orgullo fue desterrado del cielo; y al igual que una serie de ángeles que como él, se revelaron ante Dios y fueron sacados por el Arcángel San Miguel.

La creación del hombre aconteció después de la caída de Satán. Dios lo hace conocer ante el hombre como el caído, provocando en Satán un odio terrible, él más bello de los ángeles se transformó en una figura horrible, de aspecto animal, bajo la que se esconde el burlador burlado y degradado.

Entre los ángeles y demonios no hay diferencia de naturaleza, tienen el mismo origen. Los demonios son simplemente ángeles rebeldes caídos, que en vez de obedecer a Dios, obedecen a Satán (El Príncipe de las Tinieblas). Dios creó a todos los ángeles y a las demás criaturas, mientras que Satanás no ha creado demonios.

En el Apocalipsis Satán significa el adversario de Dios, se convierte en anticristo, pero las dos palabras no tienen el mismo sentido, el anticristo es aquel que vendrá antes del triunfo definitivo de Cristo, entendiéndose como adversario de Cristo.

Los demonios puesto bajo las ordenes de Satán, están en todas partes, son legiones, no están solo sobre la tierra, también en el fuego, el aire. El mundo presente esta saturado de demonios, son tan numerosos como los granos de polvillo.

El diablo se esfuerza por tentar a los pecadores, a los santos y especialmente al propio Dios, a veces tiene éxito y otras veces fracasa.

Satán prueba a los Ascetos y a los santos con el aguijón de carne, atormenta a San Antonio, los simples clérigos y laicos que llevan una vida mundana. Tienen aún mayores dificultades para triunfar contra sus embustes, comprar mediante contratos de buena vida las almas de los desgraciados, acechan las debilidades de los moribundos, dispuesto a atrapar las almas pecadoras, en el momento que escapan del cuerpo. Satanás no es solo el seductor, es además el verdugo de los réprobos precipitados a las llamas del infierno.

En la antigüedad los demonios tenían el papel de los microbios, en la medicina moderna a su malicia se le atribuían todas las enfermedades: Parálisis, ceguera, gota, las afecciones nerviosas como la epilepsia, y a los histéricos los consideraban como poseídos.

Además los incendios, tormentas marinas y a todos aquellos desastres naturales se presentan como acciones del demonio.

Una leyenda Mesoamericana expresa lo siguiente:

“Cuando Dios expulsó a Satán del Cielo, lo condenó a un infierno, un sitio que es lo contrario de la tierra, el día es la noche y la noche es el día, las almas deambulan sin una razón, donde no existe la risa, donde a veces el frío es intenso y otras veces el calor es insoportable, y los espíritus no tendrán descanso.

El diablo como venganza ante Dios, trata de convertir a la tierra en un infierno, tentando, destruyendo, etc. Y solo aquellos que están verdaderamente con Dios subirán a la Gloria del cielo y los otros serán reclutados a vivir eternamente en el mundo de las sombras”

Introduccion

El diablo es uno de los temas mitológicos más, si se quiere, impredecibles de la vida, no sabemos a ciencia cierta si existe, si es verdad que las personas malas lo van a conocer o simplemente, si es tan malo como dicen.

Tampoco sabemos a que se debe su rivalidad, si es con Dios o con el hombre, y porque se volvió malo. Todo esto es un enigma para el que no lo conoce bien, particularmente, le sorprenderán muchas cosas que no esperaban pero así es el Diablo o Satán como lo quieran llamar “Impredecible” y es por eso que los invito a que conozcan como yo a este mítico personaje que nos tiene a todos en una sosobra eterna.

Iconografia de las Imagenes

Satanás ha sido representado de diferentes formas a lo largo de la Historia del Arte.

 

El Renacimiento

La imagen es el “Juicio Universal”, realizada por Angélico
Juicio Universal

En el Renacimiento, este personaje presenta rasgos animalescos, con orejas grandes (como de ganado), cachos, patas de águila y zorro, alas de murciélago, colmillos, etc. En sus cuerpos peludos se observan los colores oscuros, tienen dientes grandes y alrededor de su boca un rojo intenso. El lugar donde se representan este tipo de diablos, es de forma cabernosa con hoyos llenos de personas, rodeadas de fuego y a su vez envueltos por serpientes y cuerpos sangrantes, hay pailas de fuego. Y estos diablos se presentan en forma amenazante con tridentes devoradores.

La tentación de San Antonio, realizada por Bernardo Parentino

La Tentasión de San Antonio

En la imagen se observa unos diablos con rostros de animales y cuerpos más humanos que los descritos en el “Juicio Universal”, pero siguiendo con las características como: Garras, alas, colmillos, cachos y colas. En sus cuerpos se demarca la figura corporal como pectorales, abdomen, muslos, partes genitales y en sus brazos al igual que en el resto de su cuerpo se demarca mucho el tono muscular. La imagen completa contiene colores cálidos e intensos, existe la presencia del rojo (en los diablos pequeños) en algunos rostros, en sus lenguas, alrededor de toda la imagen suavemente. Hay serpientes diabólicas, esta la presencia de caos en la imagen.

En cuanto a sus expresiones están muy demarcadas, reales expresando “maldad y burla” e incluso los demonios se burlan del rostro de San Antonio, de una manera horripilante.

El Manierismo

 

Las imágenes del Manierismo fueron tomadas de las pinturas de la Capilla Sixtina, elaboradas por Miguel Angel.

Los demonios tienen cuerpos más humanos que los del Renacimiento, figuras gruesas pero muy bien detallada la anatomía del cuerpo (músculos). En esta imagen, seguimos observando los rasgos animalescos (como las orejas, boca, cachos, dientes y garras en algunos demonios).

Sus rostros son muy expresivos ya que demuestran sus sentimientos, sufrimientos, etc. La imagen en general muestra a varios demonios expresando emociones, posee colores cálidos en algunas partes de la imagen, y en los cuerpos colores pasteles sombreados.

Pintura de la Capilla Sixtina

En la otra imagen del Manierismo esta presente un demonio con cuerpo animal y humano, piernas peludas, alas de buitre, dientes filosos, orejas largas. Se denota su anatomía corporal aunque este demonio tiene características más similares a las de los demonios realizados por Bernardo Parentino, en la Tentación de San Antonio.

Pintura de la Capilla Sixtina

El Barroco

 

Para el período del Barroco, me pareció muy importante mostrar una imagen, cuyos relatos están presentes en el Nuevo Testamento (Biblia), que es el Arcángel San Miguel sacando a los ángeles rebeldes. Dicha obra fue realizada por Luca Giordano (1634-1705).

La imagen presenta figuras humanas siguiendo con la tradición de rasgos animalescos (orejas puntiagudas, cachos, alas de murciélago). Si detallamos bien notamos que sus rostros son mas humanos, al igual que sus cuerpos, su anatomía esta demarcada. Sus rostros muy expresivos (de emociones, etc.).

El Arcángel San Miguel sacando a los ángeles rebeldes

Los Condenados del Infierno

, realizada por Tadeo Escalante, en la imagen se pueden ver que ya no son hombres diabólicos, por el contrario son serpientes y dragones que azotan a los condenados del infierno. Estos personajes poseen rostros muy expresivos. A los dragones y las serpientes, les brota fuego por la boca.

Los dragones tienen alas, orejas grandes, colmillos grandes, cuerpos escamosos; y las serpientes tienen cabezas de dragones, colmillos grandes, orejas grandes y cuerpos largos.

Los Condenados del Infierno  Los Condenados del Infierno

Como hemos visto, en el transcurrir de los periodos (Renacimiento, Manierismo y Barroco), el diablo siempre ha tenido un cambio en cuanto a su forma, algunas veces se ha representado con rasgos de animales como gato, perro, murciélagos, buitre, etc. Mas acentuado la imagen del “Juicio Universal”, tomado del Renacimiento, poco a poco estos demonios van cambiando, cada vez toman mas forma humana con rasgos o sin rasgos animalescos como observamos en el Manierismo, dando paso al Barroco con las mismas características de los períodos anteriores.

En la Actualidad

 

Pero en la actualidad a través del cine, observamos en aquellas películas diabólicas o de ciencia-ficción, etc.

Por ejemplo, Hercules, el cual era tentado por los demonios mitológicos (dragones con alas, hocico, manos y patas con garra, que escupían fuego por la boca).

Leyenda, famoso cuento de duendes, héroes y un demonio con dos cachos, colmillos grandes, rostro de jabalí, garras (tanto en manos como en pies).

EL Exorcista, es esta observamos una posesión diabólica representada en donde un demonio se apodera del cuerpo de esta joven, deformándola hasta parecer un demonio (rostro pálido con cicatrices, ojos blancos, cuerpo marcado por cicatrices, etc.).

Damian, esta es la representación del anticristo (aquel que esta en contra de Cristo y lucha con él). Es representada por un niño hermoso, inteligente, de buena familia y adinerada, el cual baja a la tierra a apoderarse de los hombres y cumplir las profecías de Satán.

EL Abogado del Diablo, que trata de un hombre, que busca el control de las personas y con la ayuda del diablo trata de conseguir todo lo que desea. Es un hombre apuesto, elegante y rico.

Actualmente hemos visto como la imagen del diablo a cambiado a través de los tiempos, aunque todavía lo represente como un monstruo, también ha pasado a ser una persona hermosa, admirada, inteligente y que busca el aprecio del pueblo, para destruirlo.

 

Conclusion

 

Siempre se ha manifestado o mejor dicho, se ha dudado sobre la existencia del Diablo, y yo que me di la tarea de investigar sobre él, solo podía aludir a todos aquellos que dudan de su existencia, que no se preocupen por eso, que el siempre ha estado entre nosotros, incluso creo que hasta mas cerca que Dios, pues a Dios lo buscamos nosotros, pero el Diablo sólo se encarga de que no lo encontremos, no lo busquemos, y que reneguemos de él, pues como ya dije anteriormente el Diablo siempre estará pisándonos los talones y esperando el momento justo para hacernos caer con sus tentaciones, y si creen que es mentira, solo analicen un poco sobre ustedes mismos, las cosas que han hecho, como han actuado, hasta como se han comportado, pero luego no tengan miedo, solo hay un camino y ese es aprender a vivir con él y aprender a buscar un poco mas a Dios en sus corazones, pero recuerden el diablo tiene muchas caras y muchas formas de presentarse así que cuidado, y que tengan felices sueños.

 

Bibliografia

 

Jeffrey Burton, Russell. (1984). Lucifer. Editorial Laertes S.A. Barcelona (España).

Cirlot, Eduardo Juan. (1992). Diccionario de Símbolos. Editorial Labor, S.A. Barcelona (España).

Frenzel, Elizabeth. (1976). Diccionario de Argumentación de la Literatura Universal.. Editorial Gregos, S.A.

Reau, Louis. (1996). Iconografía del Arte Cristiano. TI. Ediciones del Serbal Barcelona (España).

Di Nola, Alfonso. (1992). Historia del Diablo. Editorial Edaf, S.A. Barcelona (España).

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EL ORIGEN DE SATANÁS

Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho” (Juan 1:3).

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16).

Dios  no creó el mal. Satanás era perfecto cuando fue originalmente creado por Dios, pero le fue dada una voluntad libre para escoger el bien o el mal:

“Perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que se halló en ti maldad” (Ezequiel 28:15).

 

La posición anterior de Satanás

La Biblia describe la posición original de Satanás en Ezequiel 28:12-17. Lee este pasaje en tu Biblia antes de proceder con esta lección. Cuando Satanás fue originalmente creado, él era un ángel de Dios. Era un integrante de la clase de los querubines, santo, sabio,  hermoso, y perfecto. Fue el líder entre los querubines y es llamado “guardián” o querubín “protector”. Su nombre era originalmente Lucifer que significa “portador de la luz” (Isaías 14:12). Él fue ataviado con piedras preciosas engarzadas en oro (Ezequiel 28:13; Éxodo 28:15-11). Le fue dada una posición en la montaña sagrada de Dios y aparentemente guiaba la adoración (Ezequiel 28:13).

Qué brillante, y hermoso cuadro de Satanás en su posición original es dado en la Palabra de Dios. Es descrito como una gema de piedras preciosas. Pero una gema no tiene luz por sí misma. No es hermosa en un cuarto oscuro. Su belleza reside en  su habilidad para reflejar la luz del exterior.

Cuando Dios creó a Lucifer, lo hizo con la capacidad de reflejar la gloria de Dios a un mayor grado que cualquier otro ser creado. Dios era la luz que hacía a Lucifer radiar belleza.  

La caída de Satanás

Pero Satanás no retuvo su gloriosa posición. La Biblia describe su rebelión y caída:

“¡Cómo caíste del cielo, Lucero, hijo de la mañana! Derribado fuiste a tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: “Subiré al cielo. En lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono y en el monte del testimonio me sentaré, en los extremos del norte; sobre las alturas de las nubes subiré y seré semejante al Altísimo”. Mas tú derribado eres hasta el seol, a lo profundo de la fosa” (Isaías 14:12-15).

“Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra, y delante de los reyes te pondré por espectáculo”(Ezequiel 28:17).

La caída de Satanás de su posición angélica ocurrió a causa del orgullo y la rebelión demostrada en cinco actitudes equivocadas.

Satanás dijo: SUBIRÉ al cielo: deseaba ocupar la morada de Dios, el cielo, esperando un reconocimiento semejante.

LEVANTARÉ mi trono sobre los ángeles (estrellas) de Dios: no sólo deseaba ocupar la morada de Dios, sino que también codició su gobierno sobre las huestes angélicas.

ME SENTARÉ también sobre el monte del testimonio: conforme a Isaías 2:2 y el Salmo 48:2, este es el centro del gobierno terrenal de Dios. Satanás deseaba gobernar a la tierra al igual que a los ángeles.

SUBIRÉ sobre las alturas de las nubes: las nubes nos hablan de la gloria de Dios. Satanás quería la gloria de Dios para sí mismo (los siguientes versos documentan a las nubes en relación con la gloria de Dios. Éxodo 13:21; 40-28-34; Job 37-15-16; Mateo 26:64; Apocalipsis 14:14-16).

SERÉ como el Altísimo: como aprendimos en el capítulo tres de este curso, Dios tiene muchos nombres por los cuales Él es llamado. ¿ Por qué Satanás escogió este nombre en particular? Seleccionó este título porque refleja a Dios como “poseedor del cielo y de la tierra”.

 

Resultados del pecado de Satanás

Aquí están los terribles resultados del pecado de Satanás:

1. Expulsión del cielo:

A causa de su rebelión Satanás fue arrojado del cielo por Dios:

“… yo te eché del monte de Dios… yo te arrojaré por tierra” (Ezequiel 28:16-17).

2. Corrupción de carácter:

Lucifer, una vez creado para la gloria de Dios, se convirtió en Satanás con un carácter que se oponía a todo lo que Dios es y hace.

3. Perversión de poder:

El poder de Satanás fue una vez usado para la gloria de Dios. Ahora se ha volcado a propósitos desorganizadores y destructivos. De acuerdo con Isaías 14 él debilita a las naciones (Versículo 12), provoca que la tierra y los gobiernos tiemblen (Versículo 16), y aquellos tomados como prisioneros no tienen alivio (Versículo 17).

4. Destinado al lago de fuego:

Satanás fue destinado al lago de fuego (Isaías 14:15).

5. Afectó a otros ángeles de Dios:

Cuando Satanás cayó del cielo no cayó solo. Llevó consigo una porción de los ángeles del cielo que participaron en su rebelión contra Dios. Este grupo de ángeles es parte ahora de una fuerza del mal, los demonios, sobre los cuales estudiarás en el capítulo siguiente.

6. Entrada del pecado en el universo:

Cuando Satanás se rebeló el pecado entró en el universo. Como resultado, había dos acciones que Dios podía haber tomado:

1.      Podría haber vencido y eliminado a Satanás. Pero si Dios hubiera eliminado el primer enemigo de esta manera, podría haber habido siempre la posibilidad  de otra rebelión. La historia del cielo podría haber sido enturbiada siempre con estos desastres.

2.      La otra acción abierta para Dios era la que la Biblia indica que siguió. Las aspiraciones de  Satanás al poder supremo tendrían su juicio completo sobre la tierra en el período de la eternidad que llamamos tiempo.

Cuando Dios creó al primer hombre y a la primera mujer, el juicio sobre la tierra comenzó. Puedes leer la historia de la tentación de Adán y Eva por Satanás y su caída en pecado en Génesis capítulo 3. Estudiarás más al respecto cuando analices las estrategias de Satanás después en este curso.

La batalla aún está  en progreso sobre la tierra. Esto es sobre lo que se trata la Guerra Espiritual. Satanás está todavía buscando el poder, posición, adoración. Pero como aprenderás después en este curso, él es ya un enemigo derrotado. Jesús venció el poder de Satanás mediante Su muerte y resurrección. El destino final de Satanás ya está revelado en la Biblia.

¿Dónde está Satanás?

Satanás, en forma de espíritu, está presente en el mundo:

“Dijo Jehová a Satanás: —¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: —De rodear la tierra y andar por ella” (Job 1:7).

“Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

Aunque Satanás está presente en el mundo, él no es omnipresente, lo que significa que no puede estar en todas partes del mundo al mismo tiempo como Dios puede hacerlo. Esta es la razón por la cual emplea una hueste de demonios para cumplir sus planes.

 

Actividades de Satanás

Satanás tiene acceso a la presencia de Dios y opera sobre la tierra, incluyendo el “aire” o región por encima de la tierra:

“Un día acudieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, y entre ellos vino también Satanás. Dijo Jehová a Satanás: —¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: —De rodear la tierra y andar por ella” (Job 1:6-7).

“En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:2).

Podemos resumir las actividades de Satanás señalando que están siempre dirigidas en contra  de Dios, Su plan y Su pueblo. Te atacará en las áreas de adoración a Dios, la Palabra de Dios, tu caminar cristiano, y tu trabajo para Dios. Más actividades específicas de Satanás serán abordadas en futuras lecciones.

 

Los atributos de Satanás

Como ya has aprendido, Satanás es un espíritu, pero también tiene atributos de una personalidad real. La Biblia enseña que él es:

Inteligente y penetrante:

“Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean también de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo” (2 Corintios 11:3).

Emocional:

“Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer…” (Apocalipsis 12:17).

Con voluntad propia:

“Y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:26).

Poderoso:

“… príncipe de la potestad del aire…”(Efesios 2:2).

Engañoso:

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”(Efesios 6:11).

Rudo y cruel:

“Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

Mentiroso:

“Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz” (2 Corintios 11:14).

 

Los nombres de Satanás

La Biblia da muchos nombres para Satanás que revelan más sobre su naturaleza y actividades. Como aprendiste previamente, Satanás fue originalmente llamado “querubín ungido” y “Lucifer” antes de su rebelión. Otros nombres de Satanás son:

Abadón: (palabra hebrea para ángel de la destrucción) – Apocalipsis 9:11

Acusador de los hermanos: Apocalipsis 12:10

Adversario: 1 Pedro 5:8

Ángel del Abismo: Apocalipsis 9:11

Ángel de luz: 2 Corintios 11:4

Apolión: (palabra griega para destructor) – Apocalipsis 9; 11

Belcebú: Mateo 12:24; Lucas 11:15; Marcos 3:22

Belial: 2 Corintios 6:15

Engañador: Apocalipsis 12:9; 20:3

Destructor: Apocalipsis 9:11; 1 Corintios 10:10

Diablo: (significa calumniador) – 1 Pedro 5:8; Mateo 4:1

Dragón: Apocalipsis 12:3

Enemigo: Mateo 13:39

Maligno: 1 Juan 5:19

dios de este mundo: 2 Corintios 4:4

Rey de Tiro: Ezequiel 28:12-15

Mentiroso, padre de mentiras: Juan 8:44

Asesino: Juan 8:44

Príncipe de los demonios: Mateo 12:24

Príncipe de este mundo: Juan 12:31; 14:30; 16:11

Príncipe de la potestad del aire: Efesios 2:2

Satán: (significa adversario, opositor) – Juan 13:27

Serpiente: Apocalipsis 12:9; 2 Corintios 1:3

Tentador: Mateo 4:3; 1 Tesalonicenses 3:5

León rugiente: 1 Pedro 5:8

Gobernante de las tinieblas: Efesios 6:12

Espíritu que obra en los hijos de la desobediencia: Efesios 2:2

Puedes reconocer el poder de Satanás a partir  de sus atributos y nombres. Debido a que es un engañoso y poderoso enemigo la Biblia advierte:

“Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

“Ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:27).

 

Satanás no es…

A diferencia de Dios, Satanás no es omnisciente (conocedor de todas las cosas). Si Satanás pudiera ver el futuro nunca le habría permitido a Jesús morir en la cruz. Habría sabido que la muerte de Jesús derrotaría su poder y proveería una vía de escape del yugo del pecado para el género humano.

Satanás no es omnipotente (todo poderoso). Jesús dijo que el poder de Dios dentro de ti es mayor que el poder de Satanás. Para aquellos que creen en Jesús, Satanás ya es un enemigo derrotado (Juan 12:31). Él es fuerte solamente con aquellos que se rinden a él. Su poder está limitado por el poder de Dios (Job 1:10-12) y es sólo capaz de vencer a un creyente en la medida que se le cede control.

Puesto que Satanás no es omnipresente (presente en todas partes) despacha una hueste de demonios por toda la tierra para hacer su voluntad y cumplir sus propósitos. Aprenderás más sobre ellos en el siguiente capítulo.

 

Satanás

Contrario a la opinión popular, Satanás no anda por el mundo con un traje rojo y un tridente en su mano. Es una persona real y activa y al cual le gusta tomar la forma de un joven extremadamente atractivo, rubio y todo vestido de blanco. Belzebú, Belial, el adversario, el dragón, la serpiente, el príncipe de este mundo, el príncipe del poder del aire, el acusador de los hermanos, el tentador, el acechador, el destructor, el lobo, el ladrón, el padre de la mentira, el asesino, sembrador de la discordia, Satanás y diablo todos estos son algunos de los nombres que identifican a Lucifer, el ángel caído. Estas palabras describe su carácter. No nos debemos burlar de Satanás pero tampoco debemos adorarle. Él tiene todo el poder de un ángel pero sin el amor y la bondad.

Satanás es el engañador maestro. Se le llama el padre de la mentira y el dragón. Él ha existido desde antes de la fundación de la tierra. A diferencia de Dios, él no puede ver todas las cosas a la misma vez, ni puede estar en todo lugar a la misma vez. Aunque es poderoso, Dios es mucho más poderoso. Satanás tiene miles de siervos que hacen el trabajo por él. Él merodea alrededor de la tierra buscando a quién destruir.

El Apóstol Pedro nos advirtió: “Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

Juan 10:10 dice que: “El ladrón viene sino para hurtar y matar y destruir…” Satanás odia a todos y mayormente a los cristianos. El odiar es parte de su naturaleza.

Al morir en la cruz Jesucristo venció el infierno y la muerte; Él venció a Satanás de una vez y por todas. Esto significa que cuando morimos, podemos tener la esperanza de una vida eterna en el Cielo. Debido a la consecuencia del pecado, todos éramos destinados al infierno. La muerte de Jesús habilita a todos los que creen en Él ha tener un vida eterna. Su sangre nos redime de todo pecado. Satanás pensó que había ganado cuando Jesús fue crucificado, pero Jesús salió victorioso de la muerte. Jesús debía morir como el perfecto sacrificio por nuestros pecados (Juan 3:16). Es solamente asunto de tiempo hasta que Satanás sea echado al lago de fuego eterno. Algún día Satanás y todos los no creyentes tendrán que inclinarse ante Dios y adorarle.

En Apocalipsis 1:18, Jesús dice: “…el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo… Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”.

¡Hay una sola manera de escapar del infierno! Crea en Jesús. Confiese sus pecados a Jesús y pídale que le perdone y cubra sus pecados con Su sangre. Usted no perecerá sino que tendrá vida eterna en Jesús en el Cielo. Oprima aquí para orar la oración del pecador y escapar del infierno.

 

Mentiras del Diablo mas comúnes para engañar a la humanidad:

Dice el Diablo que el Infierno no es como la biblia enseña, un lugar de tormento alterado en miles de grados de calor, sino que ahí habrá mucho placer diversión y pecados sexuales.

Dice el diablo que después de la muerte existe un lugar temporal llamado purgatorio en el cual las almas que han sido algo pecadoras arderán hasta que sus pecados sean limpiados por el fuego y después se irán al cielo, la biblia enseña que el que cae en el infierno estará ahí eternamente.

Dice el diablo que después de la muerte existe la reencarnación en la que el alma se sale y entra a otro cuerpo de un bebé, ya sea en este planeta.

 

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